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Los helados son mucho más que un delicioso capricho para el paladar. Son un
alimento nutritivo que nos ayuda a hacer la digestión y una fuente de calcio para el organismo. Se disfrutan durante todo el año pero en verano, cuando el calor aprieta, su consumo aumenta de forma espectacular.
Todos los alimentos, consumidos de forma moderada, tienen cabida en una dieta sana y equilibrada. También los helados, que son mucho más que un dulce y refrescante capricho para nuestro paladar. El Estudio Nutricional de los Helados, elaborado en 2001 por el Departamento de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona, rompió con la idea tradicional que situaba a los helados en la categoría de golosina para los más pequeños de la casa. En el estudio se destaca que el valor nutricional de los helados es "directamente proporcional a la proporción de leche que contengan". Así, los helados "de base láctea" (elaborados con leche, leche desnatada o crema) son un alimento "indicado para todas las edades y que aporta calcio, proteínas de elevada calidad nutricional".
Este tipo de helados constituyen una fuente de calcio, mineral tan necesario durante la infancia y la adolescencia, y no sólo para el desarrollo de la masa ósea. El consumo de 100 gramos de helados de base láctea puede cubrir un 15% de las necesidades diarias de calcio. Además, el calcio de este tipo de helados es biodisponible, es decir, nuestro organismo puede aprovecharlo bien porque contiene los elementos nutritivos que favorecen su absorción.
El helado puede ser fácilmente integrado en una dieta completa y equilibrada sin que ello suponga un desequilibrio en la misma, ya que su consumo implica “un aporte máximo de un 15% del total de las calorías que necesitamos cada día”, señala el informe. En el caso de los niños es una tarea especialmente sencilla. ¿Conoces algún chaval que no se derrita ante el poder refrescante y el delicioso sabor de un helado?
Creencias falsas
Tradicionalmente, el consumo de helados ha ido acompañado de una serie de prejuicios y creencias que los expertos han demostrado que son falsas:
- ¿Engordan? Al igual que el resto de alimentos, depende de la cantidad que se consuma. El contenido calórico de los helados es de tipo medio –entre 150 y 300 kilocalorías por cada 100 gramos, según los ingredientes–, por lo que tomados con moderación no tienen por qué suponer una amenaza para quienes gustan de cuidar la línea.
- ¿Provocan caries? El azúcar supone entre el 20 y el 32% de su composición. Al no permanecer excesivo tiempo en la boca e inducir a la salivación –la saliva ayuda a eliminar los ácidos de los dientes– no son alimentos que potencien especialmente la formación de caries.
- ¿Tienen colesterol? El contenido en colesterol de los helados es inferior al de la leche. Y algunas variedades, como los elaborados con leche desnatada, agua o sorbetes no contienen colesterol.
| Sabores para todos los gustos |
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En la gama de helados dispones de un montón de variedades según tu gusto y estilo de vida. Si buscas un buen aperitivo déjate sorprender por los Rolling snack. Su crujiente barquillo de nata con corazón de toffee es el maridaje perfecto para tu paladar. Los Conos de vainilla, chocolate, fresa y nata son también una buena opción para los amantes de esta exquisita tentación. Quienes tengan un gusto más tradicional los pueden encontrar en la gama de helados de crema, disponible en cómodas tarrinas. Los Bombones, los Sandwich y los Douet completan el plantel de sabores de este verano. Su delicioso sabor y agradable textura hacen de estos helados el aperitivo, postre y merienda ideal para la época estival. No te los pierdas. |
Los ‘hombres del hielo’
Ya en el año 1000 antes de Cristo los chinos mezclaban las nieves de las montañas con alimentos como la miel, las frutas, la leche y el arroz. El rey Tang de Shang tenía entre sus sirvientes a casi cien hombres, llamados ‘hombres del hielo’, que tenían la exclusiva tarea de elaborar el plato preferido del monarca: hielo machacado y mezclado con leche de búfalo, harina y alcanfor.
Fue Marco Polo, en uno de sus viajes al Lejano Oriente, quien importó aquella original idea, y desde Venecia su consumo se expandió con rapidez por el resto de Europa y, posteriormente, por el Nuevo Continente.
Cómo consumirlos
Los helados se conservan adecuadamente a temperaturas muy bajas. Sin embargo, están todavía más sabrosos cuando se consumen a su temperatura óptima, ya que mejora su textura y cremosidad. A esto se le llama ‘atemperar el helado’.
- En casa: sácalo del congelador al empezar a comer el segundo plato (cuando se trate de tartas y barras de helado) o unos minutos antes de terminar el segundo plato (si son porciones). Otra opción similar es ponerlo en la nevera antes de empezar la comida. Si vas a mezclar el helado con chocolate o caramelo caliente puedes mantenerlo en el congelador hasta el mismo momento de su consumo, ya que el calor atemperará enseguida al helado.
- En el restaurante: pide al camarero que, antes de servirlo, lo ponga unos segundos en el microondas. Si pone mala cara, espera un par de minutos antes de comerlo.
- En la calle: no tendrás más remedio que esperar unos minutos para disfrutar en su punto óptimo de su textura y cremosidad. Ya sabes, quien espera... ¡los disfruta más!
Diana Roig
Secretaria General de la Asociación Española de Fabricantes de Helados |
Un sano placer
Los helados han dejado de ser una golosina o un aporte extra de calorías para convertirse en un elemento más de nuestra dieta. Podemos decir que el helado es un alimento que se integra perfectamente en una dieta que contenga pocas grasas y un contenido energético moderado. El consumo de 100 gramos del helado más calórico (helados crema con cobertura de chocolate) suponen un aporte máximo de un 15% del total de las calorías que deben proporcionar diariamente los alimentos, por lo que pueden ser perfectamente integrados en la dieta.
El valor nutricional de algunos tipos de helados (crema, leche, leche desnatada y helado) es equivalente al de la leche, ya que ambos productos aportan cantidades recomendadas de calcio, vitaminas y proteínas necesarias para la actividad diaria. En el caso del calcio, su consumo es especialmente importante en niñas y mujeres
jóvenes porque puede contribuir en esta etapa de la vida a paliar el riesgo de osteoporosis durante la post-menopausia. Asimismo, el consumo de calcio también es muy recomendable para mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. De esta manera, los helados son la alternativa adecuada para aportar energía y nutrientes a personas de todas las edades, sobre todo en personas inapetentes o, incluso, con dificultades de deglución.
No obstante, debemos recordar que el equilibrio dietético debe alcanzarse en el conjunto de toda la alimentación y no depende, por lo tanto, de una única comida.
Por todo ello, podemos concluir que los helados son un buen alimento para una dieta que contenga pocas grasas y un contenido energético moderado, y que podemos beneficiarnos de todas sus bondades durante todo el año.
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