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Idea Sana
Granos afortunados

Es nuestro último bocado del año viejo y el primero que recuerda nuestro paladar en el nuevo. Las doce uvas de la suerte, una por cada mes, son pequeños racimos llenos de salud. Tienen un gran poder antioxidante y contienen azúcares como la glucosa, combustible esencial para los músculos.

Terminar el año tomando las doce uvas es una vieja costumbre que mezcla tradición y superstición. Sin embargo, esta práctica es relativamente nueva, data de 1909, año en el que un grupo de productores de vino, debido a su enorme excedente de uvas, decidieron emplearlas para recibir al nuevo año. Desde ese momento, las uvas simbolizan el momento mágico en el que muchos renuevan sus ilusiones para el nuevo año.
Este fruto de la vid fue uno de los primeros que cultivó el hombre, por lo que ha jugado un papel trascendental en la economía de las antiguas civilizaciones. El cristianismo mitificó el vino y el cultivo de la vid ha seguido en auge hasta nuestros días. De hecho, la mayor parte de la producción de uva se destina a la fabricación de los diferentes tipos de vino.
Las uvas se deben comer sin pelar y masticando bien las semillas si se quieren aprovechar todas sus propiedades nutritivas porque precisamente la piel es una excelente fuente de antioxidantes. Pueden consumirse frescas o pasas.
Las uvas pasas más apreciadas se obtienen de las variedades sin semillas, ricas en azúcar y de baja acidez. En nuestro país, las uvas de Málaga poseen Denominación de Origen, se trata de pasas de gran calidad, grandes, dulces, con pepitas y procedentes de la uva moscatel. Otras variedades de pasas son las famosas de Corinto, de color oscuro y aroma pronunciado, y las Sultanas, de color claro, sin semillas y muy dulces.

Variedades de mesa

  • Moscatel: la más popular por su aroma delicado y su sabor dulce. Puede ser negra, roja o blanca.
  • Sweetwater: de color verde y piel fina, resulta muy adecuada para su cultivo en invernadero.
  • Lambrusca: de piel dura, es una variedad americana que se cultiva en climas fríos.
  • Muscadina: con granos de color bronce es una variedad que se cultiva en el sur de los EE UU.

Variedades para vino

  • Blanco: Airén, Albariño, Godello, Macabeo, Malvasía, Moscatel de Alejandría, Palomino, Parellada, Pedro Ximénez, Treixadura, etc.
  • Tinto: Graciana, Mencía, Tempranillo, Cariñena, Merlot, Syrah, Cabernet, etc.

Uva de vinalopó

En España la uva embolsada de mesa Vinalopó goza de Denominación de Origen. Se trata de una variedad que se cultiva en Alicante y que crece protegida por una bolsa de papel especial que retrasa su maduración e impide que los agentes externos puedan afectarle. Ofrece dos variedades: Ideal para aquellos que buscan un ligero sabor a moscatel; y Aledo con un sabor dulce neutro y un tono más pálido.

Cómo elegirla

Para elegir los mejores racimos, se deben agitar suavemente. Los granos deben permanecer en su sitio porque si se cae alguno demuestra que la uva está demasiado madura. Los granos tienen que ser firmes, con la piel lisa, y de color y tamaños uniformes

Cómo conservarla

En casa se conserva bastante bien si se cuelgan los racimos con el rabo hacia abajo para que los granos no se toquen. En el frigorífico se conservan hasta quince días en óptimas condiciones.

Cómo consumirla

Si están en la nevera, conviene sacarlas una hora antes de ser consumidas. A parte de una a una siguiendo las 12 campanadas, las uvas pueden tomarse pasas, acompañando a otros alimentos o como ingrediente de algunos postres. En general, todas las variedades de uvas casan bien con quesos. El moscatel combina especialmente con el foie gras. Por su parte, las uvas pasas pueden tomarse como aperitivo mezcladas con otros frutos secos o como ingredientes de bizcochos y tartas.

La mejor temporada

Las uvas frescas de temporada aparecen en el mercado durante los meses de otoño. En función de las zonas y de las variedades, la uva va madurando desde mediados de verano hasta principios del invierno y se recoge entre mediados de septiembre y finales de noviembre.

Sonia del Río
Amiga de Fundación Eroski de Madrid
“Nunca me da tiempo a tomar las uvas al ritmo de las campanadas”

En mi casa somos un poco especiales para las uvas. Cada uno las toma de una forma distinta. A algunos no les gustan y se toman 12 gominolas o 12 aceitunas rellenas, así que terminan totalmente empachados después de todo lo que cenamos. Otros las pelan una a una y les quitan las pepitas. Yo tomo las que puedo, sin pelar. En general, soy muy lenta comiendo y en el caso de las uvas, nunca me da tiempo a terminarlas siguiendo cada campanada. En mi familia empiezan a brindar con el cava por el nuevo año y yo sigo masticándolas. Pero aunque sea tarde, me gusta terminarlas, quizá sea por superstición.

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