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Viajes: La Habana, sabor añejo


A pesar de las dificultades económicas que atraviesa la isla caribeña, la capital de cuba sigue siendo una de las ciudades más hermosas del mundo. Su riqueza histórica y la amabilidad de sus gentes convierten a la habana en cita ineludible para cualquier viajero.
FOTOS: Gonzalo M. Azumendi.

Ron, sol, playas, puros habanos y mojitos. Reducir los encantos de un lugar a los sempiternos tópicos supone siempre un acto de injusticia. Injusticia que se convierte en delito cuando hablamos de La Habana. Porque la capital de Cuba sigue siendo, pese a la dramática situación económica de la isla caribeña, una de las ciudades más atractivas del mundo. Ni el bloqueo estadounidense ni la situación política interna han podido acabar con los encantos de una urbe que exhuma historia y pasión por los cuatro costados. La historia de La Habana es la historia de Cuba. Fundada en el año 1515 por el conquistador español Diego de Velázquez, el sur de la isla acogió el primer asentamiento de la ciudad, bautizada con el nombre de San Cristóbal de la Habana. Posteriormente, en 1519, se trasladaría a la bahía norteña, su actual y definitivo emplazamiento.

En muy poco tiempo y debido a su privilegiada situación geográfica La Habana se convirtió en el principal puerto de tráfico de mercancías entre el Nuevo y el Viejo Mundo y en centro neurálgico para la flota española destinada en las Américas. Durante siglos, La Habana fue centro de admiración –y codiciado objeto de deseo– tanto por parte de poderosas naciones como por piratas y corsarios. Hoy en día, el esplendor no olvidado de los tiempos pasados todavía se filtra por los muros de las fortificaciones defensivas, por las grietas de las fachadas de las viejas mansiones e iglesias, entre las amplias y elegantes avenidas y bulevares, en sus parques y jardines deteriorados. La ciudad está constituida principalmente por tres zonas: La Habana Vieja, Centro Habana y Vedado. La Habana Vieja, declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO en 1982 concentra el mayor número de edificaciones históricas. En sus estrechas callejuelas, muchas todavía adoquinadas, se encuentran las construcciones de la etapa colonial, sobre todo las edificadas entre los siglos XVII y XIX. Sí, estamos en Cuba, pero también respiramos la herencia de la vieja España y las raíces de África, el Continente Negro que tiñó la tez oscura de gran parte de la población de la isla.

El corazón de La Habana
La Plaza de Armas, la más antigua de las plazas habaneras y alrededor de la cual comenzó a extenderse la villa primigenia, es el corazón de la Vieja Habana. Allí nos topamos con el Palacio de los Capitanes Generales, que actualmente acoge el Museo de la Ciudad. Es este uno de los edificios más hermosos de la urbe, sede de la nobleza y los gobernadores durante casi 200 años. Entorno a la Plaza de Armas, los vendedores de libros, ejemplo de la buena educación cubana, agolpan sus ejemplares en un caótico mercadillo de singular encanto. A pocos pasos, la pequeña fortaleza de la Real Fuerza, coronada por la conocida Giraldilla, una veleta con forma de mujer indiana que imita a su ‘hermana mayor’ de Sevilla.

Muy cerca de la Plaza de Armas se encuentra la Catedral de La Habana, de estilo barroco. La campana principal, fundida en España, pesa cerca de siete toneladas. Está situada en la plaza a la que da nombre y los otros tres lados lo ocupan hermosas casas señoriales porticadas y el Palacio de Marqués de Aguas Claras, cuyo interior alberga el famoso restaurante El Patio, donde el aroma de la cocina criolla se mezcla con los ritmos sensuales de la música tradicional cubana.
Los ecos del son, la salsa y el merengue llegan hasta la cercana Bodeguita del Medio; tras su barra, el escritor estadounidense Ernest Hemingway, cliente habitual, despachaba, uno tras otro, sus deliciosos mojitos de ron, hierbabuena y limón.
Caminamos hasta el puerto y cruzamos la bahía para contemplar las fortalezas que en su día protegieron la ciudad del ataque de piratas y corsarios.
A través de un túnel accedemos al Castillo de los Reyes del Morro, una de las mayores fortificaciones españolas en el Caribe. Sobre su perímetro amurallado se alza un enorme faro de 50 metros de altura.

Cañonazo de las nueve
Junto al Castillo del Morro se emplaza la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, donde cada noche, a las nueve en punto, se celebra la ‘ceremonia del Cañonazo’, en la que participan un pelotón de soldados uniformados con vestimentas del siglo XVIII para disfrute de los numerosos turistas que allí se congregan a diario.

Colindando con La Habana Vieja surge el distrito de Centro Habana, sede de algunos de los lugares más emblemáticos de Cuba: el Museo de la Revolución, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Parque de la Fraternidad y el Gran Teatro de La Habana. Cita obligada supone pasear por el emblemático Paseo del Prado (Avenida José Martí), inspirado en el que se encuentra en Madrid.
Vedado es una zona residencial ocupada en su mayoría por casas de dos alturas con un pequeño jardín. Además de su atractivo –algunas son auténticos palacios señoriales–, en este barrio encontramos la gigantesca Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí, donde Fidel Castro reúne bajo el sol a las masas para soltar sus larguísimos discursos. En una de sus fachadas, un enorme cartel con la imagen del ‘Che’ Guevara recuerda la famosa declaración revolucionaria “Hasta la victoria siempre”.

