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Idea Sana
El compromiso de FUNDACIÓN EROSKI con tu bienestar

“Aún estamos a tiempo de frenar el cambio climático”

Naturalista y absolutamente beligerante con la defensa del medio ambiente, del olmo muestra su preocupación y al mismo tiempo optimismo ante el cambio climático. En su opinión, aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo de este barco que se acerca a la tormenta. los bosques, el agua, los animales son sus pasiones y así nos lo cuenta.

Juan Carlos del Olmo Idea Sana: Un año más, WWF/Adena y EROSKI ponen en marcha una campaña informativa para prevenir los incendios forestales. ¿Son realmente la mayor amenaza para nuestros bosques?
Juan Carlos del Olmo.: Los bosques, sobre todo los más maduros, están efectivamente desapareciendo en todo el planeta y España no es una excepción. En nuestro país hay una media de casi 20.000 incendios forestales anuales, aunque en el último año han descendido. Nosotros creemos que no solamente es un problema de pérdida de biodiversidad, sino también con respecto al cambio climático, porque los bosques no sólo retienen una gran cantidad de CO2 cuando están vivos sino que cuando se queman liberan a la atmósfera todo ese CO2 que tienen acumulado, por lo tanto es un problema desde el punto de vista de la biodiversidad, de la conservación del territorio, de los ríos, de los nacimientos de agua…

I.S.: Volvemos a dar los mismos consejos a los consumidores: que no hagan fuego en el bosque, que no tiren colillas...
J.C.O.: Sí, son los de siempre pero es que son importantes para que este tipo de mensajes calen. Porque, en realidad, el ciudadano puede hacer pocas cosas, aunque más de las que pensamos. El ciudadano tiene que tomar conciencia de que el bosque es suyo, es su patrimonio y el de sus hijos, y nos pertenece a todos. Nosotros intentamos con EROSKI multiplicar nuestros mensajes de concienciación. Puede parecer que es algo manido pero es que la sensibilización pública requiere años y años hasta que se instala en nuestro cerebro como una verdad incuestionable.

I.S.: Ha comentado que han disminuido los incendios durante el último año. ¿Cree que este tipo de campañas tienen algo que ver?
J.C.O.: Sí, sin duda, ha tenido muchísimo que ver, sobre todo con la impunidad, que era el problema de los incendios forestales hace simplemente 10 o 15 años. Nosotros conocemos muchas regiones de España donde la gente simplemente no salía nunca a apagar un incendio. Era un problema del vecino, no suyo. Eso ha cambiado bastante a partir de las campañas de las administraciones, instituciones, organizaciones de defensa del medio ambiente, y de muchas empresas como EROSKI, que llevan mucho tiempo avisando de ello. Así es como se cambia la conciencia de la sociedad. Cada año, en cuanto llega la campaña de incendios forestales, vuelve a convertirse en un tema de plena actualidad y la gente vuelve a preguntar por cuáles son las soluciones, el camino a seguir.

“Tenemos que tomar conciencia de que los bosques nos pertenecen”

I.S.: El vino ¿siempre con tapón de corcho? ¿Por qué es importante para nuestros alcornocales que usemos este tipo de cerramiento?
J.C.O.: Los bosques de alcornocales son los más ricos que hay en Europa, y se conservan como se conservan porque han sido manipulados desde hace miles de años, porque han convivido y evolucionado de la mano del hombre. Tradicionalmente se han utilizado para envasar. Al árbol no se le daña en absoluto. Cada 7 o 9 años se le quita la corcha, que es una defensa que tiene el árbol, son células muertas que produce para evitar su desecación y los incendios forestales. El árbol vuelve a sacar la corcha, eso permite tener unas rentas en el monte mediterráneo, en las grandes fincas, para mantener esos bosques. Seguramente, si esos bosques no dieran un beneficio serían transformados, dedicados a la agricultura… El corcho está ligado a la cultura del vino, del mediterráneo fundamentalmente, siempre se ha utilizado para envasar el aceite y el vino. Lo que está ocurriendo es que con la globalización, el vino se está produciendo en Chile, en EEUU, en Argentina o en Nueva Zelanda donde no hay alcornoque y por tanto no hay corcho. Se ven obligados a comprar un recurso local aquí, y en eso la industria química ha visto un gran negocio y ha empezado una campaña de desprestigio del corcho como material de envasado. Pensamos que es muy peligroso porque eso puede acabar teniendo consecuencias; primero, en el prestigio del corcho como material; segundo, en el volumen de corcho que se utiliza; y tercero, en un desinterés en mantener los alcornocales, no sólo en España, sino en todo el mediterráneo.

