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Idea Sana
Aprender a reciclar es sencillo

Cuidar el planeta está en nuestras manos. Separar cada día la basura que generamos en casa para su posterior reciclaje es un hábito sencillo que todos debemos adoptar. Porque cuando reciclamos, ahorramos energía, respetamos los recursos naturales y contribuimos a legar el mejor mundo posible a las futuras generaciones.

Con el término ‘basura’ designamos comúnmente a todos los residuos que generamos en nuestra vida diaria. Sin embargo, existen diferentes tipos de basura que debemos distinguir, seleccionar y depositar en su contenedor correspondiente para su posterior reciclaje. Este es un hábito sencillo que debemos adoptar en nuestra vida diaria e inculcar en los pequeños de la casa desde la infancia. Antes de reciclar, es muy importante que preguntes qué tipo de residuos se recogen en tu zona para poder hacer bien la separación.

  • Plástico: ocupa entre el 20 y el 30% de nuestra bolsa de basura. Debemos procurar comprar productos que no vengan envueltos o envasados en capas y capas de plástico. Las bolsas de la compra, por ejemplo, podemos reutilizarlas para volver a comprar en los establecimientos, transportar cosas o depositar la basura en los contenedores apropiados. El contenedor del plástico se distingue por su color amarillo y, por norma general, también acepta ‘tetra-briks’.
  • Papel y cartón: directos al contenedor azul, donde se aceptan todo tipo de papeles y cartones, excepto los que incluyen plásticos o metales. En España, se calcula que con la cantidad de papel que se recicla al año se ahorran unas 400.000 toneladas de petróleo.
  • Vidrio: botellas, tarros y frascos de vidrio se depositan en el contenedor de color verde. Nunca debemos echar frascos de medicamentos –siguen un circuito de reciclaje distinto–, cerámicas, porcelanas, ladrillos y cristales (vasos, ventanas, etc.). Tampoco los tapones de los distintos envases. En la producción de vidrio reciclado se ahorra hasta un 44% de energía.
  • Materia orgánica: restos de comida, pañales, suciedad, etc. Su contenedor correspondiente es de color naranja, aunque puede variar según la zona geográfica.

Sigue estas flechas

Círculo de Mobius: es el símbolo más usado. Identifica la reutilización y el reciclaje de los materiales. Las tres flechas representan los tres estados del reciclaje: recogida, transformación en un nuevo producto reciclado, y el embalaje. Se usa sólo en productos que son ‘reciclables’ o incluyen ‘contenido reciclado’.

Punto verde: indica que cada envasador, embotellador o distribuidor de dicho envase ha pagado para que, una vez depositado en el contenedor correspondiente, sea recogido y reciclado a través de un sistema integral de gestión y, de esta forma, no contaminar. Implica una garantía de recuperación. Por cierto, el punto verde no tiene que aparecer necesariamente en color verde, sino que se suele adaptar a la estética del envase.

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