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Año nuevo, vida nueva
'Ha sido un viaje inolvidable, la alegría y solidaridad de la gente de Senegal son un ejemplo para todos'
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Alberto garcía y Óscar alonso fueron los ganadores del concurso de carteles de la campaña de idea sana eroski ‘un juguete para cada niño’. El premio, un viaje a senegal para comprobar in situ los proyectos de ayuda al desarrollo financiados por eroski. "Hemos visto el lado que todo el mundo cree que no existe".

“Ha sido como bajarnos de una nube y devolvernos a la arena. Te das cuenta de que existen millones de personas que sobreviven con lo que nosotros despreciamos. Gracias a este viaje hemos visto el lado que toda la gente cree que no existe: el de tratar a los necesitados personalmente”. Óscar Alonso y Alberto García ganaron el concurso de carteles de la campaña solidaria ‘Un juguete para cada niño’, organizada por Idea Sana EROSKI las pasadas navidades. El premio, un viaje a Senegal para comprobar in situ los proyectos de ayuda al desarrollo financiados por EROSKI y puestos en marcha por Fundación CEAR (Consejo de Apoyo a los Refugiados) en la región de Thies. A su regreso, estos dos alumnos de Publicidad de la Universidad del País Vasco relatan a Idea Sana EROSKI las vivencias de una experiencia “increíble, de película, de grandes contrastes, marcada por el espíritu solidario de unas gentes que nunca olvidaremos. El viaje nos ha marcado profundamente”.

Una imagen se cuela en todos y cada de los recuerdos de Óscar y Alberto: el rostro sonriente de los habitantes de las aldeas que visitaron junto con una delegación de EROSKI y un equipo de Televisión Española. “La bienvenida en los tres poblados fue espectacular. Nos recibieron con los brazos abiertos –recuerda Alberto–, con cánticos y bailes que reservan para los invitados especiales. Sólo les recuerdo sonriendo, siendo amables, invitando a establecer relación sin pedir a cambio nada más que respeto... África es, sin lugar a dudas, un mundo por descubrir”.

Óscar coincide en la apreciación de su compañero: “Lo que más me ha sorprendido es que la gente es feliz a pesar de la falta de recursos. Son la viva demostración de que la felicidad no depende de las posesiones materiales. Su hospitalidad, su actitud vital tan optimista a pesar de la pobreza, la naturalidad con la que llevan a la práctica un concepto tan olvidado en el Primer Mundo como es la solidaridad, su capacidad de trabajo y los esfuerzos que están haciendo por desarrollarse son dignos de admiración. Son un auténtico ejemplo para todos nosotros. Tenemos muchas cosas que aprender de ellos. Sería conveniente que miráramos más hacia África cuando nos acordamos de los necesitados”. Alberto tampoco olvida a los ‘niños de la calle’ que recorren sin rumbo las avenidas de la capital, Dakar, con una oxidada lata de metal como una posesión: “Fue duro, no se suele ver esa imagen en Occidente.

Créditos para la esperanza
El proyecto solidario ‘Apoyo a la lucha contra la pobreza a través de microcréditos y microfinanzas’, de Fundación CEAR, fue una de los programas agraciados en 2004 con la financiación que EROSKI concede a través de su convocatoria anual de Apoyo a la Cooperación Internacional para el Desarrollo. Este proyecto, gestionado por la asociación senegalesa RADI, permite a las asociaciones de mujeres de las comunidades rurales de la región de Thies y Dakar realizar actividades productivas –creación de pequeños comercios, la compra, engorde y posterior venta de animales, y la producción agrícola– que les posibilita aumentar progresivamente sus recursos y medios de producción.

Las mujeres son las beneficiarias exclusivas del programa de microcréditos y microfinanzas. “Si no potenciamos el acceso de la mujer a la realidad económica y social, este país no se va a desarrollar nunca”, asegura Moustapha Amar, coordinador de proyectos de Fundación CEAR en Senegal. Esta iniciativa contra la pobreza es la única forma que tienen las mujeres de las áreas rurales –las grandes olvidadas de África– de acceder a algún tipo de crédito. En Senegal, los bancos tradicionales manejan tipos de interés que varían entre el 11% y el 17%, mientras que los intereses de los microcréditos apenas alcanzan el 2%. El programa se completa con la creación de unas mutualidades, gestionadas por las propias comunidades locales, para controlar la concesión y devolución de los créditos. Hasta el momento, “el 100% de los microcréditos concedidos a las mujeres senegalesas han sido devueltos en su totalidad”, confirma Mahmoud Dior, coordinador de la Asociación RADI en la zona de Mékhé.

