¿Quién dijo que ya no existe el verdadero espíritu de la Navidad? Todavía es posible encontrar la esencia de estas fiestas: la ilusión. Los niños lo saben y son quienes más disfrutan de estas fechas mágicas. Porque la Navidad es, sobre todo, un tiempo de ilusión donde todo es posible. “Lo mejor de la vida son las ilusiones de la vida”, escribió Balzac. Echa un vistazo en tu interior, rescata al niño que todos llevamos dentro y déjate contagiar por el espíritu de estas fiestas. Disfruta del reencuentro con familiares y amigos y comparte con ellos tus dudas, esperanzas y anhelos. Porque sentarse a la mesa con los seres queridos no sólo llena el estómago, también el espíritu. Recibir el cariño y las muestras de afecto de quienes te rodean fortalece el ánimo y llenan de energía para afrontar con optimismo el nuevo año. Recuerda con los tuyos, en torno a la chimenea, las experiencias pasadas y alzad juntos las copas para brindar por los sueños futuros.
En un mundo acuciado por las prisas, el tiempo es el más preciado de los regalos. Dedícalo a lo que más te gusta: leer, escuchar música, relajarte, dar un paseo, ir al cine, al teatro o a una exposición... La oferta de ocio en Navidad se multiplica. Aprovéchalo. Quienes sacan partido al tiempo de ocio suelen ser personas más felices.
| Bernabé Tierno Psicólogo, pedagogo y escritor |
Cómo mantener la armonía familiar
Hay personas que dicen que no les gusta la Navidad porque parece que indican cuándo hay que ponerse amorosos, acogedores y ser buenos. Algunos dicen que la Navidad les trae a la memoria el recuerdo de las personas queridas que ya murieron y su ausencia en estos días les trae dolor y les entristece. A mi modesto entender, lo verdaderamente importante de la Navidad para los cristianos es el nacimiento de Jesús de Nazaret y su mensaje de paz, de amor entre los hombres, de comprensión mutua y de buen entendimiento.
Y ese mensaje es válido para creyentes y no creyentes. Por eso, la Navidad es entendida y valorada por la mayoría de las personas como esas
fechas entrañables en las que todos debemos humanizarnos un poco más, ser más solidarios y
comprensivos, perdonar las ofensas y arrancar de nuestro corazón los odios, rencores y rencillas. Ya sé que las actitudes de cercanía, comprensión y
buen entendimiento entre las personas, deberían ser la tónica general, lo normal, pero somos humanos y olvidamos las cosas con demasiada facilidad.
Las fechas navideñas nos sirven de llamada de atención, en el sentido de que lo verdaderamente importante es proporcionarnos paz y amor para nuestros semejantes.
¿Cómo debemos comportarnos para lograr esa deseada armonía en el hogar? Siempre con respeto, procurando alentar y potenciar lo bueno y meritorio de nuestros seres queridos, y siendo muy empáticos, poniéndonos en su lugar para entenderles, comprenderles y perdonarles sus fallos. Recordar siempre que ‘el otro’, en alguna medida, es ‘yo’, porque a través del otro me perfecciono y me hago mejor persona cada día. Sugerencias para estos días y ¡para todo el año!
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