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Idea Sana
Verano de evasión

Las vacaciones sirven para evadirnos de las rutinas, cambiar de hábitos, de costumbres y hasta de escenario. Conseguir que se conviertan en inolvidables depende en gran medida de cada uno de nosotros. Idea Sana Eroski te ofrece diez claves para disfrutar de un periodo de descanso auténticamente saludable.

Unas vacaciones para recordar. Es el objetivo que todos anhelamos cumplir cuando estamos a punto de romper con la rutina laboral y de comenzar unos días de descanso. En numerosas ocasiones, conseguirlo depende sólo de nosotros.

Dicen los psicólogos que las vacaciones son algo muy serio, un trabajo más al que dedicarle su tiempo. Este período tiene que suponer un cambio radical de vida: de paisaje, de hábitos, de costumbres, de ambiente... Si el presupuesto no nos permite abandonar nuestra ciudad para irnos a una idílica playa en Indonesia, al menos debemos cambiar nuestros hábitos invernales: salir más, disfrutar de la conversación de las personas que nos interesan, refrescarnos –aunque sea con la manguera de la terraza–, tomarnos un helado o sestear sin prudencia. Y sobre todo, olvidarnos de las preocupaciones laborales y cotidianas, de las prisas, los agobios y los atascos de tráfico. Llega el momento de desconectar. Te damos algunas claves para disfrutar de las vacaciones de forma saludable.

Mima tu piel

El sol, el agua salada y el cloro de la piscina resecan nuestra piel, la irritan y agreden. Si no nos protegemos adecuadamente, se producen rojeces, denominadas eritemas solares. Después de tomar el sol y de darnos una buena ducha, debemos hidratar la piel para que luzca suave y tersa.

Si además padecemos algún tipo de irritación tendremos que recurrir a los bálsamos, cremas solares y geles regeneradores que no sólo hidratan, sino que reparan y mitigan la sensación de dolor o tirantez. Estos productos suelen contener un ligero efecto antibacteriano para evitar las infecciones por microbios, actúan como fijador del bronceado para evitar la descamación y tienen efecto protector.

Enseña los pies

Es una de las partes de nuestro cuerpo más olvidadas y también una de las que más sufren durante el verano, especialmente si utilizamos calzado cerrado. El pie no transpira y aumenta la sudoración y la maceración persistente, lo que facilita las infecciones bacterianas. Por esta razón, el clima cálido es ideal para usar sandalias y chancletas. De esta forma, los pies transpiran y evitamos las temidas rozaduras.

Pero para lucir unos pies bonitos debemos dedicarles los mismos cuidados que al resto del cuerpo. Te recomendados que los relajes lavándolos a diario en abundante agua con sal, unas gotas de limón y hierbabuena. Después frota las impurezas con piedra pómez y aplica mediante un masaje una crema hidratante con unas gotas de aceite de oliva. En unos días, notarás cómo se suavizan.

Protégete del sol

La playa es el destino preferido de gran parte de las familias de nuestro país, que siguen buscando el sol, la arena, la brisa y el agua de mar. Pero el contacto con el sol debe ser progresivo, adoptando algunas precauciones. En la playa se debe llevar la cabeza cubierta, usar camiseta y gafas de sol y evitar las horas centrales del día, es decir, entre las once de la mañana y las cinco de la tarde.

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Bebe mucho agua. La hidratación mejora muchas de nuestras funciones fisiológicas

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En cualquier caso, nunca debemos exponernos al sol sin utilizar un fotoprotector adecuado para nuestra piel. Sólo así conseguiremos evitar las quemaduras solares, tan perjudiciales para la salud. Según explica la oncóloga Graciela García, el cáncer de piel –no melanoma– es el más frecuente en el ser humano: "No produce altas dosis de mortalidad pero sí de morbilidad. La persona se siente enferma y tiene que pasar tratamientos más o menos agresivos como la cirugía y la radioterapia". "El melanoma –continúa– es un tipo de tumor menos frecuente pero mucho más agresivo. Su incidencia está aumentando de forma progresiva y una de sus causas es la exposición inadecuada al sol, en periodos cortos e intensos".

