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La familia y uno más

A la hora de planificar las vacaciones, las familias con mascota tienen una preocupación añadida: ¿qué hacer con ella? Las opciones siempre deberían ser dos: dejarla al cuidado de alguien o llevársela de vacaciones como uno más de la familia. Afortunadamente, cada día crecen las facilidades para viajar con animales.

Como uno más de la familia. Así son muchas mascotas para sus dueños, incluso a la hora de planificar las vacaciones: hotel donde admitan animales, familiar u amigo que se haga cargo de ella, apartamento en alquiler... Estas son las opciones más comunes y válidas para pasar el verano con tu mascota. En nuestro país, el 22% de los hoteles admite animales de compañía, pero conviene avisar con antelación para no recibir sorpresas de última hora. Si nos alojamos en un apartamento, en una roulotte en un camping o en un bungalow no tendremos problema alguno.

Menos de 6 kilos

A la hora de decidir el medio de transporte para desplazarnos, debemos tener en cuenta algunas consideraciones. Si viajamos en avión, la mascota podrá acompañarnos como equipaje de mano si su peso, junto con el de la jaula, no excede los seis kilos. En cualquier caso, debe avisarse con antelación.

En las líneas de cercanías de RENFE, se permite un animal de compañía por pasajero sin límite de peso y pagando medio billete. Los perros deben ir con bozal y correa. En los trenes regionales, grandes líneas y alta velocidad, sólo pueden viajar en la cabina animales cuyo peso no supere los 6 kilos. Si el medio elegido es el barco, irá cobijado en unos compartimentos situados junto a la bodega, en zonas bien ventiladas. Si la mascota se marea, no olvides administrarle pastillas recetadas por el veterinario.

Nunca solos en el coche

No obstante, lo más usual es viajar en coche. En el caso de que la mascota no esté acostumbrada al automóvil, conviene hacer pequeños recorridos antes de comenzar el viaje largo para que vaya habituándose. Una vez en ruta, se deberá parar para salir, dar pequeños paseos, comer, beber, hacer sus necesidades, etc. Lo que nunca se debe hacer es dejar al animal en el coche mientras tardamos unos minutos en tomarnos un café o un bocadillo.

En verano, con las altas temperaturas, el animal puede asfixiarse en poco tiempo aunque las ventanillas estén bajadas. Los animales pequeños pueden acomodarse en trasportines o bolsas especiales para evitar mareos y facilitar que se estén quietos. Los perros grandes deben ir sujetos, lo mejor es instalarlos en la parte trasera. Antes de emprender el viaje conviene acudir al veterinario para comentarle el itinerario y destino elegidos. Porque en el caso de emprender viajes de larga distancia, él nos comentará las vacunas que debemos administrar a nuestra mascota para protegerla de enfermedades endémicas. En cualquier caso, nos puede recetar pastillas para el mareo, medicinas o sedantes, y nos indicará cómo administrarlas.

En la Unión Europea es obligatoria la identificación de la mascota. El collar puede ayudar a recuperarlo pero no impide su robo. En España existe un censo de animales identificados y de sus dueños que realizan los propios veterinarios. La cartilla de vacunaciones y los certificados veterinarios deberán estar al día antes de salir de viaje.

Auténticos Hoteles

La alternativa a veranear con nuestra mascota es dejarla al cuidado de familiares o amigos. Sin lugar a dudas, es la opción más económica, pero si no es posible, en nuestro país existen unas 280 residencias felinas y caninas que son auténticos hoteles para que los animales descansen y se diviertan. Los precios oscilan entre los 12-16 euros por noche para perros y los 12-14 euros para gatos. El precio incluye la estancia y la comida.

Normalmente estas residencias están dirigidas por profesionales cualificados que se ocupan de cubrir todas las necesidades de las mascotas: les dan de comer, limpian, juegan con ellos y les dejan mucho espacio para correr.

