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El verano es la época vacacional por antonomasia. La mayoría de nosotros cogemos las vacaciones en agosto, mientras que los meses de julio y septiembre empiezan a ser también fechas de gran ocupación hotelera. Los destinos se eligen en función de los días libres, del presupuesto y de la familia. Sea cual sea tu plan, desconecta... y disfruta.
Tomamos un respiro, desconectar y embarcarnos en unos días de vacaciones es fundamental para recuperarnos del trasiego que nos ocupa todo el año. Es bueno para nuestra salud física y bueno para nuestra mente. En verano, el calor y la humedad hacen que nuestro rendimiento en el trabajo baje con respecto a otras épocas del año. Por eso es un buen momento para tomarse un respiro.
Ya sea una semana, quince días o el mes entero, la ruptura con el trabajo y el cambio de rutina es muy positivo para toda la familia. Los expertos aseguran que para desconectar de nuestras obligaciones necesitamos como mínimo tres semanas. Es el periodo que empleamos en cambiar nuestros horarios, alejarnos de las presiones y centrarnos en nuestro nuevo entorno.
Para Descansar
Cada individuo entiende las vacaciones de una manera personal y distinta. Lo que para una persona puede significar descansar y pasarlo bien, para otra puede ser un auténtico suplicio. En general, en lo que coincidimos casi todos es en lograr una sensación de relajamiento y placer. Descansar durante las vacaciones es un máxima que algunos se toman al pie de la letra. Pero eso no significa estar todo el día tumbados o durmiendo, sino sustituir las tareas y obligaciones habituales por otras actividades que nos produzcan placer, y que el resto del año no podemos emprender por falta de tiempo. Por ejemplo, leer un libro, dar largos paseos, jugar con los hijos, organizar excursiones, comer fuera de casa, ver a los amigos y familiares con mayor frecuencia, dedicar tiempo a mimarte, hacer deporte, ver una puesta de sol en la playa o el monte...
Máximas Vacacionales
Las vacaciones son también momento de excesos u olvidos que pueden afectar a nuestra salud. Hay que procurar cumplir cuatro máximas fundamentales. La primera, comer de manera equilibrada, al menos cuatro veces al día. La segunda, dormir lo suficiente, es la mejor manera de reponerse del esfuerzo realizado durante el resto del año. La tercera, procurar cambiar de entorno, de esta manera se logra desconectar antes. Y la cuarta, permitirse el ocio sin tener cargo de conciencia por no estar haciendo algo productivo.
Preparar tus vacaciones
Planificar con antelación las vacaciones tiene una gran ventaja: nos permite disfrutar plenamente del lugar de destino y aprovechar al máximo nuestro tiempo de ocio. Sólo o acompañado, por nuestra cuenta o en viaje organizado, playa o montaña, tren o avión, hotel o camping... demasiadas opciones para tomar la decisión en el último momento.
Cada viaje es una experiencia única que no podemos dejar a la improvisación. Un año entero esperando la llegada de las vacaciones estivales es motivo suficiente para planificar con antelación dónde y cómo queremos pasar nuestro merecido periodo de descanso.
¿A dónde ir?: La primera decisión a dilucidar es la elección del lugar de destino. A la hora de elegir destino debemos tener en cuenta tanto las condiciones locales –infraestructuras, climatología, seguridad para el viajero, si existe riesgo sanitario– como las personales –tiempo disponible, presupuesto económico, condición física–. Cuanta más información recabes sobre el destino –su historia, su naturaleza, el modo de vida y costumbres de sus habitantes– más disfrutarás de tus vacaciones.
¿Sólo o acompañado?: Una decisión que, muchas veces, viene dada de forma obligada –pareja, hijos...–. Los grandes viajeros coinciden en que el viaje por antonomasia es el viaje en solitario: enfrenta al viajero consigo mismo y potencia la relación con los lugareños y con otros viajeros.
