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Hobbies y creativos
Javier Mariscal
Hobbies y creativos Idea Sana, nuestro compromiso con tu bienestar
     


"COBI ME HA PERMITIDO MADURAR COMO PROFESIONAL"

Mariscal ha paseado su nombre por todo el mundo como padre de Cobi, el perro mascota de los juegos olímpicos de Barcelona 92. Su prolífica carrera ha dado lugar a infinidad de trabajos que van desde la producción de series de dibujos animados hasta el diseño de hoteles, un parque temático y multitud de logotipos y cómics. Idea sana le entrevistó en su estudio el día de su 54 cumpleaños.

Mariscal I.S.: En este número de Idea Sana hablamos de la creatividad y los hobbies. ¿Crees que la creatividad es algo innato?
J.M.: La creatividad es una cosa genética que tenemos como raza humana, como animales. Me atrevería a decir que una de las cosas que nos distingue del resto de animales es la creatividad, en el sentido de que toda la historia del hombre ha sido tratar de ingeniárselas, ser creativos, para que las cosas sean más fáciles, tener una vida más cómoda. De ahí nace la tecnología, el lenguaje, la comunicación… La gran mayoría de personas son creativas y la creatividad está en todas partes.

I.S.: ¿Se puede aprender a ser creativo?
J.M.: Aprender se puede aprender a todo, claro que sí. Ahora que están tan de moda estos libros de ‘Aprender a ser cariñoso’ y ‘Aprender a tener amigos’, seguro que debe haber alguno para aprender a ser creativo. Hay toda una serie, digamos, de técnicas, pero la creatividad también es muy intuitiva.

I.S.: Tu pasión por el cómic y las artes plásticas es muy temprana. ¿Era un hobby para ti?
J.M.: Bueno, era más una necesidad de expresarme. Era como agarrar el mundo que nos rodea y expresarlo gráficamente.

I.S.: ¿Cuando dibujabas, pensabas que te ibas a dedicar a ello profesionalmente?
J.M.: No, no, para nada. Un día me pregunté, ¿cómo estoy haciendo yo esto? De pequeño iba a un colegio sólo de chicos y cuando llovía no nos dejaban salir al patio. A los catorce años seguía dibujando durante esos ratos –en casa todos los hermanos hemos dibujado mucho–. Yo dibujaba chicas desnudas que intentaban ser sexys, pero no lo eran nada, porque los codos, el encaje de las tetas con las costillas, las muñecas, las manos… estaban descuajeringados. Me sentía muy mal. Nunca había visto una chica desnuda –las fotografías de Playboy no existían–. Hoy cumplo 54 años, lo cual quiere decir que estoy hablando del año 64. Y pensaba: “debería tomar apuntes de chicas”. Me sentía muy mal, en cambio todos mis compañeros me pedían esos dibujos y eran muy famosos, les encantaban. A partir de ahí, es como si vieras que, aunque tu creas que lo que haces es una marranada, los demás le dan mucho valor… Entonces sigues haciendo eso.

I.S.: ¿Qué hobbies tienes para pasar tus ratos de ocio?
J.M.: Yo nunca he entendido muy bien lo del hobby, en el sentido de que en toda mi vida se mezcla mucho el trabajo con ocio y ocio con trabajo.

I.S.: ¿Y qué haces cuando no trabajas?
J.M.: Por supuesto que me gusta mucho leer todo lo que puedo, e ir al cine y al teatro. Eso es casi como un alimento que necesitas. Pero también ponerme al día viendo anuncios, siempre me ha gustado. De repente, durante épocas largas no veo mucho la tele y poder ver diez minutos de anuncios seguidos, dices: “guau, qué chulo”. También me interesa muchísimo –y le dedico bastantes horas, pero yo no lo llamaría hobby– a trabajar un huerto. Es algo básico y está muy bien porque luego te comes las verduras que has plantado tú mismo, y están abonadas con compost hecho en casa.

