
¿Quién no recuerda el sabor de las moras o frambuesas recién cogidas en el campo? Las frutas del bosque son un excelente alimento que destaca por sus propiedades nutritivas y, sobre todo, por su sabor. Anímate a descubrir las posibilidades que te ofrecen y deja que se deshagan en tu paladar creando las más dulces sensaciones.
Existen pocas sensaciones tan placenteras para nuestro sentido del gusto como el de una fresa, una mora o una grosella deshaciéndose en nuestro paladar. Las frutas del bosque no sólo son nutritivas y ofrecen muchas posibilidades en la cocina sino que son una explosión para nuestros sentidos, sobre todo, para el del gusto.
Cada vez resultan más difíciles de encontrar en el bosque de una manera silvestre pero no resulta complejo adquirirlas en el mercado. Moras, endrinas, fresas… ya ocupan un espacio importante dentro de la cocina. En algunos casos son las protagonistas del plato, como las fresas con azúcar o con leche condensada, y en otros se encargan de dar sabor a nuestros guisos como el arándano. Pero de lo que no cabe duda es de que su presencia en la gastronomía despierta nuestras papilas gustativas y nos hace disfrutar de su sabor ¿a quién no se le hace la boca agua?
Si hablamos de las propiedades nutricionales de todos estos alimentos hay que destacar la riqueza que poseen en vitamina C. Este componente tiene acción antioxidante, favorece la resistencia ante las afecciones, favorece la absorción del hierro, y su consumo resulta muy indicado en los momentos en los que nuestras defensas estén bajas. La vitamina E, con poder antioxidante, y la B desempeñan un papel importante en la etapa de crecimiento de nuestro cuerpo. Estos componentes y el resto de las propiedades que cada fruta nos ofrece se ven adornadas por un aspecto muy llamativo y un sabor muy característico que anima a su consumo. Además resultan alimentos muy poco calóricos y por tanto ideales para las dietas de adelgazamiento.
Son una importante fuente de vitamina C y alimentos muy poco calóricos
Su colorido consigue atraer la mirada del consumidor y por eso resulta una buena opción para el detallista que quiere decorar sus platos. Y es que la viveza de sus colores unido a su sabor, en la mayoría de los casos agridulce, hace que cada vez sean más utilizados en la elaboración de compotas, mermeladas, yogures y otros productos transformados. Aunque las podamos encontrar en el mercado durante todo el año gracias a las importaciones recibidas de países como Colombia o Chile, lo cierto es que “el mercado español, especialmente la provincia de Huelva, nos provee de buena parte de ellas desde mayo a diciembre” según explica Carlos Molina, Márketing Manager de FRUITS CMR, empresa de distribución de frutas y verduras de Barcelona.
Aunque estas frutas son originariamente silvestres, la producción actual para su comercialización procede básicamente de cultivos. Las frutas del bosque resultan muy apreciadas por los consumidores pero se trata de productos muy perecederos y que tienen muy poca vida útil al natural. Además, su precio en el mercado es elevado porque su delicado cultivo, su recolección y su almacenamiento requieren de unos cuidados muy concretos y específicos. Todos estos factores pueden limitar su demanda al natural.
A la hora de adquirir cualquiera de las frutas del bosque es recomendable fijarse en su aspecto físico como característica más clara del buen estado del alimento. De esta forma, hay que comprar las frutas que estén maduras y cuyo color sea intenso y brillante. Nada de magulladuras, golpes o un aspecto excesivamente blando. Una vez en casa, es recomendable guardarlas en un recipiente y conservarlas en la nevera. De este modo no sólo conservarán sus propiedades y sabor sino que tampoco perderán su aroma. Y es que una de las características comunes entre todas estas frutas es su olor; se trata de alimentos muy perfumados.
"Llaman la atención de los niños por su enorme colorido"
Las frutas del bosque (mora, endrina, grosella…) y las frutas exóticas son
productos que llaman mucho la atención de los niños por su enorme colorido, su forma…, en definitiva, porque son diferentes de los productos que normalmente consumimos en nuestros hogares. La mora o la frambuesa, por ejemplo, se usan sobre todo en pastelería y no son frutas que
normalmente tengamos en casa por eso la experiencia de los test anuales que realizamos a los niños que pasan por aquí (‘5 al día’) nos dice que las frutas que más consumen son las más básicas y conocidas como la
manzana, la naranja y la pera. Este tipo de frutas más exóticas no suelen salir en esas encuestas ni en una
proporción mínima y además estos resultados se suelen repetir año tras año. En definitiva: son productos que llaman mucho la atención de los niños por su vistosidad pero no los consumen habitualmente.
Muy ligeras y nutritivas
Las 'frutas del bosque' son unas deliciosas bayas no demasiado utilizadas en España. Es curioso cómo los españoles no apreciamos demasiado a estas pequeñas pero sabrosas frutas de temporada que aún es posible recoger a mano y comer, mientras se camina por muchos de nuestros montes y riberas. No hace mucho era prácticamente imposible encontrar en nuestro mercado las sabrosas grosellas o las estupendas frambuesas. Ahora cada vez es más fácil comprarlas y disfrutar de su sabor característico y de un valor nutritivo más que destacado. Las frutas del bosque contienen, sobre todo, agua, de ahí su valor refrescante que se ve potenciado por su tradicional sabor ácido. Por ese motivo, se han preparado zumos y toda clase de refrescos con ellas.
Todas las frutas del bosque son muy ricas en fibra (unos 6 g/100 g de producto), por lo que pueden ser de utilidad cuando queremos regular nuestro tránsito intestinal y los niveles de colesterol de nuestra sangre. También contienen cantidades destacables de vitamina C (aportan alrededor de 25 mg), de ácido fólico (unos 40 microgramos), y de vitamina A (alrededor de 13 microgramos) cada 100 gramos. Su valor calórico es muy ligero no superándose las 35 kcal en esos mismos 100 g. Son una materia prima imprescindible para la confección de helados y de otros postres. Sin embargo, consumidas frescas son excelentes. De este modo, su valor nutritivo se potencia si las combinamos haciendo macedonia y con otros tipos de frutas. Este modesto postre se convierte en una auténtica ‘bomba’ vitamínica que se adapta a cualquier menú. Sí que requieren condiciones de conservación y mantenimiento exigentes hasta el consumo, ya que son frágiles y el peso de la misma fruta en el envase o una temperatura demasiado elevada puede convertirlas en un puré imposible de degustar. Hemos de tener en cuenta una moderna manera de consumir las frutas del bosque: congeladas. En congelación, están disponibles todo el año a un precio razonable y manteniendo todo su sabor y valor nutritivo. Y un detalle muy importante que no conviene olvidar: son una magnífica fuente de esos antioxidantes que contribuyen a nuestra salud si los incorporamos frecuentemente en nuestra mesa. ¿Aún tienes dudas?