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Fase infantil, su llegada y adaptación a su nuevo entorno. Desde el momento de su nacimiento los bebés se van adaptando a su nuevo entorno. las necesidades biológicas, de alimento y descanso, marcan estos primeros meses de vida.

El desarrollo y crecimiento de cada niño es diferente pero existen unas etapas de aprendizaje comunes para las que todos los niños están naturalmente preparados. Su evolución es progresiva, y no superan una fase sin haber pasado por la anterior.

Durante los tres primeros meses de vida, el bebé se va adaptando a su nuevo hábitat, a la relación con el resto de la familia y empieza a desarrollar ya sus primeros hábitos, como el horario de las comidas y los intervalos de sueño. A partir de los tres meses comienza a configurar su propio campo emocional: empieza a reconocer la voz de las personas que le rodean y sus contornos físicos.

Para estimular ese desarrollo conviene hablarle y mantener un contacto visual frecuente. A los bebés les encanta ver la cara humana. Si cuando hablas a un bebé lo miras y acaricias su piel a la vez, conseguirás transmitirle muchas más sensaciones y emociones. En ocasiones, la presencia de un hermanito mayor logra acelerar el aprendizaje del bebé, ya que el primero acostumbra a estar pendiente de los movimientos del nuevo miembro de la familia, hablándole y acariciándole muy a menudo.

Los gestos y actitudes del bebé transmiten cuáles son sus necesidades. Mediante el llanto, la risa, gestos y pequeños ruidos van creando su propio campo expresivo. Entre los tres y los nueve meses de edad, el movimiento rítmico, como el balanceo de la cuna, produce en el bebé una excitación que hace manifiesta mediante gorjeos y sonidos guturales. También es cuando aprenden a sonreír y a llamar la atención de los adultos mediante muecas, movimientos de brazos, piernas y otras gracias administradas oportunamente.

LECHE MATERNA O FóRMULAS ADAPTADAS, DOS OPCIONES PARA SU ALIMENTACIÓN
Dar de comer a un bebé no es una tarea tan sencilla como parece. ¿Leche materna o fórmulas adaptadas? ¿Hasta cuándo es recomendable prolongar la lactancia? ¿Cuándo debemos introducir los primeros alimentos sólidos en su dieta? Estas son sólo algunas de las dudas que pueden asaltar a cualquier madre primeriza. Idea Sana te orienta sobre estas cuestiones para que tú sólo te preocupes de ver a tu pequeño crecer sano y fuerte.

Los expertos coinciden: no existe mejor alimentación para el bebé que la leche de la madre. La lactancia materna satisface todas las necesidades nutricionales del bebé, además de aportar innumerables beneficios tanto para el bebé –le inmuniza frente a enfermedades, estimula el desarrollo cerebral gracias a la lactosa, ayuda a disminuir las alergias– como para la madre –ayuda a prevenir el cáncer de mama, a recuperar más rápido la figura y estrecha el vínculo afectivo con el niño–.

Es importante que el recién nacido empiece a mamar cuanto antes y aprovechar así el reflejo de succión del bebé, que tiene su máxima respuesta a los 20 o 30 minutos después del parto. En muchas maternidades existe la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido. Este es un hecho común que pasa inadvertido para la mayoría de los padres, pero que tiene más inconvenientes –retrasa la secreción de leche– que ventajas.

Sugerencias: papillas de frutas, cereales, carne y pescado, puré de legumbres y hortalizas, yogur, huevo, queso fresco y derivados lácteos.

La lactancia natural no es la única alternativa. En las tiendas puedes encontrar leches sustitutivas especiales de mucha calidad. Si decides recurrir a las llamadas ‘fórmulas adaptadas’, sigue siempre las instrucciones del pediatra. Él te aconsejará mejor que nadie sobre cuál es la leche que mejor le sienta a tu bebé.

La lactancia debe mantenerse, al menos, durante los seis primeros meses de vida, aunque lo ideal es prolongarla un mínimo de un año. El destete es un proceso natural –iniciado unas veces por la madre y otras por el bebé– por lo que no existe una fecha predeterminada. A partir del sexto mes, la leche como alimento único no proporciona al bebé todas sus necesidades nutricionales. Es el momento de comenzar a introducir alimentos sólidos en su dieta de forma paulatina, y sin juntar más de un alimento nuevo cada vez. Tu pediatra te orientará sobre cuándo y cómo hacerlo.

La introducción a la leche de vaca se hará de manera progresiva para que el organismo de tu bebé vaya asimilando su alto contenido en sodio, fósforo y proteínas.

APRENDER A JUGAR, APRENDER A VIVIR DE 0 A 1 AÑOS

Aprender a jugar es aprender a vivir. Es abrir una ventana a través de la cual vuestro hijo descubrirá el mundo que le rodea. Un mundo de formas y texturas nuevas, colores atractivos y sensaciones desconocidas hasta ahora. Elegir juguetes que le estimulen y diviertan es fundamental.
Jugar es una necesidad vital, tanto para el desarrollo físico como psicológico del niño. El juego no sólo es sinónimo de diversión, sino también de aprendizaje y formación intelectual. Por este motivo, el juego está reconocido como uno de los Derechos Fundamentales del Niño. Comprar juguetes no es un juego.

Hay un juguete adecuado a cada edad y para cada momento. A la hora de elegir un juguete hay que tener en cuenta su finalidad educativa, su capacidad para influir positivamente en el desarrollo del pequeño y su calidad. Valora en su justa medida otros aspectos importantes, como su seguridad, solidez y durabilidad, sin dejarte llevar únicamente por los aspectos estéticos o las campañas publicitarias. Antes de comprarlo, fíjate en que el juguete sea adecuado para su edad –puede ayudarte la información que suele aparecer impresa en la caja– y que cumpla la normativa vigente en la Comunidad Europea –debe aparecer el símbolo CE–

SUS PRIMEROS JUGUETES Y COMPAÑEROS
Un bebé comienza a jugar desde sus primeros días de vida: mueve los brazos y piernas, gorjea, intenta agarrar tu dedo... Durante las primeras semanas, se siente más fascinado por las personas que por los objetos. En esta etapa, los padres sois su juguete preferido. Pero también se fija en los colores del móvil de su cuna y presta atención a los estímulos musicales.

Un buen juguete para el bebé es aquel que despierta sus sentidos. Nosotros te proponemos algunos para que, además de jugar, aprenda y crezca sano.

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