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La pasta es uno de los alimentos más típicos y apreciados de la dieta mediterránea. Ya sea como entrante, guarnición, plato único, ensalada o sopa. Se recomienda su consumo al menos una vez por semana, alternando con platos de legumbres y arroz, y casi a diario para personas que realizan esfuerzo físico.
Existen múltiples tipos de pasta que se clasifican en función de los ingredientes utilizados en su elaboración y las distintas formas que se les suele dar –fideos, espaguetis, tallarines, raviolis, caracolas, tortellini, ñoquis, pizza–. La pasta seca habitualmente empleada es el producto resultante de la desecación de una masa no fermentada hecha con sémolas o harinas de trigo duro, o candeal, o cualquiera de sus mezclas, con agua. La pasta fresca se elabora fundamentalmente con huevo y debe consumirse rápidamente ya que su periodo de caducidad es corto.
Además de las pastas simples, generalmente secas, también las hay integrales, semi integrales, y compuestas, a las que se añaden gluten, soja, huevos, leche, verduras. Las pastas rellenas son aquellas, tanto simples como compuestas, que llevan en su interior carne, queso, verduras... como es el caso de los raviolis y los tortellin
Fuente de hidratos de carbono
La pasta más sencilla, hecha a base de harina de trigo duro y agua, contiene aproximadamente un 80% de hidratos de carbono, un 13% de proteínas, un 1,5% de grasa y alrededor de un 3,6% de agua y minerales.
La pasta es una excelente fuente de hidratos de carbono no sólo por la cantidad que aporta a la dieta sino porque se trata de hidratos de carbono complejos, como el almidón, que le otorgan una lenta absorción proporcionando niveles estables de glucosa en sangre. La proteína más importante de la pasta es el gluten, que le confiere su característica elasticidad. Su calidad proteica mejora considerablemente cuando la pasta se cocina acompañada de otros alimentos como huevo, leche y queso.
El valor energético y nutricional del plato depende asimismo de los otros ingredientes que acompañan a la pasta en su elaboración o preparación como carne, verduras, huevos, queso, setas.... El resultado final, un plato tan delicioso como nutritivo.
Un alimento muy saludable
La capacidad de conservación de la pasta, su fácil preparación culinaria y la enorme variedad de platos que se pueden preparar con ella son razones más que suficientes para que no falte en nuestra dieta.
La pasta está especialmente indicada en estados en que se necesite un aporte extra de energía –cuando se vaya a realizar esfuerzo físico–. También es apropiada en la alimentación de las personas de edad avanzada, por su fácil digestión y asimilación. Para los deportistas resulta muy beneficiosa, por su riqueza en hidratos de carbono de absorción lenta y no aportar casi nada de grasa.
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