I.S.: Ahora que recibimos tantos mensajes alertándonos sobre el cambio climático, que vemos cómo nuestras plantas florecen en enero o cómo las aves no migran en invierno, ¿qué tal ve la salud medioambiental de nuestro planeta?
J.C.O.: Los ecologistas estamos considerados como personas muy catastrofistas, que trasmitimos a la ciudadanía un mensaje muy alarmista, no sabemos si eso activa a la gente o no. La realidad de lo que está ocurriendo es que el planeta está en una situación muy, muy crítica, y no es un problema del cambio climático únicamente. El cambio climático lo que ha hecho es evidenciar en nuestra vida diaria lo que nosotros venimos diciendo desde hace más de una década y media, que está ocurriendo ya, que va a afectar a nuestras vidas y va a seguir afectándolas. El problema es mucho más complejo: si miras al mar, el 70% de la pesca de las pesquerías, según Naciones Unidas, está ya super explotada; si miras a los bosques, sobre todo los tropicales, la velocidad con la que están desapareciendo es de vértigo; si miras aspectos como el agua, en estos momentos ya utilizamos el 50% de todo el agua dulce disponible en el mundo y se calcula que para 2025 utilizaremos las 3/4 de agua dulce que quedan en el mundo. Si eso lo mezclas con un factor muy importante que es el crecimiento demográfico (somos 7.000 millones, pero vamos a ser para 2050, 9.000 millones), y con el cambio climático, eso te da una bomba. La voz de alarma ya no la están dando los ecologistas, la está dando Naciones Unidas, los propios gobiernos, como demuestra la última conferencia del G8, que siempre ha sido totalmente refractaria a hablar de medio ambiente.

“El cambio climático pone en evidencia en nuestra vida diaria lo que nosotros venimos diciendo desde hace más de una década”

I.S.: Dibuja un panorama desalentador.
J.C.O.: No se trata de desincentivar a la opinión pública. Nosotros lo comparamos con un gran petrolero que va hacia una gran tormenta y la estás viendo. Cuando eso ocurre, hay varios tipos de reacciones: hay gente que decide sentarse a descorchar la botella y disfrutar de los últimos momentos; hay quien se lanza al pillaje y decide robar todo lo que puede del barco; gente aún más absurda que lo que hace es agujeros en el barco para que se hunda antes; y gente que estamos decididos a cambiar el rumbo del barco. Nosotros estamos en esa dirección, somos gente positiva y creemos que todavía se puede actuar y que hay que actuar.

I.S.: ¿Qué puede hacer el ciudadano de a pie en este camino contra el cambio climático?
J.C.O.: Tienen muchísimas herramientas en las manos. Yo creo que lo fundamental y lo más complicado es cambiar nuestra visión. Nos han vendido que solamente mediante el consumo nos acercamos a la felicidad y lo que está demostrado es que cuanto más rica es una sociedad más insatisfacción produce entre los ciudadanos. Entonces en primer lugar hay que romper esto y a partir de ahí se pueden empezar a cambiar las cosas. ¿Qué más puede hacer? La primera opción debe ser el no consumo, antes de comprar ver si realmente lo necesita. La siguiente opción es consumir de forma responsable, intentar que sea un bien obtenido de forma responsable, y de esta forma cambiar los mercados y las empresas. El consumidor puede lograr que haya un mercado sostenible de bienes y servicios, y eso parece una utopía, pero cuando se empezó a trabajar con la agricultura ecológica hace 10 años, se pensaba que eran unos locos. Hoy en día el mercado demanda cada vez más productos ecológicos y nosotros estamos seguros que en 20 años la agricultura o será ecológica, o no será.

Juan Carlos del Olmo

I.S.: Dejar de consumir no parece muy factible.
J.C.O.: Se trata de bajar el nivel de consumo y de hacerlo de forma responsable. Ahora estamos empezando a trabajar en la pesca. No queremos que se deje de pescar, queremos que haya una pesca sostenible, que los marineros sigan saliendo al mar y sigan pescando y sigan manteniendo a sus familias con una pesca de calidad. Pero necesitamos que el consumidor pueda al final elegir, y para eso no hace falta que deban saber de dónde vienen los pescados, cuáles son los caladeros, necesitamos un sistema de certificación, una etiqueta que garantice que ese pescado proviene de un fondo sostenible para el mar. Estamos promocionando en todo el mundo un sistema MSC, va a garantizar muy pronto que el bacalao o la merluza que tú estás pescando o comiendo se ha pescado de una forma responsable.

