
Su olor no sólo nos recuerda al de la naturaleza sino también al de un buen guiso. Las hierbas aromáticas aportan un toque especial a nuestros platos y los hacen apetecibles, justo antes de probarlos. Te proponemos dejarte seducir por la fragancia de estos condimentos. Huele y saborea ¡es un placer!
Su olor evoca campestres parajes. ¿Quién no recuerda pasear por el monte y oler a tomillo o albahaca? Seguro que a más de uno se le ha hecho la boca agua con el aroma peculiar que desprendía ese guiso gracias al pequeño toque que le aportaban unas hojas de menta o laurel. Y es que el uso de las hierbas aromáticas tiene sus orígenes en lo más remoto de la historia; no sólo en lo que se refiere a la alimentación, sino también a sus propiedades medicinales.
Estas hierbas resultan muy interesantes desde el punto de vista nutritivo puesto que aportan a nuestro organismo distintas vitaminas y minerales. Además, algunas de ellas ayudan a que nuestras digestiones sean más llevaderas -como el tomillo y el romero-, limitan el crecimiento de distintas bacterias en nuestro organismo -ajo y limón- y reducen los gases intestinales. Este es el caso del laurel y el hinojo, entre otras. Y con la ventaja de que podemos hallarlas en el mercado todo el año.
Como sabemos, para comer bien y disfrutar comiendo el olor y el sabor son fundamentales. Una comida no sólo nos resulta apetecible por su aspecto, sino que el aroma que desprende resulta muy significativo y alimenta nuestras ganas de comer. Y las hierbas aromáticas aportan un pequeño toque que hace aumentar el olor y sabor de los alimentos.
En Idea Sana EROSKI te explicamos algunos de los secretos culinarios de las hierbas aromáticas que más utilizamos.
Eso sí: en todos los casos es recomendable no pasarse con las cantidades que utilicemos, ya que un exceso puede llegar a cambiar el sabor de los alimentos.
Las hierbas aromáticas, independientemente de las propiedades que posean, pueden ser de dos tipos: frescas o secas. Las tiernas son aquellas que cogemos directamente de nuestro jardín, de hecho, algunas de ellas, como el perejil, sólo se suelen consumir frescas. Sin embargo, existen plantas aromáticas que sólo tomamos una vez y que se han sometido al proceso de secado, como ocurre con el laurel.
Para economizar, en el caso de que nos sobren algunas plantas frescas que no vayamos a utilizar las podemos secar o congelar, de esta manera estarán listas para ser usadas en cualquier otro momento. De este modo, las podemos meter en el microondas durante unos minutos hasta que queden crujientes y guardarlas en algún tarro hermético bien colocadas, o colgarlas en un lugar fresco y seco. También las podemos congelar y elaborar cubitos de hielo con ellas. Unos cubitos con un poco de menta resultan ideales para acompañar bebidas refrescantes y zumos, sobre todo ahora que empieza el calor.
Es una costumbre que he heredado de mi madre. Desde pequeñita estoy
acostumbrada al sabor que proporciona el laurel a los guisos, de hecho,
reconozco que quizás abuso un poco de su uso ¡pero me encanta! Soy de las
que pienso que una buena comida tiene que gustar, además de por su sabor
y la presentación, por el olfato. Otro de los aromas que me gustaría resaltar es el de la manzanilla, no
tanto el olorcillo que se desprende cuando elaboras la infusión, sino cuando te topas con una mini plantación en el campo. Donde yo vivo es muy común esta hierba y es una auténtico privilegio olerlas. En general, me encantan las hierbas aromáticas, por lo que tiendo a usarlas mucho para mis recetas.
Una de las ventajas fundamentales que nos ofrecen este tipo de hierbas es que las podemos cultivar en nuestros hogares y así no sólo las tendremos a mano sino que aromatizarán nuestras casas o jardines de una manera muy natural y económica.
El mejor lugar para plantar estas hierbas es la cocina, teniendo en cuenta que en invierno deberemos colocarlas cerca de la ventana para que les de la luz y tengan ventilación. En verano las podemos sacar fuera junto con el resto de plantas.
Cada tipo de hierba necesita más o menos humedad pero por regla general hay que regarlas cuando veamos que lo necesitan. Es recomendable añadirles algo de abono líquido periódicamente (cada 15 o 20 días). Un consejo: recorta las hierbas tras la floración para que se vuelvan a desarrollar.
... con las hierbas aromáticas podemos elaborar ambientadores para nuestro hogar?
Metemos distintas hierbas en un bote hermético y las dejamos reposar durante 5 días. Durante este tiempo las vamos removiendo para que se mezclen bien. Pasado ese tiempo le añadimos unas gotas de algún aceite esencial que nos guste y lo dejamos ahí durante unos 30 días sin dejar de removerlo habitualmente. De esta sencilla manera obtendremos un ambientador de intenso olor. Para aromatizar los rincones más escondidos de nuestro hogar, algún cajón o armario, podemos elaborar pequeños saquitos llenos de hierbas aromáticas y flores. Notarás la diferencia.
Las hierbas aromáticas no son un producto que se utilice exclusivamente en la cocina mediterránea. En muchos lugares del mundo son un elemento habitual en la elaboración de alimentos y constituyen un pilar fundamental en las preparaciones gastronómicas. Te contamos algunos ejemplos de sus usos en las cocinas de otros países:
"Las especias dan sabor a los alimentos y las hierbas aroma"
Idea Sana: ¿Existen diferencias entre las especias y las hierbas aromáticas?
Giusseppe Russolillo: Dentro de la condimentación natural podemos hablar de dos tipos de condimentos: las especias y las hierbas aromáticas. Las primeras potencian especialmente el sabor mientras que las segundas el aroma. Ambos no dejan de ser condimentos que realzan el sabor y el olor de los alimentos y particularizan la comida.
I.S.: ¿Qué nos pueden ofrecer desde el punto de vista nutricional?
G.R.: Son un mundo interesantísimo donde todavía queda mucho por descubrir. Contienen sustancias muy saludables, concretamente antioxidantes muy potentes que nos previenen de cierto tipo de enfermedades. Por ejemplo: existen estudios que relacionan la baja incidencia de cáncer en la India con el consumo de cúrcuma, una especia típica. Queda todavía un mundo por descubrir.
I.S.: ¿Se puede sustituir por la sal?
G.R.: Se puede hacer; de hecho se recomienda su utilización a las personas que tienen que comer bajo en sal ya que las hierbas aromáticas y especias otorgan sabor a los platos y hace que sean menos sosos.
I.S.: ¿Son muy habituales en la cocina?
G.R.: Se usan mucho lo que ocurre es que existe un gran desconocimiento a la hora de combinarlas con los alimentos. Deberíamos lanzarnos más a usar este tipo de sustancias y para ello no hace falta ir a una biblioteca a sacar un libro. Basta con hacer una reflexión de los platos de nuestra gastronomía y ver cómo se usan en ella.
I.S.: ¿Con un poquito vale?
G.R.: El éxito de estas sustancias no depende tanto de la dosis que usemos para condimentar un plato sino de incorporarlas a la dieta con normalidad. Hay que fijarse en la gastronomía popular: las abuelas echaban pimentón al cerdo no sólo para conservar el producto sino porque esta especia servía para frenar el efecto de las grasas de este animal con su gran poder antioxidante. Las hierbas y las especias forman una buena combinación con los alimentos.