versión accesible
Idea Sana
El compromiso de FUNDACIÓN EROSKI con tu bienestar

Por sus propiedades depurativas e hidratantes, la sandía es uno de los frutos más esperados del verano. Jugosa y aromática posee un sabor dulce y refrescante que la convierte en el remedio ideal para combatir las altas temperaturas. Desde idea sana EROSKI te descubrimos todos los secretos de este alimento.

Su pulpa, jugosa y de un rojo intenso, es una de las más esperadas cuando el calor aprieta. Junto con el melón, la sandía es uno de los regalos que la naturaleza nos concede al llegar el verano, y por sus propiedades depurativas y para calmar la sed se constituye como el alimento idóneo para aliviar los efectos provocados por las elevadas temperaturas y combatir la deshidratación.

Originaria de los países de África tropical, la sandía es, en todos los aspectos, un alimento de grandes dimensiones. Las cifras hablan por sí solas. Se trata de una de las frutas de mayor tamaño de cuantas se conocen. Con hasta 30 centímetros de diámetro, puede alcanzar un peso de 20 kilos, aunque las destinadas al comercio se sitúan entre los 3 y los 8 kilos.

Su corteza, lisa y dura, alcanza entre 2 y 4 centímetros de grosor y su color varía del verde oscuro a verdes claros, amarillos e incluso puede llegar a tener motas amarillentas, grisáceas o verdes. Su pulpa, jugosa y aromática, posee una coloración rojiza, aunque existen variedades con la carne de un color amarillo intenso o anaranjado. De textura acuosa y porosa cuenta con un delicioso, refrescante y dulce sabor.

Las sandías destinadas a su comercialización presentan un peso de entre 3 y 8 kilos

La sandía cuenta con más de 50 variedades, que se clasifican en función de la forma de sus frutos, el color de la pulpa, de la piel, el peso o incluso periodo de maduración. Genéticamente, se agrupan en dos únicas tipologías: con y sin semillas.

En el primer apartado se engloban las variedades cultivadas tradicionalmente y que producen semillas negras o marrones de consistencia leñosa. Además, según su forma, pueden ser de frutos alargados o redondos. Estos últimos poseen una corteza de color verde oscuro y son los más cultivados.

En las sandías sin semillas, por su parte, se engloban aquellas variedades que poseen en su interior unas pepitas tiernas de color blanco que pasan desapercibidas al comer el fruto. Esto se debe a que las semillas no llegan a desarrollarse, por lo que resultan casi inapreciables y hacen que la totalidad de la carne pueda comerse o utilizarse en preparados, como macedonias o sorbetes, sin necesidad de retirar las pipas. Su corteza posee una tonalidad verde clara con rayas verdes oscuras, mientras que su carne puede ser de color rojizo o amarillento.

Consumir sandía no sólo es un placer para el paladar. Las numerosas propiedades de esta fruta resultan muy beneficiosas para el organismo. Además de calmar la sed gracias a su elevado contenido de agua -alrededor del 93%-. Sus niveles de vitaminas y sales minerales resultan poco relevantes.

Antioxidante y diurética

Esta fruta estival es antioxidante, diurética y aporta muy pocas calorías

La sandía posee una gran capacidad antioxidante debido a la presencia de un pigmento denominado licopeno, que confiere a su carne ese característico tono rosado. Además, es diurética -aumenta la producción de orina- y aporta muy pocas calorías. La sandía se conserva durante unas dos semanas en perfecto estado siempre que se mantenga en un lugar fresco, seco y sin que le dé el sol de manera directa. Además, su gruesa corteza le permite aguantar en buenas condiciones a temperatura ambiente durante varios días. El frío hace que pierda parte de su sabor y su particular aroma, por lo que, si se introduce en el frigorífico, es conveniente guardarla bien envuelta y sacarla unas horas antes de su consumo para que recupere estas características.

El postre ideal

En la cocina estival, la sandía es protagonista en infinidad de platos, aunque lo más habitual es consumirla en crudo. En sorbetes, helados, macedonias e incluso mermeladas esta fruta demuestra su versatilidad y exquisitez. Estas cualidades, sumadas a la suave textura de la carne y su facilidad para ser consumida, la convierten en el postre ideal para los más pequeños de la casa, así como para las personas mayores, que pueden obtener gracias a ella el aporte extra de hidratación que necesitan durante esta época. Aunque en general es una fruta fácil de asimilar por el organismo, en algunos casos puede resultar algo indigesta, sobre todo si se consume después de las comidas. Esto es debido a su elevado aporte de agua, que diluye los jugos gástricos y retrasa la digestión de los alimentos.

RECETA Idea Sana EROSKI. Sorbete de sandía
  • 1 sandía mediana
  • 2 yogures naturales
  • 150 g de azúcar
  • 2 claras de huevo
  • una pizca sal

Abrir la sandía a una cuarta parte de su altura, para servir después el sorbete en la sandía. Vaciar la pulpa con una cuchara y quitar todas las pepitas. Poner en la batidora la pulpa de la sandía, los yogures y el azúcar. Batir muy poco, poner la mezcla en un recipiente no muy alto. Meterlo en el congelador unas cuatro horas, mezclando de vez en cuando con un tenedor. Cuando esté medio cristalizado, batir las claras muy firmes con una pizca de sal y mezclar bien con lo del congelador. Volver a meter en el congelador hasta que esté firme. Rellenar la sandía con el helado. Servir y acompañar, si se quiere, de barquillos.

Mª Dolores Conde
Sección Frutería Hipermercado Noia (A Coruña)

“Si la sandía suena hueca, está en su punto”

Mª Dolores CondeEn el mercado varios son los trucos que nos pueden servir para averiguar si una sandía se encuentra ya madura. Si la mancha de la cáscara que ha estado en contacto con el suelo es de color amarillo cremoso, el fruto está ya listo para consumir. En cambio, una mancha blanca o verdosa nos indica que se recogió antes de tiempo y que al gusto resultará insípida. Y es que para que la sandía sea de excelente calidad debe recolectarse cuando se encuentra totalmente madura. Otro truco para elegir bien una sandía consiste en darle pequeños golpes con los dedos o las palmas de las manos. Si suena hueco, no debemos tener dudas: la sandía está en su punto. También es importante que la superficie de esta fruta no presente cicatrices, quemaduras de sol, áreas sucias, magulladuras u otros defectos que puedan deteriorarla.

¿Qué es FUNDACIÓN EROSKI? | © Copyright FUNDACIÓN EROSKI | Info@ideasana.com