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Idea Sana
Más helado

Más sabores, más variedades, más combinaciones... El helado, tan apetecible en verano, se está instalando en nuestra dieta, y no sólo en el postre. Este alimento sano, nutritivo y de fácil digestión nos ofrece enormes posibilidades en la cocina, en recetas sencillas, frescas y sobre todo muy sabrosas.

Un desayuno a base de sorbete de naranja con fresas y kiwi, un helado de yogur con frutos secos y miel para merendar o un chupito de sorbete de limón con langostinos como aperitivo son sólo algunas de las apetecibles posibilidades que nos brinda el helado, un nutritivo y sano manjar para refrescar el verano. Recetas ligeras, apetitosas y fáciles de preparar.

Las altas temperaturas invitan a consumir helado, un alimento muy digestivo y con unas buenas cualidades nutricionales. Según ‘El libro blanco de los Helados’, elaborado por catedráticos de nutrición de la Universidad de Barcelona, este producto proporciona una importante fuente de calcio, de proteínas de alto valor biológico y de otros nutrientes como la vitamina B.

En dietas sanas y equilibradas

Por estas características, el helado se puede incluir perfectamente en cualquier dieta sana y equilibrada. Tomado como postre, no produce desequilibrio calórico alguno, si además es un helado de agua o un sorbete constituye la mejor forma de acabar una comida copiosa. Los de crema y leche pueden convertirse en una excelente merienda, especialmente para los más pequeños y las personas con elevados requerimientos de calcio. Son una alternativa para aportar energía en personas inapetentes y muy adecuados para dietas bajas en sodio.

De hecho, cada vez se consumen más. El helado ha dejado de ser un producto estacional típico del verano y de las vacaciones para tomarse durante todo el año, tanto fuera como dentro del hogar. Según la Asociación Española de Fabricantes de Helados, el año pasado aumentó el consumo de helados en los hogares considerablemente hasta equiparse al que se hace fuera de casa. Sólo en verano de 2005, el 86’7% de la población consumió helados.

Sin embargo, ahora más que nunca nuestro cuerpo nos pide alimentos frescos como el helado. Hoy en día, gracias a las diversas técnicas de elaboración y a su composición nutritiva, los helados se pueden adaptar a todos los gustos e incluso necesidades.

Para todos los paladares

En función de sus componentes, se pueden clasificar en cuatro grupos:

  • Helados preparados a partir de crema o nata, leche entera o desnatada y grasa animal o vegetal no láctea.
  • De hielo: polos, sorbetes, granizados...
  • Postres helados: tartas, pasteles helados...
  • Especiales: pueden ser los elaborados con edulcorantes no calóricos o fructosa, los especiales para diabéticos o los denominados bajos en calorías –fabricados con edulcorantes no calóricos y sin grasas–.
  • Los heladeros haciendo gala de una gran imaginación han elaborado productos naturales con todo tipo de sabores: kiwi, jengibre, aceite de oliva, queso, aceitunas y hasta fabada. Sin embargo, el consumo de este tipo de productos es minoritario. Está más reservado a las cocinas de innovadores restauradores.

    Idea Sana

    Es fuente de calcio, de proteínas y de otros nutrientes como la vitamina B

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    Los sabores clásicos se renuevan con notas de mermelada o frutos secos y siguen siendo los que gozan de mayor aceptación. A estos helados se les incorporan coberturas de chocolate, de galleta, de mermelada, trozos de frutas...

    Tradicionalmente el helado ha sido el postre rey del verano, pero hoy ya no hay que esperar tanto para disfrutar de su sabor. El helado llega hasta los primeros platos, especialmente si es salado. Por ejemplo, los de sabor a queso o zanahoria encajan perfectamente en una ensalada.

    Podemos seguir con un salmón ahumado con helado de menta, un chupito de sorbete de limón con langostinos o terminar con una manzana asada con helado de vainilla y ciruela o un helado de yogur con frutos secos y miel. Son recetas sencillas y aptas para todos los bolsillos.

    Sobre todo, leche

    La leche y los productos lácteos son el principal componente de los helados. Las grasas que se utilizan en la fabricación de los helados son de origen lácteo vegetal y sirven, además de para dar al helado suavidad y cremosidad, para enriquecerlo como alimento. Las grasas, nutricionalmente, aportan energía, ácidos grasos esenciales y sirven de soporte a las vitaminas liposolubles.

