Fuerza y vigor. Ambos atributos definen al café desde el origen mismo de la palabra turca ‘kahve’. Pero más allá de su significado etimológico, esta bebida es la excusa perfecta para quedar con amigos y sirve de base para una buena conversación. El café ha amenizado tertulias de artistas y escritores. Las cafeterías se generalizaron en España a partir del siglo XVIII, si bien la primera se abrió en Constantinopla –hoy Estambul–, donde se las denominaba ‘casas de la sabiduría’.
Según explica Josep Rovira, presidente del Fórum Cultural del Café de Barcelona, el origen de esta bebida se encuentra en Etiopía. De hecho, en este país cuando se visita a un amigo es lo primero que se ofrece y su preparación se convierte en una ceremonia que puede durar horas.
En nuestro país, el consumo de café en los hogares se dispara a la hora del desayuno, después de las comidas y durante los fines de semana. Lo habitual es tomarlo con leche. Ahora bien, ¿en qué debemos fijarnos en el momento de su compra? Lo primero, en que el envase conserve perfectamente el café, además de que nos indique la variedad y su fecha de caducidad. El experto explica que en el mercado hay tres sistemas de conservación:Existen dos grandes variedades de café: arábica y robusta, además de una especie mucho más desconocida llamada liberia. La primera se caracteriza por ser dulce y perfumada y su cultivo se da principalmente en Brasil, Colombia y Perú. El segundo tipo tiene más cuerpo, por lo que resulta excelente para elaborar cremas.
La distinción más habitual es aquella que se refiere a cafés naturales y aquellos que son mezcla de arábica y robusta y que, según los expertos, resultan muy recomendables. En este sentido, conviene no confundir esta última mezcla con el torrefacto, nombre que recibe el café con azúcar quemado.¿El mejor café? No existe, pero sí el que mejor se adapta a cada momento. Josep Rovira lo tiene claro: “El café arábica es ideal para tomar a media mañana, mientras que el descafeinado es más adecuado para tomar a media tarde”. En cuanto a las propiedades de esta aromática bebida, destaca su contenido en antioxidantes, muy beneficiosos para el organismo, y en ácidos orgánicos, minerales –potasio– y vitaminas –niacina–. Además, el café está considerado un estimulante natural al contener cafeína, una sustancia que estimula la transmisión de impulsos entre las neuronas y que puede provocar adaptación –no confundir con adicción–. Los expertos recomiendan por ello no pasar de las tres tazas diarias.
| 50 granos de sabor intenso |
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¿Sabías que un buen ‘expreso’ está formado por 50 granos? En España el consumidor cada vez es más consciente de la diferencia que existe entre un torrefacto y un arábica, en definitiva, de las características que debe tener un buen café. El mercado ofrece ya variedades originarias no sólo de Colombia y Brasil, sino también de Jamaica, Etiopía e incluso China. Muchos expertos afirman que la cultura del café ha comenzado a extenderse en nuestro país de una manera imparable, siguiendo los pasos del vino. Y es que en España hay 240.500 puntos de hostelería y restauración que sirven café, siendo ésta su principal vía de expansión. Esta ‘culturización del café’ se lleva a cabo ‘a la italiana’. Lo que manda es un sabor intenso y gran cuerpo, con crema color avellana. |
En la actualidad, el estilo de vida marcado por las prisas lleva a consumir café soluble o instantáneo, cuya característica principal es que conserva el sabor, aunque no el aroma del café molido. El descafeinado es, en este sentido, una variante industrial muy degustada por aquellos a quienes la cafeína les afecta a la hora de conciliar el sueño.
Un estudio reciente revela que el café más consumido en España es el molido con mezcla o torrefacto,. Son las amas de casa mayores de 60 años quienes más lo consumen. Por regiones, Levante y el Norte lideran la demanda de café instantáneo, mientras que en el centro, el rey es el molido.
Con el café ocurre igual que con el vino. Es necesaria una buena cata para distinguir el bueno del malo, o simplemente para aprender a apreciar todas sus cualidades. La acidez, el aroma, el cuerpo y el sabor son los cuatro factores a tener en cuenta. Paladea y haz tu propia cata.
| Solo, acompañado, caliente y en frío |
Varias son las maneras tradicionales que permiten degustar una buena taza de café. A continuación te explicamos algunas de ellas para que te identifiques y las adaptes a tu particular cata diaria.
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Hay varios métodos para preparar un buen café en casa. Además del tradicional puchero, existen otros sistemas que nos permiten degustar una taza en un plazo de tiempo corto y de manera sencilla. Te hablamos de ellos.
| Begoña Calvo Amiga de Fundación EROSKI de Vélez (Málaga) |
“Siempre lo tomo después de comer, mejor solo y sin azúcar”
Es una costumbre, pero siempre tomo el café después de comer, solo y sin azúcar, de otra manera me empalaga mucho. Prefiero beberlo poco a poco y en taza pequeña, para no abusar mucho. Normalmente compro café molido y en paquete duro porque se conserva mejor. ¿Qué cafetera utilizo? La típica de toda la vida, es muy sencilla de utilizar, el café se hace rápido y además es muy económica. En cuanto a la marca, me gusta cambiar y apreciar los diferentes sabores. El otro día compré una mezcla de arábica y robusta me encantó.
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