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Idea sana. El verano ha llegado. VIVE EL VERANO
Cerveza, sana y refrescante
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Año nuevo, vida nueva


Consumir cerveza de forma moderada es una sana costumbre. Sí, la cerveza aporta gran cantidad de nutrientes, tiene propiedades antioxidantes, aumenta el colesterol bueno, previene la osteoporosis… y no engorda tanto como se piensa. Beber una caña al día no sólo refresca sino que reporta numerosos beneficios para la salud.

Cuenta la leyenda que fue el dios Gambrinus quien desafió al diablo a elaborar un vino sin uva. Lo cierto es que conocemos la cerveza desde hace más de 6.000 años cuando la fabricaban en Mesopotamia. Los egipcios llegaron a considerarla la bebida nacional. Le añadieron ingredientes como el lúpulo y consiguieron un sabor más fresco y aromático. En Roma, la llamaron “cervesia”, en honor a la diosa de la agricultura Ceres y, a partir del siglo XII, empezó a fabricarse en Bélgica tal y como la conocemos hoy en día. Muy pocas bebidas alcohólicas tienen tantos beneficios para la salud como la cerveza. Tomarla habitualmente ayuda a cubrir las necesidades diarias de vitamina B12 y de ácido fólico en personas sanas que no tomen medicamentos. Aporta además proteínas, carbohidratos, sales y agua.

Diurética
Posee propiedades antioxidantes, lo que retrasa el envejecimiento celular, previene la osteoporosis con su aporte de silicio, aumenta el denominado colesterol bueno, su mínimo contenido en sodio le proporciona un fuerte poder diurético (aumenta el volumen de orina), facilita la digestión, estimula el apetito, retrasa la menopausia, etc.

El consumo moderado de cerveza ayuda a mantener un menor índice de masa corporal

Hoy en día, la cerveza se elabora utilizando los mismos ingredientes que en la antigüedad: agua, cebada, lúpulo, levadura y malta. Es una bebida energética que aporta unas 45 calorías por 100 mililitros (148 por botellín de 33 centilitros) y se recomienda no consumir más de 250 ml al día en mujeres y 500 ml en hombres para conseguir todos sus beneficios. Aunque tradicionalmente siempre se ha creído que la cerveza engordaba de forma significativa, esta afirmación no es cierta pues se ha demostrado que su consumo moderado ayuda a mantener un menor índice de masa corporal. Sólo aporta un 4% de las calorías totales de la dieta de los hombres y un 3% de la de las mujeres.
El consumo moderado de cerveza no afecta al peso de una persona. Lo que se conoce como “barriga cervecera” no existe y está más relacionado con el consumo calórico de alimentos ricos en grasa que con el de cerveza, tal y como se recoge en un informe del Centro de Información Cerveza y Salud, entidad de carácter científico que investiga sobre los beneficios nutricionales de la cerveza.

De hecho, varios autores del hospital universitario de Zúrich sostienen que quienes deseen adelgazar y mantener un consumo moderado de alcohol, deberán reducir las calorías en las comidas sin que sea necesario prescindir de su bebida habitual.

Ingredientes naturales
  • Agua: para elaborar la cerveza se usa agua pura, potable, estéril, libre de sabores y de olores extraños. De forma natural, el agua contiene una serie de sales que condicionan la calidad de la cerveza. Los minerales más importantes son el calcio, que influye en la turbiedad y el color; los sulfatos que condicionan el amargor; y los cloruros, que afectan a la textura de la bebida.
  • Cebada: en España, la cebada que se utiliza es la denominada de “dos carreras”, cuyo grano es rico en extracto, bajo en proteínas y con mejor disposición para el malteado que otras variedades.
  • Lúpulo: esta planta trepadora originaria de Japón se emplea para aromatizar la cerveza y obtener su característico sabor amargo.
  • Levadura: fundamentalmente transforma los azúcares que contiene el mosto de cerveza en alcohol y gas carbónico.
  • Malta: producto que se obtiene por la germinación y el posterior secado y tostado de los granos de cebada. Contiene importantes cantidades de sodio y potasio.

Sin alcohol
Se trata por tanto de un brebaje que posee menos calorías que otras bebidas alcohólicas, refrescos y colas. En cualquier caso, las cervezas ‘sin’ alcohol son otra opción para quienes necesiten un menor aporte calórico. Estas cervezas deben contener una graduación alcohólica inferior al 1% en volumen. Las demás suelen tener entre un 5 y un 5,5%. La única diferencia entre las ‘sin’ y las normales es el alcohol porque todas ellas conservan los mismos nutrientes. Las ‘sin’ pueden ser una elección refrescante e hidratante para mujeres lactantes, personas que tengan que conducir, ancianos, etc. Se trata de una bebida con un alto contenido de agua (95%) y con efectos antioxidantes. Por esta razón las “sin” pueden incluirse en las dietas hiposódicas que deben seguir las personas con hipertensión arterial. Pese a sus numerosas virtudes, una ingesta elevada de cerveza tiene graves consecuencias para el organismo humano:

  • Influye negativamente en el hígado, el corazón, la sangre y el cerebro.
  • Irrita el estómago y lesiona el recubrimiento del intestino.
  • En ayunas puede producir hipoglucemia.
  • Disminuye el aporte de un gran número de vitaminas y minerales.
  • Aumenta el nivel de triglicéridos en la sangre y los niveles de hierro.

Curiosidades cerveceras
  • La cerveza debe servirse siempre con dos dedos de espuma a una temperatura de cinco grados, pero nunca en vaso congelado.
  • Para comprobar su calidad, debe observarse la forma en que la espuma se adhiere al vaso después de cada trago, delicada y consistentemente, como si fuera un encaje. A esta silueta de espuma se le conoce como “Encaje de Bruselas”.
  • En Alemania, existe un helado de cerveza en forma de polo, con menor contenido de alcohol que la cerveza normal.
  • La cerveza más cara del mundo se fabrica en edición limitada en Londres y se llama ‘Tutankamon’. Se elabora según una receta recuperada en el Templo del Sol de Nefertiti.
  • La espuma de la cerveza se llama giste.
  • Andalucía es la comunidad donde el consumo de cerveza es más elevado tanto en mujeres como en hombres, un 34%. En esta comunidad se consumen 89 litros de cerveza per cápita al año. Le siguen Canarias y Levante con casi un 20%,y es significativo el caso de Madrid donde el consumo masculino supera el 46% de la población, aunque el femenino no llega al 8,5%.

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