El malecón, punto de encuentro
Cuando sol comienza a esconderse por el horizonte, bordeamos Vedado y nos acercamos hasta el Malecón, avenida que recorre el litoral norte de la capital y punto de encuentro de los habaneros al caer la tarde. En su interminable muro, los jóvenes se reúnen para pescar o, simplemente, charlar y escapar de las penalidades diarias. Porque, a pesar de las dificultades, los cubanos no pierden la sonrisa. Sortean las necesidades más acuciantes a base de ingenio, paciencia y buen humor.
Y vayas donde vayas te guían, te saludan e incluso te ofrecen lo poco que tienen. Al final del largo Malecón comienza el barrio Miramar, cuya vida gira en torno a la Quinta Avenida, un prodigio de elegancia y buen gusto. Flanqueada por palacetes y mansiones, en esta extensa calle, lugar de residencia de la alta burguesía hasta finales de la primera mitad del siglo XX, encontramos las mejores tiendas y restaurantes de la ciudad.

Dejamos atrás el centro urbano y nos dirigimos hacia el Este, a lo largo del camino que conduce a Varadero, un paraíso terrenal para los amantes de las playas de arenas finas y aguas cristalinas. Son siete y Bacuranao es la primera en hacer su aparición, a apenas 15 kilómetros de La Habana. La lista se completa con los arenales de El Mágano, Santa María del Mar, Boca Ciega, Guanabo, El Trópico y Jibacoa, todos ellos protegidos en sus aguas por preciosas barreras de coral. El sol aprieta. La humedad, que rara vez baja del 80%, empapa nuestra ropa. ¿La solución? Cervezas heladas, mojitos y daiquirís, bebidas que acompañamos con una deliciosa langosta y chicharrones. Extiende la toalla, acomódate en la tumbona, relájate y ¡a ‘gosar’!. “¡Olvídate de las prisas!”, oirás a menudo. Házles caso. Los cubanos son así de sabios.

LA GUÍA DE IDEA SANA
La isla de Cuba está en el Mar Caribe, frente a las costas de EE UU y México. Tiene una longitud de 1.250 kilómetros y su población supera los 11 millones de habitantes. En la capital, La Habana, viven algo más de dos millones. Está situada en la costa noroccidental de la isla. El aeropuerto José Martí está a 5 kilómetros de la capital. La moneda oficial es el peso cubano pero los turistas se manejan en dólares.

DÓNDE DORMIR:
HOTEL MELIÁ HABANA (Avda. 3ra, entre 76 y 80).
HOTEL NACIONAL DE CUBA (Calle 0, esquina 21, Vedado).
HOTEL GOLDEN TULIP PARQUE CENTRAL (Neptuno, esquina Parado y Zulueta, Habana Vieja).
HOTEL HABANA LIBRE TRYP (Calle L, esquina 23 y 25, Vedado).
HOTEL GOLDEN TULIP PARQUE CENTRAL (Neptuno, esquina Parado y Zulueta, Habana Vieja).
HOTEL SANTA ISABEL (Baratillo nº 9, Plaza de Armas, Habana Vieja).

DÓNDE COMER:
PAIN DE PARÍS (Calle 25 esquina calle 0): Para un buen desayuno.
LA FLOTA (Mercaderes, 257): Tapas y comida española.
LA COCINA DE LILIAN (Calle 48, nº 1311, Miramar): Excelente ‘paladar’ –restaurante casero– que destaca por sus escabeches, lomos y postres.
LA GUARIDA (Concordia, nº 865): Aquí se rodó ‘Fresa y chocolate’. Uno de los lugares más ‘cool’ de La Habana.

DÓNDE COMPRAR:
ARTESANÍA: En el gran mercado que hay delante del Seminario de San Carlos, junto a la Plaza de la Catedral.
TABACOS: ‘Casa del Habano’ (Calle 5ª, esquina 16): Amplio surtido, constante reposición y gran venta.
'Tiendas Vegas Robaina' (Hotel Meliá Habana): Una de las más bonitas y mejor surtidas.
RON: Puedes encontrarlo en tantas tiendas que es inútil enumerar ninguna. Decántate por las marcas menos comercializadas fuera de Cuba, como ‘Santiago’, ‘Puerto Príncipe’, ‘Paticruzado’ y ‘Mulata’.

DE COPAS:
BARES:
- DELIRIO HABANERO (Paseo, esquina 39): Situado en el cuarto piso del Teatro Nacional. Magnífica oferta musical, buena selección de coctelería y ambiente fantástico.
- EL DIABLO TUN TUN (Calle 20, esquina 35): Piano-bar con actuaciones musicales en vivo. Lugar de referencia de la noche habanera.
DISCOTECAS:
- HAVANA CLUB (Calle 86, esquina 1ª): Un clásico
- IPANEMA (Avda. 1ª, nº 4404), situada en el Hotel Copacabana.
CABARETS:
- TROPICANA (Calle 72, Línea del Ferrocarril).
- PARISIÉN (CALLE 0, esquina con 21).
- EL PALACIO DE LA SALSA (Calle Paseo, Malecón), en el Hotel Habana Riviera.

MUSEOS
MUSEO DE LA CIUDAD (Calle Tacón, esquina Obispo y O´Reilly).
MUSEO DE LA REVOLUCIÓN (Calle Refugio, nº1, esquina Monserrate y Zulueta).
MEMORIAL JOSÉ MARTÍ (Calle Paseo y Avda. Rancho Boyeros, Plaza de la Revolución)
MUSEO DE ARTE COLONIAL (Calle San Ignacio, nº 61, Plaza de la Catedral).
MUSEO ERNEST HEMINGWAY (Finca Vigía, San Francisco de Paula, San Miguel del Padrón).

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