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Frío por fuera, delicioso y nutritivo por dentro. ¿Qué es? es el alimento de temporada: el helado. la única excusa que tienes para no saborearlo es que no te guste. A tu alcance hay un montón de variedades: cremosos, ligeros, sin azúcar e incluso sin gluten. Pasen y lean: el helado es apto para todos los públicos.

Entra en la boca a temperatura bajo cero y al mismo tiempo saboreas cada uno de sus ingredientes. Pocos alimentos son capaces de provocar tantas sensaciones a la vez como el helado. Quizás por ello forme parte de nuestra cultura veraniega: mientras paseas, después de la comida, cuando charlas con la pareja o amigos y disfrutas de la playa o estás sentado en una terraza, siempre está ahí. Durante los últimos años, además de saberse adaptar a nuestro estilo de vida lo ha hecho a nuestra idiosincrasia. Ya no sólo encuentras el clásico de chocolate, fresa o nata. Ahora, a la enorme gama de sabores, formas e ingredientes se une una amplia oferta de helados sin azúcar, ligeros, sin gluten... para que todos podamos disfrutar de este placer estival.

Cucuruchos, tarrinas y de palo

En la actualidad conviven dos formas de elaborar los helados: la artesana y la industrial. Y los consumidores suelen distinguir entre tarrinas, cucuruchos o helados de palo. No todos los helados son iguales, para clasificarlos se tiene en cuenta tanto el tipo como la cantidad de ingredientes que se utilizan para su elaboración.

Normalmente los expertos distinguen dos tipos: aquellos elaborados con base láctea, como son los helados de crema y de leche; y los hechos a base de agua, es el caso de los polos, y los elaborados a base de fruta, como los sorbetes.

Los postres helados -tartas o pasteles- amplían la oferta heladera, a la que en los últimos tiempos se ha sumado una última: la de los helados especiales, que son los fabricados a partir de edulcorantes no calóricos o fructosa, los destinados a diabéticos o aquellos bajos en calorías, fabricados con edulcorantes no calóricos y bajos en grasas.

¿Cómo se elaboran los helados?

Además de postre, el helado puede ser una merienda o parte de la comida y cena

Según el 'Libro Blanco de los Helados', auspiciado por nutricionistas de la Universidad de Barcelona y por la Asociación Española de Fabricantes de Helados (AEFH), el helado se elabora a partir de la congelación de una mezcla homogénea de ingredientes, que normalmente son leche, crema, manteca, agua, azúcares, huevos, grasas vegetales y frutas. Esta combinación después se somete a un proceso de incorporación de aire, batido y congelación. Éste es el proceso que siguen los helados normales, pero, como hemos indicado al inicio del artículo, el mercado ofrece una amplia gama de productos especiales.

¿Y cómo se consigue un helado de estas características? Existen varias maneras, algunas de las más comunes tienen que ver con el tipo de ingredientes utilizados para la base del helado, o bien con la alteración de alguno de los procesos de elaboración (el batido).

Helados y salud

Los helados ligeros cada vez tienen una mayor presencia en el mercado. Y es que los principales fabricantes de helados no han escatimado esfuerzos en obtener un producto apto para todos los públicos mediante procesos exclusivos. Una de las claves del avance en este sentido tiene que ver con la última parte del proceso de elaboración: el batido.

A diferencia del convencional, que se desarrolla a 5 grados bajo cero, para conseguir un helado bajo en grasa se bate intensamente el producto a muy baja temperatura -13º bajo cero- sin la necesidad de añadir ningún otro ingrediente artificial. De esta forma se producen cristales de hielo más pequeños y mucho más numerosos, consiguiendo una mejor distribución de los glóbulos de la grasa. Con ello se obtiene un helado más cremoso, con una mejor textura y una menor cantidad de grasa.

En la actualidad comer helados también puede ayudarte a cuidar la salud. De hecho, existen gamas de helados ligeros que son elaborados a base de ingredientes naturales, consiguiendo un helado con un 10 y 15% menos de calorías, o lo que es lo mismo: una línea al alcance de todos. Los helados bajos en grasas pueden incluir también colorantes y aromas totalmente naturales, e incluso existen gamas que incorporan trozos de fruta. Y para reforzar el aporte de calcio, los hay que tienen como base el yogur tipo griego. ¿El resultado? Muy saludable.

Postre, aperitivo, merienda...

Al tratarse de un alimento dulce, el helado suele dejarse siempre para el postre. Pero puede ser también una merienda adecuada, o incluso parte de una comida o una cena, así como un tentempié. Según los expertos, su consumo es un placer que nos podemos permitir de manera moderada. Y es que el helado no es ciertamente un elemento básico de la dieta, como pueden ser la fruta y la verdura, pero sí constituye un agradable complemento de la misma al tratarse de un alimento refrescante, sabroso y digestivo.

¿Sabías que...? ...los turcos y los árabes introdujeron este producto por Europa, aunque la difusión de la receta se le atribuye a Marco Polo? Por eso a cierta tipología de helados se le conoce con el nombre de 'polo'.

Más que una golosina

La imagen de un niño comiendo un helado es mítica. No en vano es un producto de gran aceptación entre la población infantil. El contenido de calcio y proteínas son los dos principales argumentos nutricionales de los helados que permiten diferenciarlos del concepto de golosina. Según la AEFH, “una porción de 50 g de helado es, desde el punto de vista nutricional, fácil de integrar en la alimentación infantil”. Por sus características nutricionales y organolépticas se pueden consumir a cualquier edad. Aunque las preferencias sí pueden ser diferentes entre jóvenes y mayores, la oferta es lo suficientemente amplia como para poder dar respuesta a cualquier demanda y exigencia. Y un dato, según el estudio ‘Helados sanos por 3 razones’ realizado por Gallup, un helado sabe mejor según dónde y cómo se tome. La afirmación fue avalada por el 77% de los encuestados. ¿Y tú que opinas?

Disfruta del helado todos los días del año

Se tiene una visión parcial de las posibilidades de su consumo. Aunque se aprecian indicios de cambio, persiste la idea de que el helado es una opción más cercana al refresco que al alimento integrable en una alimentación completa, variada y saludable. Las estadísticas arrojan los siguientes datos: el consumo de este alimento en invierno es de un 41%, mientras que en verano es del 87%. Dado su perfil nutritivo no parece muy lógico tomarlo sólo durante una única estación del año, o reducir su consumo a eventos festivos “y sí repartirlos durante todos los días del año”. Y es que ampliar su consumo a todo el año es una manera de normalizar este alimento sin que ello suponga un desequilibrio alimentario. Más información en: www.ideasana.com y www.aefhelados.co

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