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Idea Sana
El compromiso de FUNDACIÓN EROSKI con tu bienestar

“Existen grandes realidades que merece la pena contar”

Formidable. es una de las palabras que más repite a diario y la que mejor le define. Iñaki Gabilondo (SAN SEBASTIÁN, 1942) nos abre de par en par las puertas de su despacho de ‘Cuatro TV’ y también las de su corazón para contarnos algunos de los momentos clave de su carrera y de su vida. Es un honor que compartimos contigo.

Iñaki Gabilondo Idea Sana: Has pasado de ser la voz de las mañanas de la SER al rostro de los informativos de Cuatro, ¿por qué el cambio?
Iñaki Gabilondo.: Me lo pidió mi empresa, a mí no se me había pasado por la cabeza dejar la radio, bueno sí, para retirarme. Entonces tenía 63 años y estaba un poquito cansado, no del medio, sino de las exigencias de un horario brutal. Durante más de veinte años me he levantado a las cuatro y media de la madrugada. El cambio surgió de la necesidad de echar una mano con el lanzamiento de Cuatro y también de despedir con honor mi trabajo de más de cuarenta años de radio.

I.S.: Perteneces a la élite del periodismo nacional, ¿qué es lo que más te enorgullece de la profesión?
I.G.: (Se queda pensativo) Probablemente el grupo de siete, diez o veinte periodistas más conocidos somos otra cosa distinta del periodismo convencional. Somos una élite que no representa la realidad del periodismo y sí lo son quienes se encuentran al frente del Diario Vasco (San Sebastián), el Diario de Navarra (Pamplona), del Diario de Sevilla o de redacciones de la propia Cadena Ser. Las particularidades del mundo en el que habitamos nosotros son de otra naturaleza. Eso sí, he intentado no perder nunca contacto con mis compañeros. He trabajado siempre en equipo.

“Llevo clavadas en el corazón las entrevistas que he realizado a gente que no era famosa”

I.S.: Últimamente te has ganado fama de periodista crítico, ¿qué tal llevas las críticas?
I.G.: A partir de mi oposición a la guerra de Irak recibo la manía de una parte de la gente y el afecto general de otra. Por ejemplo, mi madre se creía que ‘Hoy por hoy’ lo hacía yo sólo porque los honores, elogios y premios me los daban a mí. Lo mismo ocurre con las críticas. Es una sobre-representación, para bien y para mal. A lo mejor me daban galardones que se merecían otros compañeros y me caían broncas que no eran para mí. Aguantas como un caballero porque forma parte del asunto.

I.S.: Después de tantos años de trabajo, ¿recuerdas alguna entrevista con especial cariño?
I.G.: He hecho miles de entrevistas. En general, las que más me han impactado son aquellas de gente que no era famosa. He tenido acceso a políticos, cantantes, escritores... y son muy interesantes, pero aquellos diálogos que recuerdo con mayor emoción son las que he mantenido con la gente común. Como el de una mujer que había cuidado durante bastantes años a su hijo que estaba en coma y, un día, el chico se despertó. O la entrevista que mantuve con un juez que había puesto en libertad a un acusado de violación porque consideraba que se daban las circunstancias oportunas, y una vez fuera violó y mató a una mujer. Se me puso a llorar en antena. Este tipo de situaciones están clavadas en mi corazón.

“El hemisferio norte es un asilo y, el sur, una guardería, hemos de reflexionar sobre ello”

I.S.: Has dicho: ‘Los inmensos desafíos que tenemos apenas encuentran hueco en los medios de comunicación’. ¿A qué te refieres?
I.G.: Son los verdaderos temas en los que deberíamos estar metidos de hoz y coz: como la investigación y el desarrollo, el envejecimiento de la población, la desertificación, el cambio climático, la adaptación a la globalización, las enormes colas de emigración que circulan por todo el mundo... a ellos deberíamos estar dedicando nuestra atención en favor de futuras generaciones. Hemos vivido en una sociedad en la que el trabajo era estable, eso se acaba. Nuestro reto es adaptarnos a las nuevas realidades.

I.S.: La ecología pasó, gracias a ti, de horarios residuales al ‘prime time’. ¿El cuidado del medio ambiente debe empezar en el hogar?
I.G.: Sí. Un día un compañero de ‘Hoy por hoy’, al finalizar el telediario me dijo: “¿Y tú te crees que has contado todo lo que ha ocurrido hoy? ¿Sabes que han pasado cientos de miles de pájaros sobre el cielo de Madrid buscando el Estrecho de Gibraltar? Entonces descubres que hay grandes realidades que no observas y que también tienes que contar. Pero estamos demasiado atrapados por la agenda de la política y de sus broncas. Es algo en lo que yo participo y que me hace sufrir mucho.

