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De 7 a 12 años
     


Tercera infancia, los amigos y la formación intelectual. La educación escolar y la formación intelectual tienen una gran influencia en estas edades. Hasta entonces, el peso de la familia y de los amigos de su misma edad había sido predominante pero a partir de este momento, sus realcones sociales se amplian y diversifican.

Capacidad de adaptación y de aprendizaje. Estos son dos de los principales rasgos que definen esta etapa vital de la tercera infancia. Por un lado, los niños están dotados de una importante capacidad para adaptarse a nuevos entornos sociales –cada curso escolar amplía considerablemente su círculo de amistades–. Y por otro lado, a estas edades logran aprender y absorber una gran cantidad de información. De ahí que esta etapa formativa sea fundamental en su desarrollo intelectual y en su madurez como ser adulto.

El colegio y la educación escolar tienen un peso trascendental entre los 7 y los 12 años. Los niños pasan buena parte de su jornada diaria en ese entorno, relacionándose con otros niños, no sólo de su edad, sino también de cursos superiores que les pueden servir como modelos a imitar e idealizar; así como con profesores, los adultos que, junto a los padres, más peso tendrán en su evolución personal.

A estas edades el cambio físico también es importante. Es cuando la mayoría de los niños dan el estirón, ganan altura y corpulencia. Este desarrollo físico suele empezar un poco antes en las niñas que en los niños. Y también es diferente en cada individuo. Todos estos cambios traspasan la barrera puramente física e influyen en sus emociones que, entre los siete y los nueve años, son también muy variables. A partir de los nueve años es cuando los niños alcanzan una madurez relativa, logran un mayor equilibrio emocional que les irá preparando para afrontar la adolescencia: una nueva etapa vital llena también de cambios que les conducirán hasta la edad adulta.

CLIMA DE CONFIANZA
Para que el niño desarrolle su verdadera personalidad necesita un entorno positivo y un clima de confianza. Impulsar ese crecimiento personal depende de que tengáis una actitud tolerante, evitando prohibiciones o castigos innecesarios. Lo más importante es tener en cuenta sus criterios, escucharles y animarles. Su autoestima subirá unos enteros.

A través de la tolerancia, se estimulan las habilidades del niño y se promueve su desarrollo. Si tenéis varios hijos, una cosa primordial es asumir que cada uno de ellos es un ser independiente, con una personalidad diferenciada y unos tiempos de aprendizaje distintos. Evitar comparaciones es fundamental para no dañar su autoestima.

Durante esta etapa, los niños necesitan del reconocimiento y la aceptación de las personas que les rodean porque quieren gustar y que se tenga una valoración positiva de ellos. Por eso se esfuerzan en hacer las cosas bien y en sentirse orgullosos. Ya son capaces de asumir con seriedad las responsabilidades que se les encomiendan. Por ejemplo, si se les inculca que tienen que colaborar en las tareas de la casa, con el paso del tiempo esta actitud pasará a ser un hábito personal.

Entre los 7 y los 12 años, los niños son capaces de aprender y absorber una gran cantidad de información; su formación es fundamental.

MENS SANA IN CORPORE SANO
La práctica moderada de deporte beneficia el desarrollo físico y mental de niños y adolescentes; ayuda a prevenir la obesidad infantil y, ciertos deportes, inculcan en los pequeños una serie de valores esenciales en la vida, como la disciplina, el trabajo en equipo y la importancia del esfuerzo y el sacrificio en la consecución de cualquier objetivo.

A estas edades, los niños deben percibir el deporte como una actividad lúdica, sin que su práctica suponga un esfuerzo desmesurado y limitando el componente competitivo. Natación, ciclismo, balonmano, fútbol –preferido por los chicos–, baloncesto –el elegido por las chicas– y patinaje son algunos de los deportes que los especialistas en medicina deportiva consideran más beneficiosos para niños y adolescentes, ya que no representan ningún riesgo para su crecimiento.

Es importante que los niños practiquen una amplia variedad de deportes y no se centren exclusivamente en una especialidad. De esta forma sabrán qué deportes se adaptan mejor a sus capacidades e intereses, y disfrutarán mucho más de su práctica. También es esencial respetar sus preferencias. Padres y entrenadores pueden orientar al niño hacia aquellas actividades que consideren más adecuadas, pero es él quien tiene la última palabra.

En la Escuela Idea Sana “Ponte en forma”, celebrada durante el pasado mes de junio, apuntábamos la importancia de la práctica del deporte para todas las edades. Si queréis pasar más tiempo con vuestro hijo, disfrutad de la práctica deportiva en familia. Y si es al aire libre, mejor.

JUEGOS COOPERATIVOS: LO IMPORTANTE ES PARTICIPAR

Los juegos cooperativos promueven valores como la solidaridad, cooperación, pacifismo, comunicación, empatía, igualdad, respeto por la Naturaleza... Son una alternativa a otra clase de juegos que inculcan un modelo de conducta basado en la competitividad y el individualismo. Estos juegos, cada vez más en boga entre los educadores, disminuyen las manifestaciones de agresividad de los juegos competitivos y facilitan el encuentro con los demás en un clima distendido, sin la presión que implica la competencia. En este tipo de juegos lo importante es participar, no promueven la eliminación de los participantes, sino que buscan incluir, no excluir.

Son juegos sencillos, baratos –muchos de ellos pueden llevarse a cabo con materiales reciclados, elementos de juegos antiguos o diseñados para la ocasión por los participantes– y pueden practicarse tanto en espacios abiertos –promueven el contacto con la Naturaleza– como cerrados. Sus reglas son flexibles y los participantes pueden contribuir a reformularlas; los juegos se adaptan al grupo, a los recursos y al objetivo de la actividad.

VALORES QUE FOMENTAN
Pueden practicarse desde edades muy tempranas –a partir de los 4 años– y, según los expertos, ayudan a los niños no sólo a tener más confianza en sus capacidades y en los demás, sino también a aprender a desarrollar, aceptar y expresar los sentimientos; superar miedos y las diferencias y conflictos. Los juegos cooperativos son una experiencia novedosa que demuestra que los niños educados en la cooperación y el éxito compartido tienen muchas posibilidades de desarrollar una personalidad saludable.

JUEGOS INDIVIDUALES Y SOCIALES PARA NIÑOS DE 7 A 12 AÑOS

El entretenimiento de los niños puede enfocarse como una actividad social o individual, sobre todo en estas edades. Ya han desarrollado el sentido de pertenencia a un grupo y han asentado su individualidad. juegos lógicos, de memoria y de cultura general intervienen en su crecimiento.

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