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A tan sólo unas pocas horas de avión, se encuentran algunos de los lugares con más embrujo de Europa y Asia. Budapest, Praga, Viena o Turquía son los destinos que puedes recorrer estos meses si aún te quedan vacaciones

Turquía

Es el punto de unión entre Asia y Europa. En Turquía descubrirás un país mágico. Te proponemos que comiences a explorarlo en Estambul, la única ciudad del mundo que se asienta sobre dos continentes. Este enclave esconde un crisol cultural de una riqueza enorme, en la que museos, iglesias, palacios, grandes mezquitas, bazares y la belleza de su entorno parecen inagotables. En ella convergen las civilizaciones de Oriente y Occidente en un despropósito de manifestaciones artísticas, de gentes, esencias y colores.

De hecho, Turquía es un país que atrae, donde el pasado y el futuro se funden para impresionar a quien decida descubrir sus encantos. La península de Anatolia ocupa la mayor parte de las tierras turcas; el resto, la península de Tracia, que se encuentra en el continente europeo. Estos dos territorios están separados por el mar interior de Mármara. El monte Ararat de 5.165 metros es el más famoso del país; la biblia ya hacía alusión a él al narrar el diluvio universal.

Más de 2.500 mezquitas

En Estambul viven cerca de 12 millones de personas. En esta abarrotada ciudad puedes visitar más de 2.500 mezquitas, 142 iglesias, 16 sinagogas, 26 museos, 8 palacios... Taksim es el corazón de la ciudad. Un paseo por su calle peatonal Istiklal de más de 2 kilómetros de longitud puede servirnos para conocer el ambiente local, a través de sus restaurantes, bares, comercios, etc. Por este tramo de la ciudad es por el único que sigue circulando el antiguo tranvía.

Pero, sin duda, la parte más atractiva es el Bósforo, un estrecho que une el mar de Mármara con el mar Negro y donde se sitúan los palacios, chalets y las vistas extraordinarias hacia Asia y Europa. Otros lugares de visita obligada son la Mezquita azul, el palacio Topkapi o el palacio de Domabahce.

Termas, té y kebaB

El té es la bebida más consumida en Turquía. Si visitas este país no puedes dejar de probarlo, así como su kebab (carne asada) y sus famosas termas, repletas de turistas. Un simple baño de limpieza te dejará como nuevo.

A tres o cuatro horas de camino en autobús hacia el interior del país, se encuentra Capadocia, un extraño paraje en el que las inmensas rocas, formadas por las erupciones volcánicas, han ido cambiando su fisonomía por el paso de la erosión y la mano del hombre, que ha ido tallando cada una de ellas según sus necesidades. Entre las increíbles formaciones de Capadocia hay iglesias rupestres, ciudades subterráneas y restos de pueblos prehistóricos.

En Efeso, al sudoeste de Estambul, podrás admirar un auténtico museo al aire libre. Se trata de una de las zonas arqueológicas más grandes del mundo. En este lugar, cuentan que San Juan escribió su Evangelio mientras cuidaba de la Virgen María, quien vivió aquí hasta su muerte.

Otro de los lugares más increíbles del mundo es Pamukkale, conocido como el ‘Castillo de Algodón’ e internacionalmente famoso por sus fuentes termales. Al atardecer, las piscinas naturales, que forman diferentes niveles, ofrecen un espectáculo insuperable.

En Anatolia, Antalya es uno de los centros turísticos más visitados, cuyos orígenes se pierden en el tiempo. Sus montañas, playas y su emplazamiento junto al mar son sus mayores atractivos. Sus magníficas tiendas y su animada vida cultural son un referente en la costa mediterránea.

Capitales imperiales

Budapest, Praga y Viena son algunas de las capitales europeas que formaron parte del imperio austro-húngaro y que siguen conservando su antiguo esplendor. La capital de Hungría, Budapest, está considerada como la perla del Danubio, ya que es el río el que da sentido a la ciudad. No sólo la une o la divide –según se mire–, en Buda y en Pest, sino que le otorga un aspecto romántico. En Buda se sitúa la montaña y la parte medieval y en Pest la zona más moderna. En su parte antigua, destaca el Palacio Real, la iglesia de Matías y el Bastión de los Pescadores. La Ópera, la Basílica de San Esteban y sus principales zonas comerciales y de ocio se encuentran en Pest.

La capital checa, Praga, es una ciudad encantadora llena de puentes, catedrales, torres doradas y cúpulas de iglesias, que combina a la perfección diferentes estilos arquitectónicos (románico, gótico, renacentista, barroco y clasicista). Desde el Puente de Carlos puedes contemplar la mejor vista de la ciudad, desde este punto verás las torres y las cúpulas de Mala Strana, coronada por las murallas del Castillo y las altas agujas de la Catedral de San Vito. De noche el paisaje es aún mejor. Y no olvides probar su contundente gastronomía y su deliciosa cerveza.

Viena, la capital austriaca, es una de las ciudades soñadas de Europa, un lugar único donde la elegancia impregna cada uno de sus rincones. Destacan la residencia de los Habsburgo, el palacio de Hofburg (donde todos los domingos canta el coro de los Niños Cantores de Viena), la academia de Bellas Artes (con obras de Van Dyck y Rubens), el museo Freud, el palacio de Beldevere o el palacio Schönbrunn, donde debutó Mozart dando un concierto a los 6 años.

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