| Pochas (para 6 personas) |
INGREDIENTES
Poner las pochas bien limpias en una cazuela, cubriéndolas, dos dedos por encima, con agua fría. Añadir el aceite crudo, una pizca de sal, la cebolleta partida en dos, el pimiento verde bien limpio y despepitado y el tomate también entero. Tapar la cazuela y ponerla a fuego muy suave. Es importante que hasta que aparezcan los primeros borbotones pasen al menos 25 minutos, de manera que una vez empezado el hervor, se mantenga éste muy suave por un espacio aproximado de 25-35 minutos más. Iremos retirando la espuma y las impurezas que se irán formando en la superficie, ayudándonos de una espumadera. Es importante que el hervor sea pausado para que la cocción de los granos sea uniforme y no revienten y se despellejen. ACABADO Y PRESENTACIÓNPasado ese tiempo, sacar las verduras –cebolleta, pimiento y tomate- e introducirlas en el vaso de una batidora, junto a un poco del caldo de cocción, accionando la máxima potencia. A través de un colador, volverlas a añadir a las pochas ya cocidas. Cocer a fuego suave otros 15 minutos más, de manera que se ligue el conjunto. Probar de sal y servir. |
Esta popular legumbre fresca, bien pudiera considerarse una verdura. Su nombre es posiblemente derivado del color de las vainas en las que se contienen. En su interior se encuentran esos granos rechonchos, que una vez guisados, se tornan melosos y tiernos.
Elegir mejor las que son de aspecto más redondo que alargado, blanquecinas y sin manchas. Mordidas crudas han de ser tiernas, carnosas y jugosas, de corte húmedo, nada duras.
| Tomates rellenos de carne (para 6 personas) |
INGREDIENTES
Si los tomates tienen el tallo unido al fruto, no les quitamos el penacho, para que queden más bonitos una vez horneados. Les hacemos en la base una pequeña incisión, en forma de cruz. Ponemos abundante agua a hervir y cuando surjan los hervores introducimos los tomates, de pocos en pocos, manteniéndolos unos segundos en agua hirviendo. Rápidamente los sumergimos en un baño de agua helada, para refrescarlos. Una vez escaldados, los pelamos y hacemos un corte en la parte superior, como si fuera una tapa. Con una cuchara pequeña y si acaso con ayuda de un cuchillo afilado, les vaciamos el interior, para poder rellenarlos. Picamos la pulpa de tomate retirada y sazonamos el interior, con una pizca de sal y azúcar. En una sartén añadimos el aceite, los dientes de ajo, una pizca de sal y la cebolleta, a fuego muy suave. Dejamos que la verdura se haga durante unos 20 minutos. Pasados, subimos la intensidad del fuego y añadimos la carne picada dejando que se haga otros 20 minutos, moviéndolo con una cuchara de palo, para que no se apelmace y quede bien suelta. La sazonamos y añadimos la salsa de tomate y la pulpa picada, dejando reducir, para que la carne se torne melosa y la salsa espese. Serán necesarios 25 minutos de fuego constante y suave. Añadimos el perejil y removemos. Rectificamos el sazonamiento. Es el relleno. ACABADO Y PRESENTACIÓNCon esta farsa, rellenamos el interior de los tomates, cubriendo con las tapas. Los colocamos todos en una fuente en la que estén cómodos, sin apreturas, y los rociamos con el vino blanco y el pedazo de mantequilla. Los horneamos a 180ºC., sin dejar de rociarlos con el jugo que suelten en el fondo, hasta que veamos que adquieren un ligero color y la salsa del fondo de la bandeja se vuelva ligeramente oscura. Si vemos que el fondo de la bandeja se queda seco, añadimos un poco de agua o vino blanco, para poder seguir rociando los tomates con jugo. Los dejamos templar y los servimos. Servimos con una ensalada bien fresca. |
| Empanadillas de plata (para 6 personas) |
INGREDIENTES
En una sartén añadimos el azúcar y lo caramelizamos suavemente sin que se queme. En el momento que veamos que adquiere un tono rubio, le añadimos la mantequilla y dejamos que se funda, añadiendo los plátanos cortados en dados muy pequeños. Dejamos que se hagan compota a fuego alto, hasta que adquieran un tono tostado apetecible. Serán necesarios unos 15 minutos. 5 minutos antes de retirar la compota del fuego, añadimos el zumo de limón. Podemos aromatizar esta compota de plátano con canela o una pizca de nuez moscada, añadidas al comenzar el cocinado. Dejamos enfriar este relleno. ACABADO Y PRESENTACIÓNEstiramos los discos de pasta de empanadilla encima de la mesa, colocando en su interior una buena cucharada de relleno. Pintamos con huevo batido todo el extremo y las cerramos como si fueran medias lunas, pinzándolas o sellándolas con las púas de un tenedor. Las dejamos reposar en la nevera bien cubiertas. Podemos hacer dos cosas. Para que estén menos grasientas, pintarlas todas con huevo y hornearlas a 200ºC. unos 15 minutos hasta que estén doradas, o emplear el método tradicional, fritas en abundante aceite de oliva bien caliente, como se han hecho tradicionalmente, escurridas. Al servirlas, las espolvoreamos con azúcar, quedan fantásticas. Y rematamos con la cáscara recién rallada de cáscara de limón verde. Les dará un toque bien especial. |
En el campo, en las huertas, son fácilmente reconocibles al tratarse de plantas trepadoras, verdes y que normalmente suelen agarrarse a plantas más recias que ellas, que hagan de tutores, como las plantas de maíz. Suelen guisarse a fuego suave, recubiertas de agua y en compañía de cebolletas, pimiento verde, tomate, aceite de oliva y sal. En la mayoría de los casos, con 45 minutos de cocción será suficiente para hincar el diente a una legumbre fresca, convertida en pura mantequilla.
Fue traída a raíz de los viajes realizados a América por los marinos y conquistadores de la época. Junto al maíz, el tomate, las guindillas y los pimientos, entre otros, que pasaron a engrosar, una vez las aclimataron a nuestras tierras, los recetarios de la época. Las impresiones de un mercado y las costumbres alimenticias referidas a las legumbres, las recogemos en un texto manuscrito del embajador veneciano del s.XVI, Jerónimo Lippomano y fechado en 1577. Nos habla del mercado de París, "...todo obrero por miserable que sea, quiere comer los festivos, cordero, corzo y perdiz, y los días de abstinencia, salmón, bacalao y arenques salados, que se importan de los Países Bajos.
Hay profusión de legumbres, especialmente alubias secas y frescas, más tiernas y de más fácil cocción. El resto, no se toman demasiado; en ciertos lugares se toman lentejas y casi nunca habas".