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Idea Sana
Platos refrescantes

En esta época del año, nuestro cuerpo nos pide alimentos ligeros, frescos e hidratantes. Verduras, hortalizas, legumbres y embutidos se combinan con imaginación en ensaladas, cremas, sopas y aperitivos fríos que nos ayudan a combatir las altas temperaturas y a satisfacer las necesidades nutritivas de toda la familia.

Son recetas sencillas de elaborar, nutritivas y sobre todo, muy muy refrescantes. Ensaladas, ensaladillas, cremas, sopas y aperitivos fríos se convierten en protagonistas indiscutibles de los menús veraniegos. Cuando el calor aprieta, nuestro cuerpo nos pide alimentos ligeros, frescos e hidratantes, tres adjetivos que casan a la perfección con cualquiera de las verduras y hortalizas de temporada que nos ofrece la variada huerta española.

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Las verduras y hortalizas de temporada son los ingredientes básicos de muchas recetas veraniegas

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Lechuga, pepino, tomate, cebolla, remolacha, zanahoria, espárrago, lombarda, pimiento, calabaza, judias, etc. son nuestros grandes aliados culinarios en estas fechas: nos aportan importantes cantidades de vitaminas y minerales, además de regar nuestro organismo gracias a su alto contenido en agua. Dan cuerpo y sabor a cremas y sopas frías tradicionales de nuestra gastronomía –como el gazpacho, el ajoblanco y el pisto– y son, por supuesto, la esencia de cualquier ensalada.

El plato rey del verano nos permite preparar en la cocina sorprendentes combinaciones culinarias: con arroz y legumbres, embutidos e incluso con carnes (pavo, pollo, perdiz, codorniz), pescados (salmón, atún, bonito) y mariscos.

Menús completos

No podemos olvidarnos de que, aunque en verano las necesidades energéticas son menores que durante los meses fríos, las necesidades nutritivas son las mismas a lo largo de todo el año. Por ello resulta imprescindible planificar menús completos y equilibrados, en los que no falten proteínas –el pescado azul o unas pechugas de pollo a la plancha son una excelente opción como segundo plato–, fibra (pan integral, cereales) y tres piezas diarias de fruta: entera, en macedonia o en zumo es, sin duda, el postre más saludable.

Sopas y cremas frías
Cucharadas de placer

La gastronomía tradicional española cuenta con una sabrosa variedad de sopas y cremas frías. El gazpacho, elaborado a base de hortalizas y aceite de oliva, concentra las virtudes que deben cumplir las recetas veraniegas: es ligero, hidratante, cardiosaludable y nos aporta energía y vitaminas. Un plato muy nutritivo, al igual que el pisto, otro clásico de la cocina estival. El ajoblanco malagueño (rico en hidratos de carbono), el salmorejo cordobés (pan, ajo, tomate y aceite de oliva) y la ‘vichyssoise’ completan el ‘repóker’ de sopas frías más populares. Pero hay más: prueba la crema de manzana al curry, la de pepino a la menta, la de calabacín con champiñones... A tu gusto.


Ensaladas
Infinita variedad

Son las reinas del verano. Si además de verduras y hortalizas, añadimos a las ensaladas alimentos ricos en proteínas como carnes (las ensaladas templadas de caza son una absoluta exquisitez), pescados (ahumados como el salmón, o atún y bonito en conserva) y mariscos (gambas, langostinos), obtenemos un plato completo y nutritivo. Aunque su consumo se suele asociar con comidas calientes para el invierno, las legumbres son otro estupendo ingrediente para todo tipo de ensaladas. Nos aportan fibra, energía y, combinadas con las hortalizas frescas, dan lugar a texturas y sabores sorprendentes. Nuestra sugerencia: ensalada de lentejas, manzana, apio y lechuga. ¿Cuál es la tuya?



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