Los menores de 3 años no deben recibir rayos solares ultravioletas pues su piel es aún inmadura y no tiene las defensas naturales totalmente desarrolladas. La piel además tiene memoria y va acumulando todas las agresiones que va sufriendo a lo largo de la vida y que pueden manifestarse años después en forma de graves enfermedades.

Esta precaución también se debe tomar en el caso de ancianos o personas debilitadas por sufrir alguna enfermedad.

bebe mucho agua

Nuestras necesidades de hidratación aumentan en verano debido a las altas temperaturas, la humedad y el incremento de la sudoración, por lo que es fundamental ingerir líquidos de forma continuada. Si te expones al sol o practicas algún tipo de ejercicio o actividad física, no olvides la botella de agua.

La deshidratación se produce precisamente con mayor frecuencia en verano debido a los altos niveles de pérdida de agua a través del sudor y de la orina. Con la edad o el aumento de peso, nuestro cuerpo disminuye su cantidad de agua. Los hombres tienen un 5% más que las mujeres.

Durante estos meses calurosos, debemos controlar especialmente la ingesta de líquidos en niños y ancianos para evitar su deshidratación. Fundamentalmente porque los pequeños muchas veces se olvidan de pedir agua.

Además, no se debe esperar a tener sed para beber. Para comprobar si estamos bien hidratados debemos observar que nuestra piel se mantiene tersa y suave, sin zonas resecas. Si no sentimos accesos repentinos de sed o si al beber conseguimos saciarla, entonces estamos bien hidratados.

El agua, los zumos de frutas, las infusiones y los batidos son líquidos que ayudan a mantener nuestro cuerpo bien hidratado. Las razones para no descuidar este aspecto son muchas: la hidratación regula nuestra temperatura corporal, facilita las digestiones, hidrata la piel, ayuda a diluir líquidos corporales, facilita el transporte de nutrientes en el organismo, consigue que los riñones funcionen mejor, hace que mejore la capacidad de concentración y aumenta la esperanza de vida.

Refresca tu alimentación

Cuando el calor nos invade, lo único que apetece es algo fresco: una ensalada, verduras..., alimentos que por su alto contenidoen agua y fibra, resultan ideales para el verano. Además, no sólo nos alimentan, también ayudan a mantenernos bien hidratados.

Durante estos meses, nuestro cuerpo no necesita tantas calorías como en invierno, cuando mucha de nuestra energía se invierte en mantener la temperatura corporal. La dieta del verano debe ser variada y fresca: frutas, verduras, líquidos, helados, sopas frías, yogures... Así, además de alimentarnos conseguiremos mantener nuestro peso. Si no queremos que las horas de descanso queden reflejadas en nuestro cuerpo en forma de michelines, debemos evitar algunos abusos alimenticios del verano, como el consumo de bebidas alcohólicas y de comidas muy elaboradas, fritas o con salsas pesadas.

Descansa, haz la siesta

Pocas cosas hay tan gratificantes como la siesta de verano. Este hábito mediterráneo ha sido incluso estudiado por médicos estadounidenses, que lo han introducido en la dinámica laboral de algunas empresas por sus efectos beneficiosos en el rendimiento de los trabajadores.

Lo que sí parece claro es que el cerebro no está preparado para tomar decisiones tras un periodo de asueto. Este tiempo reparador posterior a la comida es fruto de nuestro reloj biológico que está dirigido a limitar nuestra energía entre las 13 y las 16 horas.

La duración de la siesta no debe ser superior a una hora ni inferior a 15 minutos. Si se excede este tiempo, lo normal es que nos despertemos de mal humor y tardemos más en despejarnos.