¿Independiente u organizado?: La falta de tiempo y las tentadoras ofertas económicas de las agencias de viajes provocan que cada vez sean más las personas que deciden apuntarse a viajes organizados, de estancia o combinados. En los combinados, por un precio global, se pone a disposición del cliente el transporte, el alojamiento y, en algunos casos, otros servicios turísticos.
Para evitar problemas, debemos leer con cuidado las condiciones que figuran en el contrato de viaje, que debe formalizarse por escrito, y conocer nuestros derechos para poder reclamar en caso de incumplimiento por parte de la agencia. En las oficinas de la Organización de Consumidores y Usuarios (www.ocu.org) y de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (www.ceaccu.org) nos asesorarán sobre cómo reclamar en caso de que nuestra estancia no se haya ajustado a la publicidad –los folletos tienen carácter contractual– o a las condiciones pactadas con la agencia.
¿Con o sin seguro?: A pesar de que más de un millón de españoles sufre algún percance durante las vacaciones –desde una enfermedad inesperada o un robo hasta la pérdida del equipaje– sólo el 10% de los viajeros contrata un seguro de viaje. En el resto de la Unión Europea, por el contrario, casi la mitad de los viajeros contratan seguros de viajes antes de iniciar las vacaciones.
Existen diferentes tipos de seguros de viaje: de cancelación, extra o adicional, y mínimo, entre otros; y con distintos grados de cobertura. Los viajes combinados contratados en agencias incluyen el llamado seguro mínimo; no debemos pagar por él y cubre situaciones básicas como el retraso y cancelación del vuelo u otro medio de transporte, el ‘overbooking’ y la asistencia sanitaria durante el viaje. Los agentes de viajes están obligados a informar a sus clientes sobre la cobertura de este seguro mínimo, así como asesorar sobre la conveniencia de contratar o no algún otro seguro, dependiendo de las características del viaje.
| CONSEJOS PARA VIAJAR SIN RIESGOS A PAÍSES EXÓTICOS |
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Por Jorge Alvar. Director del Centro Nacional de Medicina Tropical del Instituto de Salud Carlos III
1.- Es necesario un consejo individualizado que se adapte al tipo de viaje y a las características del viajero. No es lo mismo un viaje de luna de miel, en hotel de lujo, que un viaje de aventura en tienda de campaña. La medicación también debe ser individualizada.
2.- No dejar para el final los aspectos sanitarios del viaje. Se debe acudir a un Centro de Vacunación Internacional con 4-6 semanas de antelación al viaje (distribuidos en todo el territorio nacional, ver www.msc.es). Allí nos informarán de consejos sanitarios, administración de vacunas y otras medidas preventivas, así como de la situación sanitaria del país de destino. Y en las Direcciones Provinciales del Instituto Nacional de la Seguridad Social nos informarán sobre los acuerdos sanitarios que tiene España con los diferentes países.
3.- Puede ser difícil encontrar determinados fármacos en el extranjero por lo que llevaremos con nosotros un botiquín que incluya: material de cura, termómetro, analgésicos, antiácidos y antihistamínicos, sales de rehidratación para posibles diarreas y desinfectantes del agua.
4.- En el lugar de destino debemos tener cuidado con: Alimentos y bebidas: La diarrea es la enfermedad más frecuente en los viajeros internacionales. La mejor forma de evitarla es seleccionar con cuidado lo que comemos y bebemos.
Insectos: Algunos insectos transmiten enfermedades graves como la malaria, el dengue y la enfermedad del sueño. Para evitar sus picaduras, además de repelentes, usaremos ropa que nos cubra la mayor parte de la piel y mosquiteras en ventanas y camas.
Calor y humedad: Se aconseja el uso de gafas de sol, sombrero, protector solar y beber abundantes líquidos para protegeremos frente a quemaduras, insolaciones y evitar la deshidratación.
Baños: En los trópicos las aguas de ríos y lagos pueden estar infectadas por distintos patógenos que pueden penetrar en nuestro organismo a través de la piel o al tragar agua. Sólo son seguras desde el punto de vista sanitario las piscinas con agua con cloro. Los baños en el mar no implican riesgo de enfermedades transmisibles. |
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