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Una buena siesta nos libera de tensiones y nos carga de energía para afrontar el resto de la jornada. descansar tras el almuerzo posee cuantiosos beneficios. Sin embargo, se trata de un placer del que hay que disfrutar en su justa medida. desde Idea Sana EROSKI te mostramos cómo aprovechar al máximo estos minutos de reposo.

Camilo José Cela la definió como el yoga ibérico. Y no es para menos. La siesta resulta reparadora, nos libera de tensiones y nos carga de energía para afrontar el resto de la jornada. Sus múltiples beneficios han convertido esta práctica en todo un ‘deporte nacional’ que no sólo acapara defensores en nuestro territorio, sino que también se ha exportado con éxito a otros países del mundo, donde cada día va ganando nuevos adeptos. Y es que, según los expertos, una buena siesta protege contra el estrés y las enfermedades cardiovasculares, estimula la creatividad, disminuye la fatiga tanto física como mental, aumenta el rendimiento y provoca una sensación de bienestar. Sin embargo, se trata de un placer del que conviene disfrutar en su justa medida, ya que, si se prolonga demasiado, su efecto puede resultar contraproducente.

Un breve reposo

Los especialistas no se ponen de acuerdo a la hora de establecer su duración exacta, aunque en su mayoría recomiendan tomar siestas de entre 10 y 30 minutos diarios sin sobrepasar en ningún caso los 40. Esto se debe a que un descanso más largo nos haría entrar en un sueño profundo del que nos costaría despertar.

De esta manera, corremos el riesgo de levantarnos de mal humor y con la sensación de no haber descansado. Además, podría dificultar la conciliación del sueño durante la noche.

La siesta ‘ideal’ debe durar entre 10 y 30 minutos diarios, sin llegar a sobrepasar los 40

El ambiente es clave a la hora de aprovechar al máximo los beneficios de esta saludable práctica, aunque en esta ocasión el lugar y el entorno idóneo para realizar este reposo vespertino depende, sobre todo, de los gustos de quien lo practica.

Así hay quien prefiere echarse una breve cabezadita en el sofá o en una cómoda butaca, mientras que otros se decantan por meterse en la cama para disfrutar de unos minutos de reposo después del almuerzo.

Aunque se deben evitar elementos perturbadores, como los teléfonos móviles, que tienen que apagarse para que no interfieran en el descanso, son muchos los que recurren a la televisión o la radio como ayuda para conciliar el sueño.

Una necesidad para los niños

Pero lo que para unos es un placer, para otros es una auténtica necesidad. En el caso de los niños, dormir la siesta es, además, una práctica imprescindible y necesaria hasta los 5 años de edad. Gracias a este periodo de descanso los más pequeños pueden recuperar las energías desgastadas y mejorar el sueño durante la noche. Es fundamental acostarles siempre a la misma hora, de tal manera que se establezca una rutina a la hora de echarse la siesta y les sea más fácil conciliar el sueño.

En el trabajo

El mundo laboral también comienza a aprovecharse de los beneficios que depara esta práctica. De hecho, cada vez son más las empresas que han comenzado a habilitar salas con sillones para que sus empleados puedan reposar unos minutos tras el almuerzo y antes de reincorporarse al trabajo. Y es que los expertos aseguran que tomarse este respiro en medio de la jornada laboral incrementa el rendimiento de los trabajadores, aumenta la capacidad de concentración y mejora la memoria, la creatividad y la capacidad de alerta. Los especialistas destacan, además, que la práctica habitual de la siesta reduce los accidentes laborales que se derivan de la falta de descanso de los trabajadores.

Tomarse un respiro en medio de la jornada laboral incrementa el rendimiento de los trabajadores

Estos son sólo algunos de los motivos por los que en muchos países echarse una siesta está de moda. En Estados Unidos, el norte de Europa y Japón, país en el que reconocen que la siesta dentro de la jornada laboral favorece la productividad, esta tradicional práctica está de plena actualidad, en especial en las grandes compañías. Esta moda ha propiciado, además, que en países como Estados Unidos proliferen los denominados ‘nap lounges’, establecimientos en los que se ofrecen a los clientes mullidos sillones y un ambiente cálido y tranquilo para poder relajarse y descansar antes de volver al trabajo.

Queda claro que recuperar la siesta dentro de nuestra rutina diaria nos puede aportar cuantiosos beneficios. Invertir unos minutos para hacer un alto en nuestras tareas cotidianas y tomarnos un respiro resulta positivo para nuestra salud y rendimiento. Así que no lo dudes: apúntate a la siesta y cárgate de energía para afrontar la recta final del día.