“El consumidor puede lograr que haya un mercado sostenible de bienes y servicios”

I.S.: De hecho, los jóvenes son grandes consumidores y tienen menos conciencia medioambiental que los adultos.
J.C.O.: Efectivamente, hablas con un niño de 6 años y tiene más información de cómo está el planeta, el medio ambiente, el cambio climático, las ballenas, de lo que nosotros teníamos a su edad, sin embargo, ese niño es 10 veces más consumista que nosotros. Los niños hacen lo que ven en nosotros, necesitamos un cambio muy radical en la forma de ver eso, porque al final, el problema está en que estamos invirtiendo mucho en educación ambiental pero estamos bombardeando a los jóvenes, vivimos en esa contradicción todos, tenemos que cambiar. Por otra parte, nosotros estamos trabajando mucho en la formación y en la educación de las personas mayores. Pensamos que la situación es tan grave, tan urgente, que no tenemos tiempo, hay que educar a todos.

I.S.: ¿Estamos agotando el planeta?
J.C.O.: Sí, vivimos por encima de su capacidad. Por ejemplo, estamos trabajando en el mar para parar la desaparición de especies como el atún rojo, si no lo logramos en 3 o 4 años, los caladeros desaparecen.

“UNA IDEA SANA ES COMPRAR SIEMPRE LO QUE SEA MÁS EFICIENTE ENERGÉTICAMENTE, POR ECONOMÍA Y POR EL PLANETA”

I.S.: Es naturalista, anillador de aves, ha realizado documentales para ‘La España salvaje’ ¿Siempre ha sentido pasión por la naturaleza?
J.C.O.: Sí, siempre desde pequeño. Aunque soy de Madrid, vivía en las afueras, y en aquella época vivías muy en contacto con la naturaleza, era una vida casi de pueblo. Siempre he tenido esa curiosidad que tienen todos los niños, que les encantan los animales y luego ya descubrí a Félix Rodríguez de la Fuente, que fue como un aldabonazo en la conciencia, y que me fascinó, igual que a los chavales de mi generación y muchísima gente que nos dedicamos hoy en día a la defensa de la naturaleza. Somos cachorros de Rodríguez de la Fuente.

I.S.: ¿Cuál es su espacio natural preferido?
J.C.O.: Me gustan muchos sitios, sobre todo los páramos castellanos. Por ejemplo, la reserva de Rapaces de Montejo de la Vega en Segovia es un lugar para espíritus sensibles, que tiene un paisaje que te llega dentro, en el que dominan sobre todo los cielos.

I.S.: ¿Predica con el ejemplo?
J.C.O.: Je, je. Reconozco que ser coherente es complicado y sobre todo porque ni siquiera sabes al 100% qué es lo correcto y qué no. Intento ser coherente pero sé que no lo soy. Cuando voy a la compra trato de comprar agricultura ecológica, huevos ecológicos, no sólo desde el punto de vista de la salud, sino por apoyar a la gente que sé que está luchando por abrirse paso en un mercado.

I.S.: Tres ideas sanas para cuidar el medio ambiente.
J.C.O.:La primera, consumir menos, antes de ir a comprar algo, realmente pensar si te va a hacer feliz y si va a ser bueno para el planeta. La segunda, muy concreta, apoyar la conservación de los bosques y, en ese sentido, exigir en tus compras de muebles de jardín, de mobiliario de tu casa... madera FSC, la única que garantiza la explotación sostenible y responsable del bosque. Y la tercera, una que ahora mismo está muy ligada al cambio climático, que es comprar siempre lo que sea más eficiente energéticamente, por economía y por el planeta. En un futuro muy breve, estoy seguro de que a las personas se nos va a medir por dos parámetros: por la cantidad de emisiones CO2 que emitimos y por el consumo de agua que tenemos, porque el planeta en 20 o 30 años va a tener sobre todo esos dos frentes, el agua y el cambio climático.

Idea Sana EROSKI y WWF/Adena reeditan la colaboración para 2007

A finales de mayo Marta Aréizaga, directora de Responsabilidad Social de FUNDACIÓN EROSKI, y Juan Carlos del Olmo se reunieron en la sede de la fundación ecologista con el fin de firmar el acuerdo de colaboración que permite reeditar las campañas medioambientales previstas para este año.

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