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Tipos de yogures y sus propiedades
Las bacterias vivas del yogur fresco y de otras leches fermentadas, contribuyen a equilibrar la flora bacteriana de nuestro intestino y a potenciar nuestro sistema inmunológico, es decir, aportan beneficios para la salud que van más allá de su composición nutricional, de ahí su denominación como "alimentos probióticos".
| Características más importantes… |
Variedades |
Propiedades nutritivas |
Beneficios para la salud |
| Yogur tradicional |
Se obtienen a partir de leche entera o parcialmente desnatada, previamente pasteurizada y homogeneizada, a la cual se añaden microorganismos específicos.
El fenómeno más importante es la transformación del azúcar propio de la leche, la lactosa, en ácido láctico y otros componentes. La formación de ácido láctico produce una acidificación que hace que proteínas y grasas sufran una pre-digestión, transformándose en sustancias más sencillas y digeribles por parte de nuestro organismo, y que la leche coagule, lo que les confiere ciertas características nutricionales y determina su aroma, sabor y consistencia final.
Los que llevan bífidus son menos ácidos y más cremosos. |
Enteros o desnatados:
- Saborizados (sabor fresa, plátano, limón, etc.)
- Con frutas en trozos o fruta batida…
- Con cereales o muesli
- Ricos en fibra, por las frutas desecadas
- ciruelas pasas, kiwi(mejoran el tránsito intestinal).
- Enriquecidos (con nata, queso, etc.)
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Su valor nutritivo es muy similar al de la leche de la cual proceden; a excepción de la lactosa, que se encuentra en concentraciones mínimas debido a su transformación en ácido láctico.
Es rico en proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, vitaminas del grupo B (en especial, B2 o riboflavina) y vitaminas liposolubles A y D.
En cuanto a su contenido graso y de vitaminas A y D (están junto con la grasa), este dependerá de si se trata de un yogur completo, enriquecido en nata, con o sin queso o desnatado, siendo la mayor parte de las mismas grasas saturadas.
Su valor calórico está en función de la cantidad de grasa, pero también de si se han añadido o no durante el proceso de elaboración ciertos ingredientes adicionales: azúcar, mermelada, frutas frescas o desecadas, cereales, frutos secos, etc.). |
Los nutrientes del yogur se asimilan y aprovechan mejor que los de la leche, gracias a la fermentación producida por las bacterias y fermentos lácticos.
En caso de intolerancia a la lactosa, se recomiendan los yogures tradicionales y otras leches fermentadas que contienen microorganismos vivos.
En cuanto al aporte de calcio de los yogures: 100 gramos de yogur suponen entre un 16% y un 22% de la cantidad diaria recomendada para un adulto, que es de 800 miligramos de calcio al día.
Están especialmente recomendados para personas con dificultades en la digestión (sobre todo los que llevan bífidus, por ser menos ácidos), en caso de diarrea y también en caso de estreñimiento.
Los desnatados y endulzados con edulcorantes no nutritivos o acalóricos, son más adecuados en regímenes de control de peso, para personas que tienen diabetes o niveles altos de triglicéridos y colesterol en sangre.
En resumen:
- Aportan apreciables cantidades de calcio, fósforo, riboflavina, vitaminas A y D y proteínas.
- Previenen la desmineralización de dientes y huesos.
- Son de fácil masticación, fácil conservación y contribuyen a hidratar nuestro organismo por su elevado aporte de agua.
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| Yogur con bífidus
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| Leches fermentadas con bacterias de nueva generación
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| Yogures pasteurizados después de la fermentación (ypdf)
| El proceso de obtención de estos productos es muy similar al del yogur fresco y otras leches fermentadas, con la salvedad de que se les aplica un tratamiento térmico final, que inactiva las bacterias lácticas. Por este motivo, no se les considera “probióticos”.
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