Cobi

I.S.: Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 te hizo mundialmente famoso. Tu nombre dio la vuelta al mundo. ¿Qué le debes a ese perro?
J.M.: Sobre todo haber podido madurar a nivel profesional y haber podido montar un gran estudio a partir de entonces. Y tener un acceso más rápido a la tecnología y haber colmado mucho una especie de cosa que llevamos todos que es el ‘yo’. Verte tan publicado. Al mismo tiempo se me planteó un reto de no sentirme todavía devorado por eso, sino poder seguir evolucionando y seguir contando otro tipo de cosas. Quizá lo mejor fue tener casi en directo la reacción del público, que le daba muchísima importancia a aquello porque representaba algo muy íntimo y muy importante para ellos. Es una ocasión única y es rara. Y también, todas las cosas tienen su lado bueno y su lado malo; normalmente, los que nos dedicamos a la imagen no somos conocidos porque detrás de un logotipo y no sabes quién hay, es un trabajo muy anónimo. La gran mayoría de gente solamente me conoce por Cobi.

"Lo mejor de haber diseñado a Cobi fue tener casi en directo la reacción del público, para quienes esta mascota representaba algo muy importante".

I.S.: En alguna ocasión te has definido como un “hombre batidora”. Haces diseño gráfico, industrial, pintas, creaste una productora audiovisual, has ideado un parque temático. ¿Eres como un hombre del renacimiento en el siglo XXI?
J.M.: No, no creo. Quizás en los años 80, cuando yo empecé a tocar muchos temas a la vez, notaba ciertas reacciones como diciendo “no, no, no, hay que ser muy especialista”. En cambio, hoy en día, sobre todo en los años 90, es bastante común tratar de romper esos cajones, ese esquema “de esto es arquitectura, esto es jardinería, esto es cine”. De repente, detrás de una película hay un ingeniero, los fotógrafos hacen de artistas, los arquitectos de jardineros, de paisajistas...

I.S.: La creación y la producción de nuevos proyectos dentro del Estudio Mariscal alcanza un ritmo trepidante. ¿Se hace difícil mantener ese nivel de actividad?
J.M.: Hay momentos en que se pasa muy mal porque necesitamos muchos camiones para comer y con pequeñas furgonetas no nos podemos mantener. Para otro estudio, lo que nosotros hacemos en un par de meses es el trabajo de un año. Hay momentos en que se sufre mucho porque no hay suficientes proyectos grandes para poder aguantar este tinglado.

I.S.: El Estudio Mariscal es pluridisciplinar, abordáis proyectos de muy diferentes campos. ¿Nunca te ha entrado la duda de "quien mucho abarca poco aprieta"?
J.M.: Sí, todos los días. Pero esto es así. Y esa es la gran contradicción. Ahora, si me pudiera, yo estaría un año, tres años, sin hacer nada, solo. Bueno, eso es la teoría, luego igual al cabo de tres meses diría: “¿no hay un bar para hacer que estoy harto de estar como un ermitaño?”.

I.S.: Has participado en el diseño integral del Hotel Gran Domine de Bilbao. ¿Es el sueño de cualquier diseñador?
J.M.: Sí que es un sueño poder diseñar un hotel y con bastante libertad, aunque yo me exijo mucho, ¿sabes? Me gustaría más plantear un hotel de arriba abajo o un hotel en una playa. Lo bueno del Hotel Domine es que puedes abarcar todo un proyecto, puedes decidir mucho, pero siempre dentro de unos límites muy grandes: de presupuesto, de la cadena hotelera, del cliente. En diseño es muy importante el cliente.

I.S.: ¿En este proyecto has plasmado distintos estilos, qué has pretendido con ello?
J.M.: Ahora estamos haciendo un hotel en Madrid y otro en Valencia y cada uno es de estilos diferentes. En el caso del Domine el proyecto nace a partir de que delante está el Museo Guggenheim. Pensé que era bueno hacer una reflexión de los diferentes estilos que ha habido durante el siglo XX y también darle ese punto, como pasa en el Museo, que entras a una sala donde está la obra de un artista y hay otra historia en la planta de abajo. Todo el rato hay un diálogo con el Museo. Es como si fueran diferentes artistas, diferentes diseñadores los que hubieran decorado los diferentes elementos básicos del hotel.

I.S.: ¿Esta relación directa que estableces con el Museo Guggenheim y que marca tanto el proyecto, está definida por la ubicación del hotel?
J.M.: Cuando te planteas que el cliente ha comprado este lugar, es evidente que lo ha hecho porque está delante de esta maravilla y de esta especie de gran símbolo del siglo XX que ha marcado muchísimo un antes y un después en Bilbao. Entonces pensé que lo suyo era poder mantener ese diálogo con el Guggenheim.