Los alemanes lideran el ranking

Los hay que la defienden a ultranza y la practican a diario, mientras que otros la reservan para el fin de semana. Para muchos la siesta alcanza incluso la categoría de deporte nacional, sin embargo, y para asombro de más de uno, los españoles no lideramos el ranking de países en los que más se sestea.

Una encuesta realizada en cinco países europeos y promovida por la revista científica Neurology desveló que los comunitarios que se echan la siesta con más frecuencia son los alemanes, con un 22% de ciudadanos que asegura incluir este hábito en su vida cotidiana. Tras ellos se sitúan los italianos, con un 16%, y los británicos, con un 15%. El estudio, para el que se efectuaron cerca de 19.000 entrevistas telefónicas, relegó a España al cuarto lugar. De hecho, sólo un 9% de los españoles aseguró practicar esta sana costumbre al menos tres veces por semana, frente al 8% de los portugueses, que se situaron en el último puesto de esta clasificación.

¿Sabías qué...? ... la siesta no es sólo un placer exclusivo de las primeras horas de la tarde? En algunas zonas también se practicaba antes de comer, hacia mediodía. Es lo que se denomina la siesta del burro, del borrego o del carnero, dependiendo de la región.
... en algunas zonas también se la conoce como siesta del cura o del canónigo?
... antiguamente este tipo de siesta sólo estaba al alcance de algunas personas privilegiadas?
... Hungría estudia someter a referéndum la elaboración de una ley para regular la siesta? El Comité Nacional Electoral ya ha dado luz verde al proceso y sólo falta que los defensores de esta práctica reúnan 200.000 firmas para la aprobación definitiva del referéndum, que decidiría si el Parlamento debe o no desarrollar una ley al respecto.

CONSEJOS Para una siesta perfecta

  • La siesta ideal no debe superar los 40 minutos de duración. Cuando se sobrepasa este periodo, se entra en un sueño profundo del que se tarda más en despertar. Si esto ocurre, pueden hacer su aparición el mal humor y la irritabilidad propios de la inercia del sueño.
  • Aunque la duración óptima se sitúa en torno a la media hora, algunas personas tienen suficiente con echarse diez minutos.
  • El sofá, una butaca cómoda o la cama nos proporcionarán el descanso correcto. La elección depende del gusto de cada persona.
  • El ambiente es fundamental. Si realizamos la siesta en el dormitorio, debemos mantenerlo limpio, oscuro y fresco.
  • Se deben evitar los elementos perturbadores del descanso como los teléfonos móviles.
  • Para algunas personas, no obstante, el sonido de aparatos como la televisión o la radio ayuda a conciliar el sueño. Si éste es el caso, se deben dejar encendidos.

Ramón Sánchez-Ocaña
Periodista Experto en Nutrición y Salud

Bendita siesta

Ramón Sánchez-Ocaña Durante un tiempo se decía que era el vicio de los españoles. Y sin embargo ahora, estudios muy concienzudos nos dicen que tiene grandes beneficios. El profesor Jim Horne, investigador del sueño, acaba de recomendar a los británicos dormir un cuarto de hora después de la comida. Dice que renueva a la persona y que el organismo tiene una disposición natural a dormir dos veces diarias: una cabezada a mediodía y una serie de horas por la noche. Una siesta de 40 minutos permite volver al estado de máxima alerta y atención. La siesta corta sube la moral, mejora la atención, la productividad y la seguridad de los trabajadores. Entre los aficionados a la siesta se puede citar a Leonardo da Vinci, Edison, Churchill, Bill Clinton y Sharon Stone. En lo que todos los especialistas están de acuerdo es en que la siesta es beneficiosa si es breve. Mas de 30 minutos ya supondría alguna desventaja, porque permitiría al organismo llegar a las fases mas profundas del sueño y se traduciría en un despertar incómodo, en perder la noción horaria e incluso en dolor de cabeza. Hay que desterrar la idea de aquella siesta de la que hablaba Camino José Cela: siesta de pijama, orinal y padrenuestro... Ya no se duerme a la “hora sexta”, que eran las doce del mediodía, y que precisamente dio origen a la palabra siesta. Los monjes se levantaban a las seis de la mañana. Seis horas después, es decir, a la hora sexta se les servía la comida. Tras el refrigerio de las doce “sexteaban” y en muchas ocasiones se adormilaban durante la meditación. Ése es el origen de la siesta. Debe hacerse después de la comida, a primera hora de la tarde, en lugar tranquilo y con la seguridad de que le despertarán a la media hora.

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