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Vacaciones en verde

El verano ha llegado y con él ¡por fin! El tiempo libre, una opción que los más pequeños de la casa no desaprovechan ¿o sí? En Idea Sana Eroski queremos que el ocio de tus hijos sea lo más activo posible, y en un marco incomparable: la naturaleza. Playa, bosque o campiña... Deja que ellos decidan.

Apenas amanece y los más pequeños de la casa hace tiempo que corretean por las habitaciones, arrasando con todo lo que encuentran a su paso. Es el primer día de más de dos meses de vacaciones. De nosotros depende que este tiempo sea lo más activo posible para nuestros hijos, y si es en un entorno natural, mejor.

Busca alternativas y procura que pasen el mayor tiempo posible al aire libre, lejos de la monotonía. Alterna las soleadas jornadas de playa con excursiones al campo, al monte o al bosque. Idea Sana EROSKI se ha dejado aconsejar por el educador medioambiental Javier López para ofrecerte algunos consejos para unas vacaciones en verde...

Disfrutar de la naturaleza

Que se cansen, se ensucien, salten y se mojen... Que disfruten de la naturaleza. “Estas vivencias dejan en los niños una gran impronta”. Así resume Javier López el motivo por el que los chavales deben iniciar a edad temprana su contacto con la naturaleza.

Ahora que ha llegado el buen tiempo, queremos proponerte un plan práctico y divertido para que los más pequeños aprendan a identificar las especies vegetales que pueblan nuestro entorno. De la mano del experto, te sugerimos una salida didáctica al campo con un claro objetivo: diversión conjunta en un marco incomparable, la naturaleza que nos rodea.

Respeto a las plantas

Plantas, arbustos y árboles son los recursos más accesibles y estables en una salida al campo. No se esconden ni vuelan, ni son de hábitos nocturnos, por lo que siempre están disponibles para hacer una parada didáctica alrededor de ellos.

Según indica nuestro educador, “es precisamente por la nula capacidad de árboles y plantas para mostrar sentimientos, por lo que hay que transmitir a los niños el máximo respeto hacia sus hojas, flores y frutos”. Para ello, un primer paso es explicarles que hay que intentar no recolectar ni arrancar -en parte o totalmente- las plantas que se van a comentar.

En este sentido, la manera de ir poco a poco inculcando en los niños valores de respeto al medio ambiente es ofrecerles alternativas. “Sacar una foto, recoger una rama, hoja, fruta o semilla caídos en el suelo, o hacer un dibujo son maneras de mostrar respeto a la naturaleza”, explica el experto.

Contacto con el medio

Comienza en el entorno más directo del niño a través de las muchas plantas ornamentales que pueden observar en su zona de juego habitual: colegio, parque y jardines... Los pinos, acebos, encinas o robles suelen resultar sencillos de identificar ya que su porte y estructura es evidente. Más allá de que los peques aprendan a identificar con precisión las especies de plantas, el objetivo es “que tengan una visión más amplia, panorámica, del entorno en el que se realiza la ruta”. Con llegar a determinar la familia –o en el mejor de los casos el género– “es más que suficiente”.

La ginkana y el 'Veo, veo'

El juego es la “estrategia perfecta” para que los chavales se interesen por el medio ambiente. La búsqueda y recolección de huellas y señales a modo de detectives es divertida y, al mismo tiempo, participativa. Improvisar una ginkana, guiándoles sobre los elementos a buscar en cada momento, adaptando siempre este juego a la edad del niño es otra forma improvisada de jugar aprendiendo.

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El juego es la estrategia perfecta para que los niños se interesen por el medio ambiente

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Durante la ruta, el juego del ‘Veo, veo’ y de forma posterior, dibujar el paisaje visitado son estrategias que ayudan a conocer a fondo el entorno y a asentar algunos conceptos (las partes de una planta o flor, por ejemplo). En este sentido, López incluye en sus guías educativas por el campo a su mascota. “Me suelo acompañar de mi perra Luna, como recurso inmejorable para que me atiendan, se diviertan y muchos de ellos quiten miedos, prejuicios y se relacionen por primera vez de una forma diferente con los animales de compañía”, reitera.

Recomendaciones

No todo es diversión cuando salimos al campo. También hay que llevar a cabo una serie de recomendaciones, más aún si se va con niños:

  • El tipo de itinerario: es importante adaptarlo a la edad y capacidad física del pequeño.
  • La comida: es recomendable llevar alimentos que nos ayudan a mitigar los efectos del esfuerzo. Frutos secos, galletas, frutas de temporada y agua son algunos de ellos.
  • El botiquín: tiritas, esparadrapo, vendas, analgésicos y un antiséptico son los mejores argumentos de un completo botiquín.
  • La predicción meteorológica: es muy importante consultarla previamente para evitar sorpresas durante nuestra salida al campo.

Playa, campiña o bosque

Según el educador Javier López la edad ideal para comenzar a relacionarse con el medio ambiente es a partir de los 6 años. Se trata del momento óptimo –“edad de oro”– para asimilar los conceptos interpretativos –especie de plantas, etc– que pueden surgir durante la salida.

  • Con 5-6 años lo indicado es ir de excursión a un entorno estable y con un recorrido corto, sin excesiva diversidad de especies, como playas, bosques o campiñas. “El objetivo no es exclusivamente didáctico, sino de toma de contacto”, explica López.
  • Con 10 años ya podemos llevar a cabo una ruta de varias horas de duración, que incluso puede incluir una comida, por un recorrido variado de montaña, con pendientes no demasiado exigentes para subir y bajar. En definitiva, un terreno más accidentado y con más diversidad, complejidad de ambientes y elementos que interpretar.
  • A partir de los 10 años ya podemos planear una salida casi a cualquier parte. En la medida en que el niño tiene más edad se va aumentando de manera progresiva la duración o dificultad de la salida.
Amaya Zarraonaindía
Amiga de FUNDACIÓN EROSKI de Cantabria
"Los niños tienen que estar al aire libre. Se cansan más y duermen mejor"

Tengo dos niñas pequeñas. Cuando llegan las vacaciones procuro que pasen fuera de casa el mayor tiempo posible, bien en la playa, en el pueblo con sus abuelos, en el parque... Principalmente porque en casa no paran quietas, saltan de sofá en sofá... Además, soy de las que piensan que las niños tienen que estar al aire libre, disfrutando del sol y de la luz. Se cansan más y duermen mejor. Hasta se comportan mejor. ¡Ya tienen tiempo en invierno de estar encerrados! Mi marido y yo trabajamos y procuramos que ellas disfruten del verano lo máximo posible: menos mal que los abuelos nos ayudan bastante. No obstante, en cuanto tengan unos años más quizás pensemos en mandarlas a campamentos o a colonias. Ahora suelo apuntarlas a cursos.


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