I.S.: Todos los trabajos que salen de tu estudio llevan el sello Mariscal, ¿cómo conseguís impregnar en las obras esa identidad propia?
J.M.: Lo primero que planteamos siempre es dar respuesta a un problema que nos plantean en diseño. Hay una filosofía y diferentes maneras de plantear el proyecto que está asumido por todos los que trabajamos aquí. Hemos creado como un tipo de lenguaje de la casa. A la vez, mucha gente del equipo está aportando cosas diferentes, unas paletas de color, una manera de reflexionar o de plantear un concepto nuevo. Es una especie de gimnasia que consiste en cómo buscarle una vuelta más a las soluciones.

LAS CUESTIONES Idea Sana DE MARISCAL
I.S.: ¿Qué haces para mantenerte en forma?
J.M.: Procuro, sobre todo, comer muy sano. He descubierto distribuidores de verduras biológicas. Y también comemos verduras que producimos en nuestro huerto. Intentamos tener esa buena relación con los tomates, las coliflores y los guisantes que plantamos. Y si es carne, igual, aunque compramos poquísima, cada vez menos. También hemos podido encontrar carne que está bien certificada y que sabes que proceden de animales que por lo menos han tenido una vida bastante correcta a nivel alimenticio. Además, procuro coger la bicicleta siempre que puedo, llevar a los niños al colegio en bici... Y, de vez en cuando, hacer alguna excursión por el campo. Y en verano, pasar mucho tiempo en el mar y bucear y ver cómo nadan los peces.

I.S.: Danos tres Ideas Sanas para empezar bien el día.
J.M.: Yo lo que hago es desayunar fuerte, dedicarle mucho tiempo al desayuno, por lo menos tres cuartos de hora y con toda la familia. Cuando desayunamos es temprano y lo hacemos en la terraza, con los rayos del sol. Delante hay un huerto donde vienen los mirlos y los observamos con los niños y comentamos qué hacen. Me gusta mucho pensar que ese va a ser un buen día. Y me digo, por ejemplo: “hoy no me voy a enfadar con nadie”. Y lo que no hago nunca es poner la radio por la mañana, no podría despertarme oyendo las noticias, me tira para atrás.

I.S.: ¿Ni la tele?
J.M.: Nunca, yo soy tan antiguo que siempre pienso que la tele no funciona hasta las ocho de la tarde. No sé lo que es la tele por la mañana, nunca en mi vida la he visto a esas horas.

"Estoy preparando una colección de cuentos muy gráficos para niños de dos, tres y cuatro años".

I.S.: Has ideado a los Felici, una enigmática civilización que vivió en Felisia. ¿Quienes son?
J.M.: Es un proyecto que hemos hecho para el sur de Italia. Planteamos junto a Dany Freixas y Alfredo Arribas el concepto de hacer un pequeño parque de atracciones donde los edificios no tuvieran un gran impacto ecológico y poder enterrar al máximo las edificaciones en un territorio de dunas y hacer algo que tuviera mucho misterio. Y que, además, al ser bastante pequeño, tuviera un recorrido laberíntico, que estuviera medio escondido. Al mismo tiempo, al estar al sur de Italia, tienes que estar compitiendo con ruinas romanas, griegas y etruscas. Entonces ¿por qué no hacer otra especie de civilización mediterránea [los Felici]? Con ese tema puedes ir muy lejos, como si estuvieses explicando un cuento, una fábula de cómo podía haber sido otra civilización, y te da mucho pie luego para poder hacer un tipo determinado de atracciones, un tipo de discurso y de personajes. Los que entran dentro están jugando a ser excavadores y visitando una cultura extinguida. Puede ser muy divertido.

I.S.: ¿Se ha inaugurado ya?
J.M.: Se abrió provisionalmente. Ahora lo están acabando y se abrirá de nuevo este verano.

I.S.: ¿Cuáles son tus proyectos más inminentes?
J.M.: Estoy a punto de sacar dos colecciones: una de cuentos y otra de muebles de plástico para niños. Los cuentos son muy gráficos, para niños de 2, 3 y 4 años y saldrán en abril. Los muebles los estamos realizando con una gran productora que se llama Magis y estamos proponiendo un tipo de objetos muy interesantes que creo que va a ser muy sorprendente, y se van a presentar en la feria del Mueble de Milán que se celebra en abril. También estamos preparando una película de dibujos animados para adultos que no estará acabada hasta octubre. Ahora estamos trabajando en el guión.

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