Aprovecha tu tiempo

Para algunos las vacaciones son sinónimo de no hacer nada, ni la cama. Sin embargo, este tiempo de descanso es idóneo para ocuparlo en aquellas actividades que nos satisfacen y nos relajan pero a las que no podemos dedicarnos el resto del año por atender otro tipo de obligaciones. Se trata de hacer cosas diferentes, conocer nuevos lugares, vivir al aire libre, disfrutar de una buena lectura o de nuestra música favorita. Es bueno aprovechar el tiempo con actividades variadas en función de las circunstancias, además de disfrutar de las pequeñas cosas: jugar con nuestros hijos, preparar una comida diferente, comprar un helado...

En países tropicales: precaución

Picaduras de insectos o infecciones transmitidas por el agua son algunos de los peligros más frecuentes a los que se enfrenta el viajero. Por estas razones, se deben extremar las precauciones con la comida y el agua. Como normal general, se recomienda consumir siempre agua embotellada, no utilizar cubitos de hielo y tener especial cuidado con ensaladas y frutas, que pueden estar lavadas con agua en mal estado. Se hace imprescindible preparar un pequeño botiquín en el que no falte: repelente de insectos, crema para aliviar las picaduras y algunos medicamentos prescriptos por nuestro médico para combatir la diarrea. Otro trastorno habitual es el denominado ‘jet lag’, o la sintomatología que produce el cambio horario. Para combatirlo, entrénate antes al horario que te espera, aunque te resulte duro.

Juan Ignacio Viedma
Real Automóvil Club Vasco Navarro
"Si viajamos en coche con niños, conviene parar cada dos horas"

Realizar un desplazamiento largo por carretera con niños suele implicar que los más pequeños se cansen y perturben la atención del conductor, con el peligro que conlleva para su seguridad. Si bien cada niño es un mundo, existen una serie de consejos prácticos que pueden hacer que el viaje sea lo más relajado posible:

  • Mantener una temperatura agradable en el interior del vehículo. Los niños y niñas son muy sensibles a las cambios bruscos de temperatura. En verano, si el coche no dispone de aire acondicionado, hay que evitar viajar en aquellos momentos del día de más calor. Las primeras horas del día y a partir de las 7 de la tarde son las mejores para viajar con niños. En caso que el coche disponga de aire acondicionado o climatizador hay que procurar establecer una temperatura constante y suave, evitando las subidas y bajadas bruscas.
  • Vestir al niño con ropa holgada y cómoda.
  • Realizar paradas cada dos horas como máximo. Los niños suelen tener una atención muy variable, y demasiado tiempo con la misma actividad les puede llegar a poner nerviosos.
  • No se deben tener en el habitáculo juguetes u objetos pesados o duros para tener entretenidos a los niños. Además de poder distraer al conductor, en caso de accidente son elementos que saldrán disparados sin control por el interior del habitáculo, pudiendo llegar a herir a los ocupantes del coche.
  • Distraer al niño a través de la conversación, la música o haciéndolo partícipe del viaje.


Adecúa los horarios

Cuando las vacaciones estén tocando a su fin comienza a adaptar los horarios a la rutina invernal. Si los últimos días de las vacaciones intentas acostarte antes, madrugar un poco más y realizar las comidas en tu horario habitual, te costará menos volver. Para evitar el denominado síndrome postvacacional, procura no dejar el regreso justo para la noche anterior a comenzar a trabajar. Prepara la vuelta con tiempo para organizarte. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Paciencia, si viajas con niños

En coche y en agosto. Son el medio de transporte y el mes del año que la mayoría de nosotros elige para disfrutar de unos días de descanso en familia. Poner el vehículo a punto y planificar el viaje nos ayudará a hacer un desplazamiento más placentero y seguro. Es importante distribuir el equipaje en el vehículo de forma equilibrada, evitando excesos y repartiendo los pesos. Para combatir los calores propios de esta época, el aire acondicionado, la ropa ligera y las bebidas abundantes son los mejores aliados.