El proyecto de los microcréditos dirigido a las mujeres es, en opinión de Alberto, “una idea muy interesante y que, además, parece funcionar bastante bien. La ayuda en las aldeas ya se empieza a notar: agua potable en las casas y luz eléctrica en algunas instalaciones, así como nuevos colegios aportan un punto de prosperidad a culturas, a pueblos, que hasta hace bien poco carecían de lo más mínimo”. “Además, estos proyectos están gestionados por auténticos hombres y mujeres que quieren ayudar a los más necesitados. Ha sido sorprendente y revelador comprobar cómo una economía local puede desarrollarse tanto con tan pocos medios”, añade Óscar.

La iniciativa de destinar fondos a proyectos en favor de los desfavorecidos “honra a EROSKI –dice Alberto–. Y lo que es más importante: EROSKI no sólo da dinero allá donde es necesario, sino que pone en manos de los necesitados las herramientas y los conocimientos para poder mejorar por su propio pie, de manera que lleguen a ser autónomos y sepan cuidarse por sí mismos”.

Cervantes, en dakar
Otra de las grandes sorpresas del viaje fue descubrir que “¡más de mil personas estudian español en la Universidad de Dakar!”, exclaman al unísono. La visita al Departamento de Español de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas sirvió para que Óscar y Alberto entablasen un interesante diálogo con los profesores que fructificó en un compromiso por parte de ambos: redactar sendos artículos sobre la realidad social y cultural de Senegal. “Fue bastante triste ver las condiciones tan precarias con las que cuentan. La biblioteca no tiene ejemplares de autores actuales, así que sólo pueden manejarse con los clásicos: Cervantes, Tirso de Molina... Y luego nos quejamos de nuestras facultades”. A los dos se les ha quedado grabada en la memoria una frase pronunciada por el profesor El Hadji Amadova Ndoye: “Si nosotros nos preocupamos por aprender y enseñar vuestra cultura ¿por qué Europa nos tiene tan olvidados?”.

“En las aldeas nos han recibido con cantos y bailes, una bienvenida que reservan para sus amigos”

El viaje a Senegal, “corto pero muy intenso”, ha cambiado la percepción que Óscar y Alberto tenían del Tercer Mundo. “Nos ha abierto los ojos para ayudar de alguna manera a aquellos que tienen muy poco. Recorrer 40 kilómetros todos los días para buscar agua me parece un dato lo suficientemente clarificador como para empezar a moverse. Tenemos que convencer a la gente de nuestro entorno de que, realmente, la ayuda es necesaria ¡y llega! Los senegaleses lo agradecen enormemente. Creo que este viaje marca un comienzo para colaborar con ellos, seguro”.

Dior Thiam, la ‘leona’ de diamatyl
El león es el símbolo de Senegal. Ningún animal podía representar mejor al pueblo senegalés, cuyas virtudes cardinales son el valor y la honradez. Dior Thiam es la ‘leona’ de Diamatyl, una aldea de chozas de paja y barro situada en medio de la sabana, a unos 200 km de Dakar. Diamatyl ha sido la primera aldea de la zona de Mékhé que se ha beneficiado de los proyectos de Fundación CEAR financiados por EROSKI. La vida de sus habitantes ha sufrido un cambio radical. Ahora, por fin, disponen de agua y luz eléctrica. Hasta hace sólo unos meses, las mujeres tenían que andar “40 km al día para recoger agua del pozo más cercano”, relata Dior, jefa de las mujeres de las seis aldeas limítrofes. Perdió a su único hijo en Camerún, víctima de una enfermedad. No sabe su edad exacta, pero debe rondar los 50 años. Su figura infunde confianza y respeto. Junto a las chozas, encontramos huertos y establos por donde corretean cabras y pollos. El programa de microcréditos lo ha hecho posible. Nos reciben con cánticos y bailes, y dan las gracias “por enseñarnos a pescar y no darnos sólo un pez”. “Ya no nos engañan en el mercado, ahora sabemos leer los precios”, confiesa. Se sienten agradecidos pero “a partir de ahora queremos salir adelante por nuestros medios”. Al despedirnos, una única petición sale de sus labios: “Contad nuestra realidad. Queremos que, en el mundo, seáis nuestros ojos, nuestros oídos y nuestras piernas”.

