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Idea sana
Manuel Torreiglesias

"El buen desayuno de nuestros hijos empieza la noche anterior"

‘Saber vivir’, el programa que dirige y presenta por las mañanas en TVE, es líder de audiencia en su franja horaria y mantiene desde hace ocho años un público fiel que milita en la religión de la salud. Manuel Torreiglesias comparte con los lectores de Idea Sana EROSKI algunos de los consejos que da en pantalla.

Idea Sana: ¿Cómo afronta el inicio del nuevo curso después de estar en antena todo el verano?
Manuel Torreiglesias: Efectivamente, éste es el primer año que el programa no se ha ido de vacaciones, aunque yo sí tuve unos días de descanso. El nuevo director de contenidos de la cadena consideró que durante los meses de julio y agosto también hay una demanda de contenidos de salud y me pidió que continuáramos. El tiempo ha demostrado que su intuición era buena porque ‘Saber vivir’ ha seguido durante el verano como líder de audiencia en su franja horaria –de 10 a 11 de la mañana– y con el mismo universo de espectadores –unos 600.000 diarios– que nos sigue durante el curso, aunque en verano la audiencia televisiva incorpora a muchos niños que están de vacaciones.

I.S.: ¿Ha tratado de captar de alguna manera a ese potencial público infantil que no tiene el resto del año?
M.T.: La verdad es que no, porque utilizando un mensaje dirigido a niños corres el riesgo de no interesar al público, de 50 a 55 años para arriba, que nos sigue habitualmente. Gente que quizá no toma vacaciones o está sola. Por otro lado, el niño, el adolescente o el joven medio no tienen aparentemente problemas de salud y estos temas los ven como algo muy distante. Seguro que, a esa hora, hay oferta en otras cadenas que despierta más su interés.

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“No me molesta que me llamen telepredicador porque predicar es pregonar a los demás aquello que amas”

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I.S.: ¿Piensa introducir novedades en el programa de cara a la nueva temporada?
M.T.: La experiencia me dice que en un programa como ‘Saber vivir’ innovar no es fácil. Los cambios duran dos o tres semanas. Al cabo de ese tiempo, vuelves a lo de antes porque nuestros espectadores están muy acostumbrados a un producto que les gusta y que entienden. Pasa un poco como en la alimentación. Decía el profesor (Francisco) Grande Covián que cambiar los hábitos de comida de la gente es más difícil que cambiar sus hábitos religiosos. Vamos, que cambiamos antes de religión que de dieta. En el programa pasa un poco lo mismo. Lo que tenemos que plantearnos es hacer mejor lo que ya hacemos: que los reportajes estén más pulidos, los textos sean comprensibles, en un lenguaje llano y sencillo, con intención de utilidad y que el programa tenga ritmo. Para eso hay que manejar bien los testimonios y elegir a los médicos que mejor lo hagan y a los más guapos, que también eso funciona.

I.S. : ¿Le molesta que se refieran a usted como un telepredicador de la salud?
M.T.: No me parece mal, porque predicar es decir en voz alta aquello que amas y pregonarlo a los demás. Es como el jardinero que está orgulloso de sus hortensias y lleva gente a su casa para enseñarles sus flores y animarles a descubrir su belleza. ¡Qué otra cosa, si no telepredicar, hacen los señores que van, por ejemplo, al programa de (Javier) Sardá! ¡O es que no telepredica Boris (Izaguirre)! Yo telepredico que a los mayores hay que quererlos y cuidarlos, que al niño hay que acostumbrarle a que desayune bien porque es la forma de que el día de mañana sea un adulto con mejor salud y que es mejor que los chicos hagan deporte para que no tengan la tentación de irse a la discoteca hasta las tantas de la madrugada a forrarse de drogas y alcohol. ¿Son válidos estos valores? Sí. ¿Hay que esconderlos o es mejor, por el bien de la sociedad, airearlos y predicarlos en la televisión?

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“Si los chicos se quedan hasta las tantas viendo la tele, al día siguiente es muy difícil levantarlos”

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I.S.: Aunque sea en horario matinal...
M.T.: Es evidente que la gente que ve la televisión por la mañana es la que es, pero lo del horario matinal es equívoco. Los espectadores del programa, al ser muy militantes del proyecto, nos llevan hasta el último rincón. Yo me encuentro habitualmente con publicitarios, científicos y responsables políticos que me dicen: ‘No veo tu programa porque a esa hora estoy trabajando, pero me lo sé todo porque me lo cuenta mi madre’. Aunque, en número, no nos siga mucha gente, el público que tenemos es realmente practicante.

I.S.: Usted es todo un veterano del medio, en el que trabaja desde hace 30 años. ¿Cómo fueron sus inicios en televisión?
M.T.: Empecé en TVE como ayudante de realización del primer programa que hizo Félix Rodríguez de la Fuente, que se llamaba ‘Televisión escolar’. Curiosamente, allí dio también sus primeros pasos en televisión Julio Iglesias, justo antes de ganar el Festival de Benidorm con la canción ‘La vida sigue igual’. Lo recuerdo perfectamente.

