
Con la primavera una inmensidad de nuevos colores, sabores o sonidos despierta nuestros sentidos. La vida resucita, el sol inunda el día, los árboles nos regalan formas y colores nuevos y la gastronomía nos ofrece un arco iris de alimentos para ver, degustar, oler, oír y tocar.
La gastronomía está cargada de aromas, sabores, sonidos, colores y texturas que percibimos gracias al desarrollo de nuestros sentidos. Durante esta época del año es como si despertaran del letargo invernal, de la oscuridad y del frío que nos mantiene entumecidos durante meses. En este número de Idea Sana EROSKI queremos que liberes tus sentidos a través de los alimentos. Seguramente nunca te habrás parado a pensar en la cantidad de sensaciones que se esconden en tu cocina.
Hay aromas que nos recuerdan a los guisos de nuestras abuelas, al calor de su brasero, al borboteo de la olla sobre una chapa antigua...
Podemos jugar con los colores de los alimentos para hacer que nos entren por los ojos
Cada día, estamos perdiendo más la capacidad de apreciar estos pequeños detalles que nos hacen la vida más agradable. Podemos jugar con los colores de los alimentos para decorar nuestros platos y hacer que nos entren por los ojos; o apreciar sus diferentes texturas cuando los cocinamos, los manipulamos o los lavamos; regar nuestros guisos con aromas sugerentes, que nos trasladen al campo a los veranos de pueblo; o pararnos a escuchar cómo crujen los cereales, las pipas o los cacahuetes mientras se deshacen en nuestro paladar. Cada persona tiene más desarrollado uno de los sentidos. De hecho, la infancia es una etapa fundamental para estimularlos. Un desarrollo correcto es la base además de otras conexiones cerebrales importantes para nuestra vida.
Hay olfatos infalibles, oídos finísimos y manos hábiles que manejan con destreza todo lo que tocan. En estas páginas vamos a descubrir cómo utilizan sus sentidos algunos de los trabajadores de EROSKI, y te vamos a informar de algunos productos que nos ayudan a alimentar nuestros sentidos.
"Mi olfato me permite percatar olores que mucha gente no aprecia"
Creo que mi olfato es mi sentido más desarrollado. No lo he utilizado para
practicar ninguna destreza ni oficio; no trabajo en una fábrica de perfumes ni de ambientadores, pero reconozco que en el día a día me permite percatar muchos olores que otras personas no son capaces de percibir. Lo cual a veces tiene sus ventajas y otras no tanto. Por ejemplo, en mi casa no se me escapa si una patata se está pudriendo en un armario porque incluso antes de abrirlo sospecho que hay algo que está en malas condiciones, lo mismo ocurre cuando las lentejas empiezan a pegarse, etc. Pero por otro lado, sufro mucho por culpa de los olores, hay lugares a los que no entro por la concentración de olores, como algunos bares en los que sirven comidas o pinchos me paso el día lavando la ropa por el olor, y puedo llegar a vomitar si percibo un olor realmente repugnante.