
La leche es el primer alimento que consumimos al nacer y está estrechamente ligada a nuestra etapa de crecimiento. Desde pequeños nos advierten de la necesidad de ingerir productos lácteos. Pero, ¿qué es el calcio? ¿por qué resulta necesario? En este artículo descubrimos la importancia de este mineral para nuestro cuerpo.
El calcio es uno de los minerales más importantes para el crecimiento, el mantenimiento y la reproducción del cuerpo humano. No es de extrañar que la leche, una de las fuentes más significativas de este mineral, ocupe un lugar destacado en nuestra alimentación ya desde los primeros días de vida. En nuestro organismo son los dientes y los huesos los que contienen la mayor cantidad de calcio. De hecho, almacenan alrededor del 99% de este mineral. Además, de mantener los dientes y huesos sanos, ayuda con la coagulación de la sangre, la transmisión de impulsos nerviosos, la relajación y la contracción muscular, la liberación de ciertas hormonas y el buen funcionamiento del corazón. Su consumo a través de la alimentación y durante la etapa de crecimiento determina la capacidad de la masa ósea y ayuda a evitar fracturas o enfermedades como la osteoporosis.
Los dientes y los huesos almacenan alrededor del 99% de este mineral
Las cantidades de calcio diarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud difieren en función de la edad y el ciclo vital de los individuos. Así, el mayor consumo de alimentos ricos en calcio debe realizarse en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, a partir de los 60 años o en la menopausia. En términos generales y según los expertos de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas, Fhoemo, la población española lleva una alimentación completa, que aporta al organismo entre 700 y 1.000 miligramos diarios de calcio, una proporción que se encuentra dentro de las recomendaciones efectuadas por la OMS.
Aunque existen alimentos con un mayor aporte de calcio que la leche y sus derivados, son precisamente los productos lácteos la fuente más significativa de este mineral. La leche de procedencia animal y sus derivados, como el yogur, la mantequilla y el queso, en especial el curado, contienen un tipo de calcio que es asimilado por nuestro organismo de una manera más eficiente que el de otros alimentos. Esto se debe a las cantidades de vitamina D, fósforo y magnesio que poseen, lo que ayuda al cuerpo a absorber y utilizar el calcio de una manera más efectiva.
En lo que respecta a las verduras, son las hortalizas de hojas verdes como las acelgas las que destacan también por su aporte de este mineral. El pescado, sobre todo las especies que se comen con espinas, como las sardinas enlatadas; los frutos secos, los mariscos o las legumbres son otros de los productos en los que el calcio tiene una presencia importante.
En el mercado existen, además, distintos productos enriquecidos con calcio y vitamina D, como lácteos y cereales, que proporcionan un gran aporte de este mineral a nuestro organismo.
... existen personas que presentan intolerancia a la lactosa, es decir, tienen dificultades para ingerir el azúcar de la leche debido a la deficiencia de una enzima llamada lactasa.
... los síntomas se presentan después de la ingestión de productos lácteos y los más frecuentes son dolor abdominal, hinchazón, náuseas o diarreas.
... la gravedad de la intolerancia a la lactosa varía de persona a persona. Algunos pueden tolerar pequeñas cantidades de leche, mientras que otros comienzan a tener síntomas apenas la prueban.
... en el mercado, estas personas cuentan con productos lácteos específicos que carecen de lactosa.
La osteoporosis es una enfermedad que consiste en una disminución de la masa ósea. Cuando se tiene, el hueso se vuelve más frágil y se puede fracturar con mayor facilidad.
Algunas de las principales causas de la aparición y desarrollo de la osteoporosis son el envejecimiento, ya que provoca una disminución de la cantidad del hueso; la herencia (en aquellas personas que tienen antecedentes familiares de fracturas) o llevar una dieta pobre en calcio.
Se trata, además, de una enfermedad que afecta en mayor medida a las mujeres. Esto se debe fundamentalmente a su mayor longevidad, una menor cantidad de masa ósea y la pérdida de hormonas femeninas (estrógenos) que se produce durante la menopausia.