Abandonos

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Las residencias felinas y caninas cuestan entre 12 y 14 euros por noche, comida incluída

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Desgraciadamente, no todos los dueños optan por estas alternativas y el verano vuelve a ser una de las estaciones del año en la que más abandonos se producen. En 2005 pasaron por esta situación más de 96.000 perros, según datos de la Fundación Affinity, entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es promover el papel de los animales de compañía en la sociedad. Esta cifra aunque alarmante, es esperanzadora pues ha decrecido en un 2% el número de animales abandonados, con respecto al año anterior. Lo peor es que el 95% de los perros y gatos abandonados mueren atropellados o exterminados en las perreras municipales. Además de las vacaciones, existen otras incidencias que provocan los abandonos: el nacimiento de un bebé en la familia, problemas de salud en el animal, camadas indeseadas…“Evitar los abandonos es uno de los objetivos prioritarios de nuestra fundación”, señala su directora-gerente, María Azkargorta.

“Si queremos hacer criar a nuestra perra o gata, tenemos que conocer bien los celos para controlar cuándo queremos tener camadas y con quién. En caso de que no queramos que tengan descendencia, una posible opción, y la más extendida en el norte de Europa, es la esterilización”, añade Azkargorta.

María Azkargorta
Directora-gerente de la Fundación Affinity
"En Europa es obligatorio llevar el pasaporte para animales de compañía"

En primer lugar, debemos acudir al veterinario, que es el que mejor conoce a nuestro animal de compañía, y consultarle si es recomendable o no llevárnoslo de vacaciones. Si nuestro perro o gato se marea en los viajes, está mayor o delicado, o bien no le gusta salir de casa, pueden preferir no viajar con nosotros. En su lugar, podemos dejarlo en casa y que un familiar o amigo, se encargue de llavarle comida y sacarle a pasear, o por el contrario, otra opción es dejarlo en una buen residencia. Si decidimos llevárnoslo y vamos al extranjero debemos consultar al veterinario qué vacunas se le deben administrar así como llamar a la embajada para que nos informen de otros requisitos. Además, desde 2004 es obligatorio el Pasaporte Europeo para animales de compañía, para aquellos perros, gatos y hurones que se desplacen entre estados intracomunitarios. Este pasaporte lo emiten los veterinarios previa identificación del animal con chip y vacunación contra la rabia. Una vez hecho esto, recomendamos hacer las reservas tanto de alojamiento como de avión, con la máxima antelación posible avisando siempre de que viajamos con un animal. Y por último, recomendamos llevarlo al peluquero para que lo bañen, peinen o corten el pelo, ya que un animal aseado siempre es mejor recibido.


Jadeos de alerta

El sol propicia las actividades al aire libre con nuestras mascotas, pero tenemos que tener en cuenta que ellas no se llevan bien con el calor. Los perros y los gatos apenas pueden transpirar ya que tienen pocas glándulas sudoríparas por lo que eliminan el exceso de calor jadeando. Durante estos meses, se multiplican, por ejemplo, los riesgos de sufrir un golpe de calor. Conoce alguno de los problemas que puede sufrir tu mascota:

  • Golpe de calor: los principales síntomas son la fiebre por encima de 42º, mucosas rojizas u oscuras, jadeo excesivo, estupor con pérdida de conciencia, tambaleo, convulsiones, diarrea sanguinolenta o vómitos. Los factores que propician esta afección son: temperatura ambiente elevada, escasa ventilación, humedad elevada, práctica de ejercicio, el peso, la edad o la raza del animal. Los animales con pelaje abundante, los de nariz chata, los obesos, los viejos y los más jóvenes son los más propensos a sufrir un golpe de calor. Por eso se debe evitar someter al animal a realizar ejercicio, dejarlo encerrado en el coche o sobre el pavimento caliente, y afeitarle pues puede sufrir quemaduras del sol.
  • Picaduras de insectos: se debe tener especial cuidado con avisperos y colmenas, pues una sola picadura no produce grandes problemas pero muchas a la vez pueden provocar hasta la muerte del animal. En algunas zonas como Andalucía, resulta grave la picadura de escorpión y de la escolopendra.
  • Atropellos: son frecuentes durante las vacaciones pues los animales no controlan el territorio y pueden desorientarse, y en medio del nerviosismo y del miedo atraviesan carreteras que pueden ser mortales para ellos.
  • Intoxicaciones alimenticias: como nosotros cambiamos de hábitos alimenticios hacemos que ellos también los cambien, con el riesgo de que sufran algún tipo de intoxicación. Por eso es mejor llevar nuestro propio pienso o saber de antemano si lo vamos a encontrar en el lugar al que vamos.

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