versión accesible
Idea Sana
¡Al agua, patos!

Playas, piscinas, ríos y parques acuáticos se convierten durante las vacaciones en escenarios de diversión y descanso para toda la familia. Pero antes de zambullirnos en el agua, debemos tomar una serie de precauciones para disfrutar sin riesgos de los chapuzones veraniegos. Sigue nuestras recomendaciones y... ¡Al agua, patos!

¿Hay algo más refrescante que pegarse un chapuzón para mitigar los calores estivales? En verano, playas, piscinas, ríos y parques acuáticos se convierten en escenarios de diversión y descanso para toda la familia. Sin embargo, no podemos olvidar que “donde hay agua, hay peligro”, advierten desde la Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Si estas vacaciones quieres divertirte en el agua sin correr riesgos, sé prudente y sigue los consejos que te ofrecemos a continuación.

Vigila a los niños

Primera regla de oro: no perder nunca de vista a los niños mientras se bañan. Los padres –y no los socorristas– son los principales responsables de la seguridad de sus hijos. Así que cuando los chavales se metan en el agua, debemos estar pendientes de ellos en todo momento, incluso en piscinas de escasa profundidad donde hagan pie.

Enseñarles a nadar desde pequeños es el mejor salvavidas.

Haz la digestión

Las madres tienen razón: hay que dejar pasar un intervalo de al menos dos horas desde la comida hasta que nos pegamos un baño. El corte de digestión no es ninguna leyenda urbana. Su nombre científico es hidrocución y se origina por la diferencia térmica que existe entre el organismo humano y el agua.

Idea Sana

Primera regla de oro: no perder nunca de vista a los niños durante el baño

Idea Sana

Mientras hacemos la digestión, la sangre se acumula en el tubo digestivo para facilitar la asimilación de los nutrientes. Al entrar en contacto con el agua de forma brusca, la sangre se desplaza hacia otras partes del cuerpo para contrarrestar el cambio de temperatura. Si el organismo no puede hacer frente a esta demanda, se produce una caída del flujo sanguíneo, lo que puede originar un colapso cardiovascular y la pérdida del conocimiento.

Si es posible, dúchate antes de meterte al agua; si no, sumérgete poco a poco, mojando con las manos las distintas partes de tu cuerpo. También se puede sufrir un desmayo por hidrocución al meterse en el agua de golpe después de haber estado tomando el sol durante mucho tiempo o si hemos hecho ejercicio físico de forma intensa.

Agustín De la Fuente
Amigo de FUNDACIÓN EROSKI de A Coruña (Galicia)
"Mucho cuidado con las zambullidas"

El mar forma parte de mi vida. Me encantan los deportes acuáticos y siempre que puedo me acerco a la playa para practicar surf, submarinismo o, simplemente, pegarme un chapuzón. Los que conocemos la mar sabemos que es traicionera, por lo que siempre hay que andarse con mucho cuidado. Recomiendo a todo el mundo que primero acuda al puesto de socorrismo y pregunte por las condiciones del mar que hay ese día, las fuerzas de las corrientes, etc. Además, hay que tener mucho cuidado con las zambullidas bruscas. Antes de tirarnos de cabeza, debemos inspeccionar la zona de baño y la profundidad del agua. Nadar en compañía, además de ser más divertido, también es más seguro.


Respeta las señalizaciones

En las playas, las banderas no están de adorno. Nos indican si el mar está en calma (color verde), si debemos tomar precauciones (amarillo) o si el baño está terminantemente prohibido (rojo). En algunos arenales, la zona de baño está acotada con balizas. Respeta esta señalización, así como las advertencias que el servicio de socorrismo suele lanzar a los bañistas por megafonía.

Comprueba la profundidad

Antes de zambullirte, comprueba la profundidad del agua, especialmente en ríos y lagos o si es la primera vez que te bañas en ese lugar. Realiza la primera inmersión de pie y, cuando te tires de cabeza, hazlo con los brazos extendidos hacia delante. En España, se producen 50 lesiones medulares cada año –la mayoría en jóvenes de entre 15 y 25 años– por no adoptar esta medida de seguridad antes de bañarse. En la piscina, extrema las precauciones si saltas desde el trampolín.

Cuidado con las corrientes

Idea Sana

El corte de digestión se origina por la diferencia entre la temperatura del agua y la del cuerpo

Idea Sana

Ya lo dice el refrán: camarón que se duerme... Consulta con los socorristas el estado del mar y el flujo de las corrientes de la zona. Y ten mucho cuidado si usas colchonetas o flotadores, porque la resaca puede arrastrarte mar adentro. Si quedas atrapado por una corriente, no pierdas la calma. No nades en su contra; házlo en paralelo a la playa. De esta forma, escaparás de su fuerza y podrás acercarte nadando hasta la orilla.