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Este necesario período de descanso debe ir acompañado de un cambio en las costumbres

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La seguridad de los más pequeños en el automóvil es un aspecto que no debemos descuidar. Según el reglamento de circulación que rige actualmente, todos los niños de hasta 36 kilogramos de peso deben viajar en una silla de seguridad, adecuada a su edad y peso.

El problema surge cuando los niños se cansan, intentan ‘liberarse de sus ataduras’ o simplemente se niegan a ocupar sus plazas. Para hacer frente a estos frecuentes casos de rebelión a bordo debemos actuar con los pequeños del mismo modo que lo hacemos con la comida, los horarios o la luz de la habitación a la hora de acostarse: transmitiendo mensajes claros y no cediendo.

Recuerda que los viajes maratonianos no son recomendables. Si puedes, divide el recorrido en tramos cortos y haz acopio de todos los recursos a tu alcance para distraer a los niños durante el trayecto. Para evitar los mareos y sus desagradables consecuencias, procura que los niños no lean ni coman mientras el coche esté en marcha.

CAMPAÑA INFORMATIVA CON LA AECC
"Si viajamos en coche con niños, conviene parar cada dos horas"

Un año más, Idea Sana EROSKI y la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) ponen en marcha una campaña para concienciar a la población de la necesidad de protegerse adecuadamente del sol. Esta iniciativa se desarrollará a lo largo del verano en los centros EROSKI de toda España. La campaña incluye la presencia de un stand informativo en las tiendas, la edición de folletos y la celebración ruedas de prensa en las principales ciudades de la geografía peninsular: Bilbao, Murcia, Tarragona, Zaragoza, Santander, Pamplona, Vitoria, Valladolid y Segovia, entre otras. La campaña espera informar a más de 200.000 clientes sobre las medidas que deben adoptar para disfrutar del sol sin riesgos.


Ramón Sánchez-Ocaña
Periodista y experto en salud. Amigo de FUNDACIÓN EROSKI
Somos agua

Vivir es ir perdiendo agua. Elemento imprescindible porque es donde se realizan, dentro del organismo, todos los procesos bioquímicos que permiten nuestra existencia. Es uno de los componentes básicos de la sangre, de la linfa y de todas las secreciones corporales. Por si fuera poco, la temperatura del cuerpo se mantiene gracias a la regulación que proporciona el agua. Y está presente en todos los procesos vitales: la digestión, el aprovechamiento de lo que comemos, el metabolismo y la excreción.

Además, su necesidad es constante. Y baste decir que sin comer se puede estar hasta dos meses, pero sin agua la muerte sobreviene en una semana. Se muere diez veces antes de sed que de hambre.

De nuestros cinco litros de sangre, cuatro y medio son de agua. Nuestro cerebro tiene un 90% de agua. En los intestinos tenemos aproximadamente un 85%. Los riñones, los músculos, otras vísceras, tienen, por lo menos un 80%.

Por el riñón, que es la mejor depuradora que haya podido inventarse, pasa un litro de agua por minuto. Los riñones depuran, limpian, redistribuyen e incluso regulan, porque cuando el equilibrio del agua se altera, son los que intentarán poner orden.

El ser humano necesita diariamente alrededor de tres litros de agua. Se calcula que entre 2,3 y 3,2 litros, dependiendo siempre de la cantidad de agua que se elimina. En un clima templado, sin fiebre ni sudoración visible, un individuo pierde por la piel cerca de medio litro; por la respiración, alrededor de 400 mililitros; por las heces, 100 mililitros; y por la orina, aproximadamente litro y medio. Total: 2,5 litros.

Y esa cantidad es la que debemos obtener o bien de forma directa gracias al agua que bebemos, o bien de forma indirecta con alimentos ricos en agua, como frutas y verduras. El 90% de la leche, las frutas o las verduras es, simplemente, agua.

¿Podría usted imaginar que tres cuartas partes de un huevo son de agua? ¿O que la mitad de un queso es agua? Lo que menos agua tiene son los frutos secos. Las almendras, por ejemplo, sólo tienen un 5% de agua. Y cada día necesitamos más agua.


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