“Gracias a estos proyectos lograremos un desarrollo sostenible en la región”
Mahmoud Dior Coordinador de la Asociación RADI en Mékhé (Senegal)

Mékhé y las aldeas de la región de Thies han sufrido durante demasiado tiempo la más grande de las injusticias: la carencia de agua. Sin agua no hay vida. Por eso, cuando RADI comenzó a trabajar en la zona el primer objetivo fue dotar a la población de agua canalizada. Disponer de agua es el primer paso para un posterior desarrollo social. Ahora, la gente de las aldeas puede practicar la agricultura, criar animales, montar pequeños negocios... En el África subsahariana, el 70% de la población vive en aldeas, así que el desarrollo de las comunidades rurales es fundamental para el desarrollo de los países. También es esencial llevar a cabo una labor de concienciación en las aldeas, hacerles ver que sólo con limosnas caritativas no pueden salir adelante. Las ayudas son necesarias, pero tienen que ser puntuales. Se ha comprobado que la política de ayudas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional sólo ha servido para que los países pobres nos endeudemos más y más. Ahora, ya están mentalizados de que su futuro depende exclusivamente de su esfuerzo y capacidad de trabajo. Vemos el futuro con optimismo. Antes la gente de Mékhé emigraban a otras zonas, ahora quieren quedarse aquí. Si seguimos por este camino, seguro que conseguiremos un desarrollo sostenible para la población de esta región.

"El futuro de Senegal está en manos de las mujeres. Sin ellas, nunca saldremos adelante"
Moustapha Amar Coordinador Proyectos de Fundación CEAR en Senegal

Cuando Moustapha Amar abandonó Senegal rumbo a Europa, en 1993, para continuar sus estudios de Derecho, una única idea rondaba por su cabeza: formarse y regresar a su país para contribuir desde dentro al desarrollo de su país. Se instaló en Bilbao y pagó sus estudios de Informática, Español y Empresariales con la venta ambulante. Destaca la importancia de mentalizar a los propios senegaleses para que se conviertan en “actores principales” de su propio desarrollo –”No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando las ayudas externas para salir adelante”– y advierte de que si no se potencia el papel de la mujer “Senegal nunca va a salir adelante”.

Idea Sana: Usted es presidente de la Asociación ASCODE, además de encargarse de coordinar los proyectos de Fundación CEAR en Senegal. ¿Con qué objetivos trabaja?
Moustapha Amar: Estando en Madrid, en 1997, trabajando con Fundación CEAR, comenzamos a reflexionar sobre una cuestión: ¿cómo podemos conseguir que los emigrantes senegaleses contribuyan al desarrollo de su país y sean actores conscientes y protagonistas del futuro de Senegal? Para responder a esta pregunta creamos la Asociación ASCODE (Cooperación y Desarrollo), con el objetivo de canalizar los esfuerzos de los emigrantes, allá donde estén, para que puedan participar en el desarrollo de Senegal. En definitiva, convertir al emigrante en vector de desarrollo de su propio país. Debemos ser actores protagonistas, no meros espectadores. Es un problema de mentalización y sensibilización, tanto en África como en el extranjero; porque los senegaleses también tenemos mucho que enseñar a los países del Norte: la noción de familia, la capacidad solidaria... Son conceptos que se están perdiendo en Europa y que aquí tienen fuertes raíces.

I.S.: Cuando emigró de Senegal ¿siempre tuvo claro que regresaría a su país?
M.A.: En cualquier lugar del mundo, cuando un emigrante africano se despierta por la mañana y mira al sol, está pensando en África y en sus seres queridos. Primero somos africanos, y luego senegaleses. El trabajo de un emigrante senegalés en Europa da de comer aquí a 40 personas de su familia. El deseo de la mayoría es regresar algún día a su país, reencontrarse con los suyos y, en un futuro, ser enterrado en su tierra.

I.S.: ¿El futuro de Senegal, y de África en general, pasa por potenciar el papel de la mujer en la vida social y económica?
M.A.: Ellas son la fuente de la vida, y la mujer, en Senegal significa TODO. Sin la mujer, Senegal no se va a desarrollar nunca. Por ello, todos los programas que Fundación CEAR lleva a la práctica aquí están dirigidos a las mujeres. Hasta el momento, el 100% de los créditos concedidos a las mujeres han sido devueltos en su totalidad. Su entrega en el trabajo comunitario y su capacidad solidaria es digna de admiración. Si una de ellas no puede acceder a un crédito, las demás mujeres de la aldea le prestan dinero. Debemos darles nuestro apoyo y confianza porque el futuro de África está en sus manos.

I.S.: ¿Qué significa para la gente de las aldeas la ayuda recibida por EROSKI a través de Fundación CEAR?
M.A.: Algo tan fundamental como permitirles tener una vida digna y poder mirar al futuro con optimismo. Gran parte del trabajo desarrollado por Fundación CEAR, RADI y por la propia población local se ha podido realizar gracias a la ayuda de EROSKI. La financiación de EROSKI nos ha permitido hacer algo fundamental: nos ha ayudado a ayudar a los demás. Y eso es algo demasiado importante para nosotros. EROSKI ha plantado la semilla. Ahora es responsabilidad de la población local regarla y cuidarla para que dé frutos.

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