I.S.: Precisamente, ahora se cumplen 25 años de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente y TVE repone la serie ‘El hombre y la tierra’. ¿Cómo era el Félix que usted conoció?
M.T.: Un gran trabajador y una persona con muchísima ambición de hacer muchas cosas y de hacerlas bien.

Cerca de los hijos

I.S.: Idea Sana EROSKI colabora todos los años por estas fechas en la campaña ‘Desayunos cardiosaludables’ para que los escolares adquieran el hábito de desayunar en condiciones. ¿El desayuno es la asignatura pendiente de nuestra alimentación?
M.T.: Sin duda, pero que los niños desayunen bien es una labor que no va a hacer la televisión, ni el Ministerio de Sanidad, ni las consejerías de salud. Es una labor, en su mayoría, que hacen las madres, que son las que más cerca están de sus hijos y las que tratan de convencerles, con delicadeza y también con cierto grado de disciplina, de la importancia del desayuno. Está comprobado que el organismo de una persona no funciona si, después de horas de ayuno, no se reponen energías en el desayuno. Es exactamente lo mismo que pasa con el coche si no le pones gasolina: no arranca o va a medio gas. Pues un organismo vivo, igual. Si le faltan minerales, vitaminas, proteínas y en suma todos los nutrientes que el cuerpo necesita, no funciona. De todas formas, que los chicos desayunen bien es una labor que empieza la noche anterior.

I.S.: ¿Qué quiere decir?
M.T.: Que si los chicos se quedan por la noche hasta las tantas viendo la tele, como está constatado sociológicamente que ocurre, lógicamente al día siguiente es muy difícil levantarlos de la cama. Se levantan a regañadientes, con el tiempo justo para ir a clase y con el sueño aún en el cerebro. Y así, el desayuno, que debería ser la comida más importante del día, se convierte en un vaso de leche bebido con cola-cao. Y los resultados están ahí: rinden peor en clase y fracaso escolar.

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I.S.: A ver si la tele va a tener la culpa de las malas notas.
M.T.: También hay que relacionar el fracaso escolar con otro tipo de ideas contaminantes pero, por desgracia, muchas llegan a los jóvenes a través de la televisión, con esos personajes de pacotilla que se han puesto ahora de moda, mangantes que no han dado un palo al agua en su vida y que van a la televisión a contar sus miserias y a discutir unos con otros. Eso es lo que tienen en el cerebro muchos chavales.

I.S.: Volviendo al desayuno, ¿qué no debe faltar en un desayuno saludable?
M.T.: Tiene que haber lácteos, proteínas –por ejemplo, jamón o queso–, hidratos de carbono y grasas vegetales. Es muy sana la costumbre que existe en el Sur de tomar una tostada con aceite de oliva y una loncha de jamón serrano, más sano y natural que el de York. También tiene que haber alguna pieza de fruta, yogur, leche, queso...

I.S.: Y, sobre todo, tiempo para comerse todo eso...
M.T.: Exacto, es muy importante desayunar con calma. Algunas madres se quejan de que sus hijos devuelven la comida y eso ocurre porque comen deprisa.

I.S.: Siempre las prisas. ¿El estrés es la enfermedad de nuestro tiempo?
M.T.: Es la sociedad a la que hemos llegado. Pisos pequeños en los que conviven hasta tres generaciones, la hipoteca que hay que pagar a fin de mes, el sueldo que muchas veces no llega, padres agobiados por los problemas del trabajo y faltos muchas veces de criterios educativos que, eso sí, a fin de curso exigen a sus hijos buenas notas... Luego están los largos desplazamientos para ir al trabajo o a los centros escolares. En las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, es fácil que los niños pasen más de una hora en el autobús escolar. Todo esto, y otra serie de conflictos, ha propiciado la aparición de enfermedades nuevas, como la ansiedad o el estrés, que pertenecen al ámbito de la salud mental. Por ejemplo, el insomnio. Cada vez hay más gente que no disfruta del sueño reparador, del sueño que es alimento. Una función natural del organismo que, en el mundo de hoy, se está convirtiendo en una auténtica enfermedad que, en muchos casos, necesita ser tratada con medicamentos y genera una gran demanda de consultas.

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“La televisión y las videoconsolas fabrican muchachos sedentarios que no se mueven y no queman calorías”

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I.S.: Vamos, que en lugar de avanzar hemos ido para atrás.
M.T.: Es un tema complejo, porque realmente la esperanza de vida de la población ha aumentado. Yo recuerdo que mis abuelos murieron con 68 y 65 años. Pero sí es verdad que algo tan natural como es el dormir se ha convertido también en un problema de salud. Volviendo a los chavales, hay otros dos asuntos muy preocupantes que, si no se corrigen, les van a generar muchos problemas cuando lleguen a la edad que yo tengo, 65 años cumplidos. Me refiero al colesterol. Generalizando, los niños de ahora tienen en sus arterias cantidades de colesterol malo en proporción mucho mayor a la que teníamos nosotros a su edad. Esto sucede por la mala alimentación, la comida basura, y porque no queman calorías debido a que llevan una vida sedentaria. Cuando yo era niño no había televisión y estábamos todo el día en la calle jugando con una pelota de trapo o con lo que hiciera falta.

