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Idea Sana
Regalo estival

La ciruela es una fruta de temporada que destaca por su jugosidad y sabor. Nos aporta vitaminas e hidratos de carbono, y su contenido en fibra soluble le confiere propiedades laxantes. Fresca, seca, en compota o mermelada, siempre resulta deliciosa para el paladar. Hay más de 200 variedades. ¿Con cuál te quedas?

El ciruelo es un árbol de raíces poco profundas, tronco recto y ramas erguidas. Originario de la antigua Persia, crece en los climas templados y cada año, con la llegada del verano, nos regala un pequeño fruto de piel fina que asoma entre sus hojas aserradas. Desde finales de la primavera y hasta principios del otoño, las ciruelas perfuman y llenan de colorido los puestos de los mercados y las secciones de frutería de las tiendas EROSKI. Fresca, desecada, en compota, mermelada o como ingrediente de pasteles, esta fruta de hueso leñoso siempre resulta deliciosa para el paladar.

De colores

Existen más de 200 variedades de ciruelas que se recolectan de forma escalonada. Se diferencian por su aspecto, color y sabor –algunas son dulces, otras tienen un sabor ácido–. Si las clasificamos en función de su color encontramos:

  • Ciruelas amarillas: de abundante jugo y sabor ligeramente ácido.
  • Ciruelas rojas: muy jugosas y de sabor más dulce que las anteriores.
  • Ciruelas negras: las más adecuadas para cocer y elaborar compotas, mermeladas y confituras.
  • Ciruelas claudia: de color verde oscuro, su sabor dulce y carne firme y jugosa la coronan como la ‘reina de las ciruelas’. Así llamada en honor de la reina Claudia, esposa de Francisco I de Francia, esta apreciada variedad suele hacer su aparición en las tiendas en el mes de julio.

Sin pelar

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Es un excelente antioxidante y su contenido en vitamina C es superior al de los cítricos

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Por lo general, se consumen frescas, aunque también podemos desecarlas y obtener así las ciruelas pasas. Las piezas secas contienen un porcentaje de fibra más alto que las frescas y son un remedio excelente contra el estreñimiento, ya que tienen un efecto laxante suave. Además, consumir ciruelas de forma habitual ayuda a proteger el sistema digestivo. Y para disfrutar de todas sus propiedades nutritivas, nada mejor que hacer caso al viejo refrán popular que reza “la ciruela no se pela”.

Piezas compactas

El fruto del ciruelo es un alimento con un alto valor nutritivo. A la hora de la compra, si adquieres ciruelas frescas, elige las piezas compactas, pero que cedan un poco bajo una ligera presión. Si aparecen cubiertas por una especie de polvillo blanco, es señal de que se encuentran en buen estado. Eso sí, antes de consumirlas es recomendable limpiarlas con agua. Evita los ejemplares arrugados, abiertos, con golpes, magulladuras y los que están demasiado duros.

Las ciruelas pasas, por su parte, deben presentar un color negro brillante y ser flexibles; pero no pegajosas ni excesivamente dulces, ya que en sus aplicaciones culinarias resultarán demasiado empalagosas. Algunos gastrónomos recomiendan remojarlas un mínimo de dos horas antes de su consumo en un té tibio –o incluso en un brandy o un vino dulce– para acentuar su sabor.

Antonio Hernández
Amigo de FUNDACIÓN EROSKI de Lleida
"Mis preferidas son las ciruelas rojas bien maduras; su sabor es más dulce"

La fruta forma parte indispensable de mi alimentación. No me gusta tomarla de postre, sino a lo largo del día. Para desayunar siempre tomo alguna pieza entera y tostadas con mermelada de frutas; la de ciruela que prepara mi madre es, sin duda, mi preferida. En verano, es una de las frutas que más consumo, sobre todo las variedades de color rojo que estén bien maduras, ya que tienen un sabor más dulce. En mi tierra hay una gran tradición de cultivo de ciruelas. Además, por su pequeño tamaño, es un tipo de fruta muy cómoda para llevar y matar el gusanillo entre horas.


Receta Idea Sana EROSKI
Mermelada de ciruelas al vino tinto
INGREDIENTES
  • 1 kg de ciruelas verdes maduras,
  • 1 kg azúcar,
  • 1/4 l de buen vino tinto,
  • una pizca de canela molida.

Para chuparse los dedos. Lavar las ciruelas, cortarlas por la mitad y deshuesarlas. En una cazuela para confituras, poner las ciruelas, el azúcar y la canela. Llevar a ebullición, añadir el vino y seguir cociendo durante 30 minutos, aproximadamente, o hasta que adquiera la consistencia adecuada. Espumar al final de la cocción, si fuera necesario, y poner en frascos previamente esterilizados. Cerrar y poner boca abajo hasta que se enfríen. De esta manera, se hace una especie de vacío que permite guardar la conserva durante un año, más o menos. Además, el vino actuará como conservante. Una vez fríos, verificar el vacío, etiquetar y guardar en un lugar fresco, oscuro y seco.


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