    El azúcar, bajo formas diversas –azúcar, miel, glucosa– también forma parte de la composición del helado y no sólo mejora su sabor sino que proporciona energías al cuerpo.

    En algunos tipos de helado, los denominados ‘mantecados’ se utilizan también huevos. En otros, se usan recubrimientos y coberturas, que sirven por un lado para mejorar su presentación, y por otro, para enriquecer su valor alimenticio. Normalmente son frutos secos, frutas confitadas o chocolate.

    Idea Sana

    Los sabores clásicos se renuevan con coberturas de galleta, chocolate, mermelada...

    Idea Sana

    Los sorbetes y los helados de agua contienen fundamentalmente extractos o zumos de frutas. Hidratan por su contenido en agua y, en función de la cantidad de fruta que contengan, poseen una mayor riqueza alimentaria.

    En su fabricación, se emplean también pequeñísimas cantidades de algunos aditivos que sirven para evitar alteraciones, mantener su calidad, dar al helado una textura y presencia agradable, etc. Para conservarlo, lo único que necesita es una buena refrigeración.

    José Luis Gisbert
    Presidente de la Asociación Nacional de Elaboradores Artesanos y Comerciantes de Helados y Horchatas (ANHCEA)
    "Para disfrutar del helado se debe colocar en la nevera 15 minutos antes de tomarlo" José Luis Gisbert

    Están muy en boga los sorbetes y los helados clásicos a los que se les incorpora alguna novedad. Los sorbetes, que no habían entrado con fuerza en el mercado español, se están poniendo de moda. Están hechos con agua para realzar el sabor de la fruta aunque alguno puede llevar algo de leche, pero no es lo normal. Los helados de sabores clásicos con alguna novedad son muy bien recibidos por el público, por ejemplo; helado de oreo, que es una bola de nata con galleta oreo; de natillas (mantecado con galleta); de chocolate con conguitos blancos; o de yogur y mermelada. Los sabores muy exóticos o diferentes son minoritarios, no gozan de tanta aceptación. Recomendaría a los consumidores que no compren o saquen del congelador más cantidad de helado de la que creen que van a tomar porque no es bueno que pase mucho tiempo fuera para luego volver a refrigerar; pierde calidad. También les aconsejo que saquen el helado un cuarto de hora antes de tomarlo y lo dejen en la nevera, disfrutarán más de su sabor.


    Receta de Idea Sana
    Helado de nata con nueces y chocolate
    Helado de nata, 12 nueces, una taza de chocolate a la taza.

    Para los amantes del chocolate. Esta receta sencilla y rápida de preparar convertirá tus postres en momentos muy sabrosos. Introducir en un bol o taza ancha, dos bolas de helado por persona. Colocar sobre ellas trocitos de nueces y regar con chocolate con leche templado.

    Con el buen tiempo, nos apetece consumir productos más frescos y pasar menos tiempo en la cocina. Es el momento perfecto para empezar a introducir de nuevo el helado en nuestras casas y en nuestra compra habitual. Porque es un alimento nutritivo, delicioso, fresco y muy fácil de preparar. ¿Cómo? De multitud de formas. Elige la que más te guste.


    Con gominolas
    Cumpleaños infantil

    Un cumpleaños con cucuruchos o copas de helado y boles llenos de grageas de chocolate o gominolas para que cada niño decore su postre se convertirá en una verdadera fiesta.


    Batidos y sorbetes
    Bebidas refrescantes

    Las meriendas de verano pueden ser diferentes y refrescantes si elaboramos batidos con leche y helados de diferentes sabores. Para rematar una comida copiosa, nada mejor que un sorbete de postre. Si quieres prolongar la sobremesa opta por un valenciano o un café escocés.


    Fruta y helado
    Postres sencillos

    Combinando helado con fruta, nata o frutos secos tendremos un postre sencillo y fresco. Preséntalo en un bol o en una tulipa de galleta. Si nos hemos quedado cortos con el postre, lo acompañamos de una bola de helado y nos cundirá mucho más.


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