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La lechuga es la reina de la cocina. Ingrediente principal de multitud de ensaladas en sus diferentes variedades, la lechuga no sólo se puede degustar cruda, sino también cocida, a la crema, con lentejas, salteada al horno. Te mostramos sus propiedades.
Se mire por donde se mire la lechuga es el alimento estrella de toda cocina. No sólo posee multitud de propiedades y cualidades gastronómicas y alimenticias, sino que además está disponible en el mercado durante todo el año en sus distintas variedades. Persas, griegos y romanos ya la cultivaban y degustaban; pero es en nuestro siglo cuando más diversificación y variedades estamos conociendo. De hecho hemos pasado de consumir la tradicional variedad “romana”: de hojas alargadas y nervio central muy ancho; a degustar otras lechugas de colores, formas, sabores y texturas diferentes, que antes había que buscar en otros países.
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| Las variedades de hojas tiernas requieren aliños ligeros; las carnosas y rizadas admiten aliños más consistentes |  | |
Sola o en compañía, siempre sabrosa
Las cualidades y propiedades de la lechuga son muchas y muy variadas. Desde su alto contenido en agua (94%) y apenas 14 calorías por 100g; hasta sus aportes de vitaminas A y C. No obstante, debemos tener en cuenta que estas cantidades que pueden variar su proporción según la variedad que optemos por consumir finalmente. La lechuga también se caracteriza por admitir multitud de usos culinarios, bien sola, en cualquiera de sus variedades, bien en compañía, porque su crujiente frescor siempre apetece.
También en guarnición
Hay recetas exóticas, tropicales, picantes, con arroz, legumbres, frutas y frutos secos, con pollo, marisco, bonito, etcétera. Puede ser el ingrediente principal, como ocurre en multitud de ensaladas, o bien ser un excelente acompañante en guarnición, o incluso puede utilizarse como toque decorativo. También está deliciosa en crema, al horno o cocida junto a lentejas o estofados.
No obstante, el aliño de la lechuga más apropiado depende de la variedad que degustemos. Si se trata de una lechuga de hoja lisa y tierna, hay que emplear aliños ligeros. Por otro lado, si es una variedad que tiene hojas gruesas y rizadas, es mejor condimentarlas con aliños que sean consistentes.
La lechuga es un alimento con el que hay que seguir siempre un orden escrupuloso al aderezarla con el clásico aliño: primero hay que añadir la sal, después el vinagre o zumo de limón y, por último, regar bien con aceite de oliva. En este último caso, siempre es mejor si es virgen.
| Ensalada de lechugas y naranja con salsa de mostaza y miel |
INGREDIENTES (para 4 personas)
Comprar varios tipos de lechuga por separado o una bolsa de Ensalada (lechuga batavia, hoja de roble roja, lollo verde y rúcula) ya lavada y troceada. 2 o 3 naranjas de postre. Un puñado de aceitunas negras y verdes.
Para el aliño: Media taza de aceite de oliva, una cucharadita de miel, una cucharadita de mostaza de Dijon, sal y pimienta.
Fácil, crujiente y con un toque diferente. Dispón todas las variedades de lechuga en una ensaladera a modo de cama. Pela, trocea en gajos la naranja y añádela en la cantidad que desees. Por último, prepara el aliño mezclando el aceite, la miel, la mostaza, la sal y la pimienta, hasta lograr una la mezcla uniforme. Termina espolvoreando unas cuantas aceitunas negras y verdes. |
| CONSEJOS DE COMPRA Y CONSERVACIÓN |
JOSÉ MUÑOZ. Sección de Frutería Supermercado EROSKI Center Francisco Silvela (Madrid)
Hoy en día podemos degustar diferentes variedades de lechuga en cualquier época del año, ya que se cultiva de enero a diciembre y están disponibles en todas las tiendas EROSKI. Mis consejos para disfrutar de todo su frescor son los siguientes:
- Evita tenerla en el frigorífico más de una semana, es el tiempo máximo que aguanta.
- Procura no almacenar las lechugas cerca de manzanas, peras o plátanos (emiten gas etileno natural para su maduración) porque hacen que se pudra más fácilmente.
- Escoge las piezas con tonalidades más oscuras, son las más nutritivas y con mayor contenido de betacaroteno.
- Desecha siempre las hojas exteriores y lava el resto una a una para eliminar cualquier resto de pesticida o insectos.
- Elimina el agua excedente con una centrifugadora de verduras o seca las hojas con papel, así conseguirás que el aliño no caiga directamente al fondo y se distribuya mejor.
- Cortar y aderezar la lechuga justo antes de consumirla; así conservará todo su sabor y frescor crujiente, y una mayor cantidad de vitaminas y minerales.
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