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Idea Sana
Fruta de agua dulce

Dulce y refrescante, el melón es una fruta 100% estival. Ligeramente aromático, su alto contenido en líquidos convierte este manjar en el hidratante ideal para que el organismo afronte el rigor de los meses de verano. Desde idea sana EROSKI desvelamos todos los secretos de uno de los frutos estrella de la temporada.

Con la llegada del verano se inicia también la temporada de una de las frutas más jugosas y refrescantes de la época estival. El melón es, sin duda, uno de los productos más característicos y demandados de estos meses no sólo por su excelente sabor, sino también por sus valores nutritivos. Rico en hidratos de carbono, el melón contiene minerales como potasio, además de vitaminas C y A. Su moderado contenido de azúcares y el hecho de que esté compuesto mayoritariamente por agua lo convierten en el hidratante ideal para el organismo durante los calurosos meses de verano, con la ventaja añadida, además, de su bajo aporte calórico. En el mercado podemos encontrar distintas variedades de este jugoso fruto, aunque en nuestro entorno las más comunes son tres: Futuro, Categoría y Piel de Sapo. Todas ellas se caracterizan por lo alargado de sus frutos, cuyo peso oscila entre los 1,5 y los 2 kilos. Su corteza, de color verde, es muy fina y oculta un auténtico manjar de pulpa blanca amarillenta, compacta, crujiente y muy dulce. Las tres variedades comparten también características en lo referente a su cavidad central, donde albergan centenares de semillas de color amarillo pálido, y a su sabor, dulce y refrescante a la vez. Las principales áreas productoras de estas variedades en el territorio español se encuentran en Almería, Valencia, Castellón, Cuenca, Ciudad Real y Madrid.

Una buena elección

Es el hidratante ideal para el organismo, ya que el 80% de su composición es agua

Aunque en principio resulta una tarea bastante complicada, escoger un buen melón puede convertirse en un ritual sencillo si se siguen unas reglas básicas. Para saber si el fruto se encuentra maduro, es necesario tomarlo entre las manos con firmeza. Si al presionar suavemente la base el lado opuesto a la mata cede un poco, es buena señal.

El aroma también sirve de guía en esta búsqueda. Si el olor del fruto es dulce y delicado, es señal de que la pieza ya se encuentra madura. Si, por el contrario, al presionarlo los dedos se ponen pegajosos y al agitarlo junto al oído se oye el ruido de las pepitas y el jugo en su interior, no hay duda: el melón está demasiado maduro y ya ha comenzado su proceso de deterioro. También se encuentra pasado si al abrirlo la carne en su interior se presenta rota y con una apariencia helada.

En su punto de maduración

Fruto de la melonera, una planta de la familia de las cucurbitáceas, el melón se encuentra entre los frutos de mayor tamaño.

En el mercado se deben escoger los melones duros, sin marcas. Los que tienen la piel muy verde es que han sido recogidos antes de tiempo. En cambio, cuando están maduros desprenden un aroma dulce y delicado muy característico. Si, por el contrario, carecen de fragancia, resulta necesario dejarlos madurar a temperatura ambiente durante unos cuantos días. unos en la nevera.

Abierto desprende un olor fuerte y absorbe fácilmente el sabor de otros alimentos

El melón frío resulta muy refrescante, pero una vez abierto desprende un olor muy fuerte y absorbe fácilmente el sabor de otros alimentos. Por este motivo, conviene guardarlo en la nevera cubierto con un film transparente.

De esta manera garantizamos que el fruto se mantenga fresco y que podamos consumirlo con todo su sabor y aromas intactos de principio a fin. Además, se trata de un producto que también se puede congelar sin problemas, por lo que podemos conservarlo para la elaboración de distintos platos.

Versátil en la cocina

En la cocina el melón ofrece infinitas posibilidades, ya sea en preparaciones frías o en combinaciones calientes. Ensaladas, compotas, zumos naturales, mermeladas, granizados, sorbetes y helados caseros adquieren una nueva y original dimensión gracias al sabor, frescura y propiedades nutritivas de este apetitoso y refrescante producto estival. Habituados ya a degustarlo como aperitivo, acompañado de unas buenas lonchas de jamón serrano o servido en solitario como postre, el melón nos ofrece nuevas e innovadoras posibilidades en la elaboración de todo tipo de platos, desde cremas, a purés e incluso sopas.

Un alimento con historia

La temporada idónea del melón coincide con los meses de verano, aunque, debido a su cultivo en invernaderos, podemos disfrutar todo el año de esta fruta, de la que se desconoce su lugar de origen. Algunos expertos defienden Asia como cuna de este jugoso fruto, mientras que otras voces sitúan su nacimiento en el continente africano. Sea como fuere, las crónicas hablan ya de cómo el melón hacía las delicias de los egipcios y romanos, que lo habían incorporado a su dieta. En la Península Ibérica fueron los árabes los que introdujeron esta deliciosa fruta y los navegantes de los siglos XVI y XVII lo extendieron por el continente americano donde encontró muchos lugares con un clima propicio para su cultivo. Desde que se popularizaron y extendieron sus cultivos, el melón se ha convertido en una de las frutas más deseadas del verano y, sin ninguna duda, se encuentra entre las imprescindibles para combatir las elevadas temperaturas estivales.

Mikel Míguez
Sección de Frutería Hipermercado EROSKI de Berango (Vizcaya)

“Muchas veces el cliente nos pide que escojamos por él”

Mikel Míguez Acertar con el melón no es fácil, por eso los clientes nos suelen pedir que escojamos por ellos. Normalmente el comprador ya sabe qué variedad de melón quiere llevarse a casa, la fruta les entra mucho por los ojos. Lo habitual es que sólo nos pidan consejo sobre qué pieza adquirir. Para los consumidores es bastante complicado saber cuál puede estar mejor, así que somos los profesionales de la sección de frutería los que en muchas ocasiones terminamos eligiendo las frutas o, por lo menos, explicando a los clientes cómo deben hacerlo ellos mismos. Es una manera de aseguramos de que la pieza que se llevan a casa es de su agrado. En cualquiera de los casos, la gente que nos consulta suele salir contenta con las recomendaciones que les hacemos desde tienda. Personalmente tengo que confesar que no suelo consumir mucho melón. Me gustan más otras frutas de esta época como las sandías, que sí forman parte de mi dieta habitual en verano. Mi consumo de melón es algo más esporádico. De tomas maneras, cuando lo como lo hago en crudo. No lo preparo, ni lo uso para ensaladas o como acompañamiento a otros platos. Prefiero degustarlo solo y como postre. Así percibo los sabores y creo que es más sano. Ahora que hay que cuidar un poco la dieta, lo mejor es consumir la fruta de temporada en crudo, para disfrutar de todas sus cualidades, tanto nutritivas como de sabor.

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