El frío del invierno invita a disfrutar del calor del hogar durante el fin de semana. Dos días libres por delante para descansar, dejar que se nos peguen las sábanas –sobre todo si hemos trasnochado– y pasar por alto los estrictos horarios que rigen nuestra vida de lunes a viernes.
Domingo, doce la mañana. Te acabas de levantar de la cama y tu cuerpo te pide alimentos. Pero es demasiado tarde para desayunar y demasiado temprano para comer dos platos y postre. ¿La solución? El brunch, una costumbre extendida en los países anglosajones que consiste en fusionar el desayuno (‘breakfast’, en inglés) y el almuerzo (‘lunch’) en una única comida (‘brunch’). Te presentamos la última moda gastronómica para el fin de semana.
Su composición es similar a la del desayuno, aunque suele incluir algunos alimentos más consistentes |
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Esta alternativa gastronómica cada vez goza de más predicamento entre los españoles. Al juntar dos comidas en una, supone un ahorro de tiempo, dinero y esfuerzo ––las recetas que suelen componer un brunch son sencillas de elaborar–. Además, es una excelente excusa para invitar a los amigos o familiares a nuestra casa y disfrutar de su compañía, sin prisas, el resto de la jornada.
La ceremonia del brunch es sencilla y divertida. Los niños se lo pasarán en grande porque es una reunión informal, que puede tomarse sentado o también de pie, a modo de un bufé tradicional. Y el menú siempre está abierto a las sugerencias de los comensales –también de los pequeños de la casa–.
Circulan varias versiones sobre el origen del brunch, aunque todas coinciden en adjudicar su paternidad a los estadounidenses. Algunas crónicas apuntan a que surgió en el siglo XIX en el medio rural, donde era tradición que los granjeros tomaran algo a media mañana para reponer fuerzas del trabajo matutino.
Fácil de preparar, organizar un brunch es la excusa perfecta para invitar a los amigos a casa |
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Otras fuentes, sin embargo, aseguran que la primera referencia al brunch data de 1895, año en el que el periodista Guy Beringer lo dio a conocer desde las páginas del semanario ‘Hunter´s Weekly’, describiéndolo como “una combinación del desayuno y la comida” que tomaban algunas familias de la alta sociedad neoyorkina “tras volver de su jornada de caza dominical”. Un año después, la moda gastronómica cruzaba el Atlántico. La revista británica ‘Punch’ titulaba: “Si quieres ser moderno, pásate al brunch”.
| María Gallego Amiga de FUNDACIÓN EROSKI de Getxo (Vizcaya) |
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“Cuando preparo un brunch siempre doy protagonismo a las ensaladas y a la fruta”
Vivo en Londres por motivos de trabajo desde hace año y medio. Cuando llegué no conocía lo que era el brunch, pero en pocos meses se convirtió en una costumbre para mi grupo de amigos, sobre todo si salimos el sábado por la noche. La mañana siguiente nos reunimos todos en casa de alguno para tomar un brunch.
La mayoría de mis amigos son ingleses, así que solemos optar por el brunch clásico, aunque no se resisten al sabor de las lonchas del jamón ibérico de Huelva o Guijuelo que traigo de vez en cuando. Cuando me toca organizarlo en mi casa, siempre doy protagonismo a las ensaladas (me encanta improvisar con nuevos ingredientes y combinaciones) y a las frutas frescas; en macedonia o en brochetas con verduras, que son mis favoritas. Y entre amigos siempre se pasa un buen rato. |
La tradición señala que el brunch debe servirse exclusivamente el sábado o el domingo, entre las 11.00 y las 14.00 horas. Ni antes ni después. Por la hora en que se sirve, su composición es muy similar a la de un desayuno, aunque se suele optar por incluir algunos alimentos más consistentes. En el brunch, los productos de sabor dulce se combinan con los salados, y los alimentos frescos y nutritivos –frutas, verduras, cereales y lácteos– deben copar buena parte del menú. Aunque en la cocina todo vale y se varía a gusto del comensal.
| RECETA Idea Sana EROSKI. Brocheta de gambas con piña y espárragos |
INGREDIENTES
Cortar la piña en cubos. Preparar la marinada. Poner a remojo las gambas en la marinada durante al menos dos horas. Pinchar las gambas en las brochetas, alternándolas con pequeños cubos de piña –alrededor de 4 a 5 trozos de piña por brocheta– y los espárragos trigueros. Las brochetas ya están listas para cocinarlas a la plancha. TRUCO.Las brochetas te quedarán más dulces y jugosas si las riegas con el zumo de la maceración. PRESENTACIÓN. Servir con arroz basmati. |
La moda del brunch comienza a arraigar en España, sobre todo entre la gente joven de las grandes ciudades, treintañeros atentos a las nuevas tendencias que llegan del extranjero. Actualmente, son muchos los hoteles y restaurantes de alto copete que los domingos ofrecen servicio de brunch a sus clientes, personalizando los menús para acercarlo al gusto hispano, por ejemplo, incorporado productos como el jamón ibérico de las dehesas españolas o las ensaladas de marisco gallego.
Sin embargo, el honor del pionero recae en un pequeño local: el Café Oliver, en Madrid, que fue el primer establecimiento en ofrecer brunch en España. Creado en 1966 por el desaparecido actor y director Adolfo Marsillach, el Café Oliver ha sido desde sus inicios centro de reunión para actores, cantantes y escritores. Situado en el número 12 de la calle Almirante (Tel: 915 217 379) su menú de brunch dominical está inspirado en los que se sirven en París, Londres o Nueva York.
Si es la primera vez que organizas un brunch en tu casa, te damos algunas pistas. Son recetas saludables y sencillas de preparar:
| Brunch de traje y corbata |
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Por tradición, el brunch es una comida informal reservada para los fines de semana. Sin embargo, hay ejecutivos de traje y corbata que disfrutan de este tentempié de lunes a viernes. En muchas reuniones de trabajo, seminarios y congresos, el brunch se está erigiendo como la opción más habitual para que los directivos tomen algo durante los descansos o recesos de media mañana.
La composición del brunch de negocios es más austera que la del brunch casero: zumos, café, leche, bollería, mantequilla y mermelada, principalmente, aunque suele incorporar salchichas y huevos revueltos si en la reunión participan empresarios extranjeros, más acostumbrados a los desayunos consistentes. Su duración también es menor; como se trata de un descanso de trabajo, nunca debe superar la media hora. Si la reunión de negocios se celebra en una empresa, el brunch se servirá en la sala donde se celebre la reunión, disponiendo de, al menos, dos mesas auxiliares para los alimentos y los utensilios. Si es en un hotel o salón de congresos, el brunch tendrá lugar en un salón aparte, donde deberá estar todo preparado para cuando llegue la hora del descanso. |