I.S.: Vaya, otra vez la culpa va a ser de la televisión.
M.T.: Es que la tele, en este mundo nuestro, es responsable de ese sedentarismo que, como digo, es uno de los factores de enfermedades más potente.

I.S.: Esto lo dirán pocos profesionales del medio...
M..T.: No lo sé, pero es así. La televisión fabrica muchachos sedentarios, que no se mueven, que no se divierten. Y no sólo la televisión, también los ordenadores, las videoconsolas, los videojuegos y un montón de aparatos que entretienen a un niño que está sentado y que no hace ejercicio. El otro dato preocupante es que cada vez hay más niños con diabetes de tipo 2, muy relacionada con el sobrepeso.

I.S.: Precisamente, Idea Sana EROSKI, en colaboración con la Fundación para la Diabetes, desarrolla la campaña ‘Prevenir la obesidad es una Idea Sana’.
M.T.: Si no se cambia de forma radical el tipo de alimentación y si las familias no se toman este tema en serio, nos encontraremos con un problema muy grave en pocos años.

I.S.: ¿Es posible alimentarse bien comiendo cinco días a la semana fuera de casa?
M.T.: Se puede. Yo mismo como fuera de casa a diario y hago una dieta sana. Si hace calor, de primero, el gazpacho es un cóctel magnífico de vitaminas. Y ahora en otoño, se puede pedir cualquier plato de cuchara, unas lentejas o unas judías blancas. También suelo tomar menestra de verduras.

I.S.: ¿Y de segundo?
M.T.: Siempre más pescado que carne, aunque me gustan mucho las chuletillas de cordero y el solomillo. Si hay algún guiso de carne, a veces lo tomo como plato único. Los callos a la gallega, que me encantan, también como plato único. Intento no pasarme en la ingesta de grasas y de calorías.

I.S.: ¿Y de beber?
M.T.: En una comida de este tipo es muy aburrido no tomar una copa de vino, que es sano y además está muy rico. Lo que no pruebo es el alcohol duro, whisky, orujo o coñac, en ningún momento del día.

I.S.: Recientemente, estudios científicos han puesto en cuestión los supuestos beneficios para la salud de la ingesta de suplementos vitamínicos. ¿Cuál es su opinión al respecto?
M.T.: En circunstancias normales, si un organismo no tiene algún tipo de enfermedad –por ejemplo, por citar una muy común, la anemia en chicas adolescentes–, si no hay carencia de hierro o de vitamina B, basta con una dieta variada, rica en frutas, verduras, pescado, carne y lácteos. Si la alimentación que se hace no es variada y un análisis revela que hay carencias, tampoco está de más reforzar la dieta con preparados vitamínicos o minerales. Otra cosa es que en el mundo de los suplementos vitamínicos haya casos en los que te dan gato por liebre. Y que se dispensen en farmacia no garantiza al cien por cien que sean válidos.

Retirado de los fogones

I.S.: ¿Se considera un consumidor responsable?
M.T.: Sin duda. Intento serlo al cien por cien y si alguna vez cometo errores o hago trampa es porque puede más el instinto aprendido desde niño que mis conocimientos de nutrición. Por ejemplo, los huevos fritos con patatas, chorizo y pan para mojar. Racionalmente digo, un error, salvo que sea la única comida del día. Pero, de vez en cuando, echo una canita al aire.

I.S.: ¿Hace la compra usted mismo? ¿Dónde?
M.T.: Suelo ir los viernes, normalmente a una tienda de alimentación cercana. Como sólo somos dos en casa, mi mujer y yo, no hacemos mucha compra: algo de pescado, a veces una lubina para hacerla a la sal; la carne, gallega o argentina, la suele comprar ella entre semana y la congela. También compro un poco de jamón, 300 ó 400 gramos de paletilla de ibérico, que es lo que desayuno o lo que pico por la noche; pan y poco más.

I.S.: ¿Cocina?
M.T.: Últimamente no. Antiguamente sí, pero ahora, la verdad es que mi mujer no está muy por la labor de que yo cocine porque dice que lo hago con mucho aceite. Así que, últimamente, estoy retirado de los fogones.

I.S.: ¿Recicla la basura?
M.T.: Eso en mi casa se sigue al pie de la letra. Tenemos tres cubos: uno para cristal, otro para plásticos (normalmente tetrabricks de leche) y otro para restos orgánicos que sacamos todos los días. También guardamos el papel. Eso hay que hacerlo así y lo que lamento es que no sea un reciclaje natural como el que se hace en casa de mis padres, que todavía viven con 92 y 90 años.

I.S.: ¿Y cómo es eso?
M.T.: Pues como se ha hecho toda la vida en el campo. Ellos plantan sus lechugas y sus repollos, tienen 25 gallinas, quince conejos, un pequeño cerdito y allí no se tira nada. Todas las sobras se reciclan para los animales. Cosas que se pueden hacer en un pequeño pueblo marinero de la provincia de A Coruña.

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