Al primer síntoma...

Si empiezas a notar cansancio, calambres, escalofríos, náuseas, zumbidos en los oídos o enrojecimiento de la piel, sal inmediatamente del agua. No lleves tus fuerzas al límite. Una vez en la orilla, abrígate bien y acude al centro de socorro de la playa.

Alcohol: ni una gota

Bañarse a la luz de la luna con unas copas de más en el cuerpo es una de las principales causas de los accidentes acuáticos que se producen en verano. El alcohol y demás drogas son incompatibles con los chapuzones, diurnos y nocturnos: deshidratan el organismo, produciendo náuseas y mareos, síntomas que son extremadamente peligrosos en el agua.

Deportes acuáticos

Cualquier deporte acuático requiere de la adopción de unas reglas básicas para una práctica segura. En nuestras costas, el windsurf y las motos acuáticas son las modalidades que más accidentes ocasionan. Quienes practiquen estos deportes deben respetar la prohibición de navegar en las zonas delimitadas para los bañistas, así como mantener en todo momento una distancia mínima de 200 metros con la playa.

Otras recomendaciones son: no hacerse a la mar al atardecer, no alejarse más de una milla de la costa, llevar siempre encima un chaleco salvavidas de colores vivos y navegar preferiblemente acompañados –en su defecto, avisaremos en tierra de nuestras intenciones y de la hora prevista de llegada a la orilla–. Las motos de agua deben estar matriculadas y haber suscrito un seguro obligatorio de daños a terceros.

Diversión en el parque

Los parques acuáticos son uno de los destinos preferidos de los niños. Proporcionan horas de diversión, pero no están exentos de riesgos. Enseña a tus hijos la importancia de respetar las indicaciones y normas que aparecen en los letreros de cada atracción, por su propia seguridad y la de los demás.

En los toboganes, deben deslizarse tumbados boca arriba y con los pies por delante. Y hacer uso de los chalecos salvavidas disponibles en la entrada de algunas atracciones.

Baños exóticos

Los países tropicales son uno de los principales destinos turísticos. En esta zona del planeta, los baños en el mar no implican riesgos de enfermedades transmisibles. No ocurre lo mismo con los chapuzones en ríos y lagos de agua dulce, que en el Trópico suelen contener agentes patógenos que pueden penetrar en nuestro organismo a través de la piel o al tragar agua. Desde un punto de vista sanitario, solamente son seguras las piscinas con cloro. De todas formas, siempre es aconsejable informarse primero en cualquier Centro de Vacunación Internacional (www.msc.es), donde nos informarán de la situación sanitaria del país de destino.

Ojos, pies y oídos: zonas delicadas

  • Utiliza chancletas o zapatillas de goma en piscinas, duchas y también en la playa. De esta forma evitarás el contagio de hongos, papilomas y pie de atleta. En los ríos de escasa profundidad, calza zapatillas de goma: podrás andar cómodamente sobre el fondo y te librarás de las rozaduras que provocan las rocas.
  • Sécate bien los pies después de estar en el agua, poniendo especial cuidado en los espacios interdigitales. La piel húmeda se reblandece y facilita que los hongos penetren en ella.
  • En verano, la principal causa de la otitis infantil es el agua. Para prevenir posibles infecciones de oído, evita que el niño se meta de forma brusca en el agua (sobre todo si está muy fría) y que permanezca demasiado tiempo nadando o jugando; es preferible que se bañe varias veces a lo largo del día, pero en periodos más cortos. Escozor y dolor leve son los principales síntomas de la otitis. Si no remite, acude al pediatra y suspende los baños hasta que se cure.
  • Si al nadar abres los ojos debajo el agua, utiliza gafas protectoras. El salitre del mar y el cloro de las piscinas son, junto a los rayos solares, las principales amenazas para nuestros ojos en esta época del año. En muchos casos, estas gafas se pueden personalizar con graduación óptica.
  • Si tras darte un baño sientes los ojos irritados, humedécelos con lágrimas artificiales. ¡Nunca los frotes! Y si la irritación no remite, acude a tu oftalmólogo.
  • Nunca te bañes con las lentes de contacto puestas. Son un foco de posibles infecciones. Las lentes blandas necesitan humedad, por lo que absorben con facilidad hongos y bacterias acuáticas. Cuando te las quites, no expongas el estuche con las lentes directamente al sol ni a temperaturas elevadas. Pueden contaminarse y dar lugar a infecciones en la córnea.

¿Qué es FUNDACIÓN EROSKI?
© Copyright FUNDACIÓN EROSKI    Info@ideasana.com