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En vacaciones nos cargamos de energía gracias al sol pero las exposiciones al aire libre pueden pasar factura a nuestra piel y cabello. Por eso, los tratamientos de belleza, corporales y faciales, cobran especial protagonismo en otoño.
Durante el verano nuestro cuerpo está expuesto a agresiones externas, naturales y químicas, que deterioran nuestra piel. Por eso, los tratamientos para volver a ponerla a punto son fundamentales. De todas formas, no olvides que beber mucha agua, utilizar cremas hidratantes a diario y llevar una alimentación adecuada son las Ideas Sanas más infalibles para mantener el equilibrio de la piel en cualquier estación del año.
Para que tu piel vuelva a la normalidad existen varios trucos caseros. Aplicarse unas gotitas de aceite de oliva en la cara todos los días te proporciona una hidratación natural. Si tienes la piel grasa puedes hacerlo un par de días a la semana. Para realizar un peeling casero nada mejor que una mezcla de aceite y sal. También conseguirás grandes resultados si extiendes, al menos una vez por semana, miel por el cuerpo y la cara. Para el cabello, haz una mascarilla de yema de huevo y aplícatela 20 minutos antes del lavado o puedes untar aceite de oliva en el pelo antes de lavarlo.
Cuidados para el cabello
Una de las pricipales causas por las que el cabello se estropea durante el verano es debida a las radiaciones que emite la luz solar, que afectan a la cutícula –una fina capa que cubre cada cabello– y que puede incluso llegar a dañar o romper la queratina del pelo. La deshidratación que sufre la piel durante el verano por el exceso de sol, el cloro de la piscina, el salitre del mar y la reducción de horas de sueño, también afecta al cabello, de tal forma que tras estas exposiciones luce más seco y frágil. Por ello, es muy importante que después del verano prestemos al pelo una especial atención.
- La mascarilla es uno de los métodos más tradicionales y efectivos para sanear el cabello. Aplicándola de forma correcta devuelven a tu pelo el brillo y la hidratación necesarias.
- Aclararse el pelo es vital. Muchas veces las prisas hacen que no lo aclaremos con suficiente agua, provocando una deshidratación palpable del cabello. Por otra parte, concluir el aclarado con agua fría da óptimos resultados ya que se activa la circulación sanguínea.
- El secador deshidrata y, también, ablanda la queratina. Por eso se aconseja su uso moderado. La permanente y los tintes sin cuidados de saneamiento perjudican también a la salud del cabello, por lo que al utilizar estos métodos, deben seguirse los consejos de un especialista.
- El cepillado tiene más importancia de la que pensamos. Los peines de púas largas y cepillos de puntas redondeadas son buenos, ya que tratan al cabello con suavidad, sin producir daños innecesarios. Cepilla tu pelo a diario y recuerda que en un pelo sano no hay enredos, y que los cortes regulares son la mejor manera de lograr que tu cabello vuelva a brillar y recupere su vitalidad.
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