I.S.: Entre otros premios, tienes la medalla de oro de Ghandi concedida por la UNESCO en favor la paz. ¿Por qué campaña de solidaridad darías la cara en estos momentos?
I.G.: He dado la cara por muchísimas campañas solidarias, algunas de ellas en favor de la mujer, los homosexuales... Yo creo que si se tiene una cierta conciencia social, se está al margen de cuáles sean tus circunstancias. Tengo un excelente estatus social pero eso no me cambia la cabeza, sigo teniendo la voluntad de luchar por cualquier causa. Tengo un especial interés por recordar que existe África, es una especie de cara oculta de la luna. Actuamos como si no estuviera ahí, sobre todo el África subsahariana. Si partimos por la mitad el mundo, descubriremos que el hemisferio norte es un asilo y el hemisferio sur es una guardería. Hemos de pararnos a pensar sobre ello.

Siesta en el despacho

Iñaki Gabilondo

I.S.: ¿Cómo es un día normal en la vida de Iñaki Gabilondo?
I.G.: Me despierto sobre las siete y leo durante aproximadamente una hora. Luego tengo clase de inglés y otras actividades que me he ido organizando. A primera hora tengo también algunos cuidados médicos que hacerme. A las once y media es cuando llego a la redacción y celebro una primera reunión con mis compañeros de informativos. Después como un bocadillo aquí mismo, en el despacho. ¡Incluso me echo la siesta! Me siento en una butaca, pongo los pies en alto y me duermo durante más de media hora. Tengo la suerte de dormir cuando me da la gana: me pones en lo alto de un pararrayos con el Orfeón Donostiarra cantando al lado y, aún así, duermo como un niño. Después tomo un café y comenzamos la sesión de tarde en la que visionamos los reportajes etc. El producto televisivo es mucho más cómodo, pero se elabora con lentitud. De la redacción suelo salir sobre las diez y cuarto de la noche, normalmente vuelvo a casa, nada más llegar leo y escucho música. Ahora, puedo permitirme alguna vez ir a cenar con mis amigos, que son un poco faranduleros. En esto he ganado, en cambio he perdido mi gran afición por ir a los estrenos de ópera entre semana.

“Me siento en una butaca, pongo los pies en alto y duermo más de media hora, en el propio despacho”

I.S.: Una de tus pasiones es la música, ¿qué estilo sueles escuchar?
I.G.: Soy muy ecléctico, me gusta mucho la música clásica, la ópera, pero igualmente me gusta el resto de músicas. La mayoría de lo que tengo en mi discoteca es clásico, me gusta de todo tipo, condición y siglo. Paso ciclos de dos y tres semanas en los que me atasco mucho con un tipo de música. Prefiero una buena canción de un cantante popular sencillo, que una mala ópera.

"Vida sana"

“Tengo especial interés por recordar que existe África, actuamos como si no estuviera ahí”

I.S.: Eres un hincha reconocido de la Real Sociedad, ¿te conformas con disfrutar pasivamente o practicas algún deporte?
I.G.: Le tengo un enorme cariño a la Real Sociedad, lo que no significa que no me guste el Athletic de Bilbao. Mis compañeros donostiarras y mis hermanos no lo entienden. También soy muy de Osasuna y del Betis. La verdad es que nunca he practicado mucho deporte. Para cuidarme paseo y nado. Hago una vida sana y procuro mantenerme en mi peso (tres kilos arriba o abajo).

I.S.: Danos un par de ‘ideas sanas’ para que nuestros lectores tengan una mejor calidad de vida.
I.G.: Propongo muy sinceramente leer poesía en voz alta. Es un ejercicio muy interesante para realizar con los amigos, sobre todo después de tomar una copa. Sin pretensiones, es el plan perfecto y sano para una noche apacible de otoño. Luego, recomiendo madrugar mucho, porque coges el día de estreno absoluto. En cualquier sitio, de madrugada, es donde uno se encuentra con lo mejor de la ciudad, con lo más limpio y fresco.

