Cuando comienza a hacer frío, solemos apurar al máximo el tiempo de descanso bajo las sábanas calientes. La consecuencia es que, por lo general, no evitamos la ducha pero sí solemos reducir el momento dedicado al desayuno o incluso lo eliminamos. Esta costumbre no sólo está ampliamente extendida en nuestro país sino que es absolutamente errónea, pues el desayuno, después de horas sin ingerir alimento, debería ser una de nuestras principales fuentes de nutrientes, la que nos imprime la energía para afrontar las tareas diarias.
Un buen desayuno debe contener leche o yogurt, pan o cereales y fruta o zumos. Consumir la fruta en forma de zumos es una forma rápida de ingerir las propiedades de la fruta fresca al menos una vez al día. Porque, aunque resulte tentador, nunca se debe sustituir totalmente la ingestión de fruta por la de zumos, ya que la fruta exprimida apenas contiene fibra.
| Los zumos envasados conservan casi todas las sustancias nutritivas de la fruta fresca | |
Las propiedades de estas refrescantes bebidas son muchas. Poseen numerosas vitaminas antioxidantes (A, C y E) que actúan contra los radicales libres, moléculas que atacan las células y los tejidos.
Además, se recomienda un zumo para cada tipo de carencia. Por ejemplo, para los alérgicos, es muy apropiado un zumo a base de zanahorias y remolacha o de alcachofa y apio; para personas con exceso de peso, un zumo de pepino, remolacha y tomate; y para mejorar el estado de nuestra piel, combinar zanahorias y manzanas. Los zumos de apio y lechuga calman el sistema nervioso y ayudan a conciliar al sueño.
Se trata por tanto de una bebida saludable que puede ser consumida por todos. Precisamente los zumos de frutas tienen la ventaja de que su dulce sabor gusta a jóvenes y niños y, teniendo en cuenta que a esas edades necesitan tomar más de 8 tazas de líquido al día, se puede considerar una opción acertada que facilita además su consumo de fruta. Por ejemplo, un vaso de zumo equivale a una de las dos o cuatro raciones de fruta que los niños necesitan ingerir a diario.
Los zumos envasados son una opción práctica, cómoda y atractiva. En el mercado se encuentran una infinidad de productos con diferentes sabores, propiedades y beneficios para nuestro organismo. En general, este tipo de zumos conserva casi todas las sustancias nutritivas de la fruta fresca en proporciones semejantes gracias a los avances en los procesos de elaboración. El aporte de energía de un vaso de zumo de unos 200 mililitros es de unas 100 calorías. Su nutriente más significativo son los hidratos de carbono, en forma de azúcares. Garantizan además un alto contenido de vitaminas procedentes de las frutas como las del grupo B y la C. Muchos de ellos están enriquecidos con vitaminas antioxidantes A, C y E.
En el mercado se encuentran diferentes tipos de zumos y néctares. El denominado ‘Puro Zumo’ es el que se envasa sin tratamiento previo de concentración, a partir de fruta fresca tratada para su conservación. El ‘Zumo 100%’ se elabora a partir de un concentrado, puré o mezcla de ambos, 100% fruta, reconstituido con agua y aromas. Mientras que el ‘Néctar’ es el resultante de la adición de azúcar y agua al zumo natural concentrado. Es decir es zumo más agua y azúcar.
En nuestro país, cada habitante consume unos 15 litros de zumos y néctares de frutas y verduras al año, principalmente de piña, naranja y melocotón. Esta cifra está muy por debajo de alemanes (41,4), austriacos (34,4), estadounidenses (30), holandeses (26,7) o belgas (20,8). Por comunidades, Canarias, Andalucía, Cataluña y País Vasco son las más amantes de zumos y néctares, mientras que Castilla y León es la más reacia.
| FRUTAS, UNA A UNA |
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Puedes confeccionar tus propios zumos con todo tipo de frutas. Conoce las propiedades de cada una de ellas:
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