“Somos una familia muy particular”

I.S.:El personaje de tu vida, tu padre, tenía una carnicería en San Sebastián. ¿De dónde nace tu vocación como periodista?
I.G.: Somos una familia muy particular. Mi padre fue la persona con el mayor sentido de la libertad que he conocido, y mi madre también. Tengo un hermano catedrático de metafísica en la Universidad Autónoma, otro hermano tiene una carnicería, otro hermano es médico... me parece fantástico. En mi caso no sé por qué me hice periodista. De hecho fui el primer universitario de la familia. Siempre he observado que tanto yo como mis hermanos más pequeños se criaban en el derecho a tener un espacio propio. Todos nos reconocemos muy trabajadores, perfeccionistas, serios con la palabra dada... Estos rasgos son los que hemos heredado de nuestros padres, pero ya ves que no nos han teledirigido mucho, la diversidad es enorme. Nos decía: “no importa que seas barrendero, pero si optas por ello tienes que ser bueno”.

I.S.: ¿Te gustaría que hijos y nietos siguieran tus pasos?
I.G.: En eso soy igual que mi padre: no tengo ningún interés por preocuparme de lo que vayan a hacer mis tres hijos y tres nietas. Me gustaría poder ayudarles a ser como yo creo que deben ser. Eso es todo.

Un viaje “con gusto”

Aprecia “mucho, muchísimo” la gastronomía, de hecho, algunos de los mejores cocineros de nuestro país han colaborado con él durante su largo periodo profesional en la radio. Conocedores de ello, le propusimos un ejercicio “un tanto comprometido”: que nos describiera un itinerario gastronómico. Es el único momento de la entrevista en el que se toma su tiempo para responder. Durante tres largos minutos medita, repasa, piensa muy bien lo que va a decir. De repente, arranca a hablar y nos sorprende con una ruta original y repleta de sabor. Un viaje con mucho gusto:

  • Saigón (Vietnam). Éste es el primer punto al que nos lleva Iñaki. El motivo no es otro que el de saborear una sopa de verduras. “De las mejores que he probado en mi vida”, confiesa.
  • Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). De la cocina internacional nos devuelve ya a la nacional para viajar hasta Cádiz con el fin de saborear “unos langostinos atigrados”.
  • Sevilla. “A continuación me pasaría a Sevilla a tomar un jamón maravilloso y una tortilla de camarones”. Recetas ambas que combinaría, sabiamente, con un ‘manzanilla’.
  • San Sebastián. “Inevitable” el hacer un parón en el camino y parar a degustar “una media ración de algo” en su ciudad natal. “Le pediría a Juan Mari, Martín y Subijana que me hicieran una propuesta, me dejaría aconsejar y no me importaría que innovaran”, explica.
  • San Juan de Luz (Francia). Tras los entrantes y los platos fuertes, sólo nos queda por vislumbrar el postre. “Podría mencionar tantos y tan buenos...”, asegura, pero enseguida se decanta: “me iría hasta San Juan de Luz sólo por comer una tarta de chocolate típica que elaboran en los caseríos de la zona”.

“En mi nevera nunca falta chocolate negro”

Iñaki Gabilondo I.S.: ¿Te consideras un consumidor responsable?
I.G.: En mi casa se cumple con todos los preceptos, de hecho estoy casado con la consumidora más responsable de España: puede decirse que soy un consumidor responsable consorte (RISAS).

I.S.: ¿Qué sección del hipermercado es la que más te gusta?
I.G.: La de frutas, sin dudarlo.

I.S.: ¿Qué producto no falta nunca en tu nevera?
I.G.: Siempre hay, para que esté frío, chocolate negro.

I.S.: Una ciudad en la que te gustaría perderte.
I.G.: En muchísimas (se lo piensa un rato). Pero una ciudad que es muy especial para mi es El Cairo.

I.S.: Un libro para recordar.
I.G.: El ‘Cantar de los cantares’, lo recomiendo fervientemente. Es el mejor libro de amor que he leído en mi vida y además es muy pequeñito y fácil de leer.

I.S.: Un día de la semana.
I.G.: Soy muy mayor para responder a esta pregunta, quiero vivir intensamente todos y cada uno de los días de la semana.

I.S.: ¿Con qué noticia te gustaría abrir el telediario?
I.G.: Dejando a un lado las de reglamento, me gustaría abrir con lo siguiente: “Está lloviendo mucho en África”. Sería una noticia formidable.

I.S.: ¿Y con cuál no te gustaría hacerlo nunca?
I.G.: Con una nueva muerte por violencia de género.

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